La reciente resolución judicial que protege al parque Caraguatá fue recibida con alivio por organizaciones ambientales del Chaco, que desde hace años vienen denunciando intervenciones sobre el predio y reclamando su preservación integral.
Sin embargo, lejos de considerar el tema saldado, los colectivos advierten que el escenario sigue siendo frágil y que será clave sostener la vigilancia ciudadana.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, Agustina Ojeda, integrante de Jóvenes por el Ambiente, calificó el fallo como un hecho «esperado», en línea con antecedentes judiciales similares en la provincia, pero no ocultó la complejidad del contexto.
«Más o menos esperábamos algo así de parte del juez, porque ya hay antecedentes como el caso de la Laguna Francia o el río Negro, que también fueron declarados sujetos de derechos en luchas similares», explicó y aclaró: «No necesariamente contra la municipalidad, pero sí frente a un mal manejo de los recursos y de nuestros bienes comunes».
Un alivio en medio de la crisis ambiental
Ojeda describió el impacto emocional que generó la resolución en el colectivo ambientalista. «Fue un día muy duro para quienes estamos al tanto de lo que ocurre a nivel país con la crisis climática. Pero esta noticia fue como un abrazo», sostuvo.
Aun así, remarcó que la tranquilidad es relativa. «Estamos contentos, pero no bajamos los brazos. Sentimos que todo el tiempo tenemos que estar con los ojos muy abiertos, porque cuando no te das cuenta, pasan cosas.
Como lo que ocurrió el mes pasado, cuando nos despertamos y había máquinas dentro del parque», advirtió.
El reclamo por una protección integral
Desde las organizaciones, el fallo judicial se inscribe en un reclamo más amplio: la declaración del Parque Caraguatá como área protegida bajo un marco normativo claro.
«Venimos trabajando para que el parque sea reconocido y protegido en su totalidad. El año pasado se aprobó una ordenanza en ese sentido, pero estaba en proceso. Nuestra idea siempre fue que se respete como un área biodiversa, con sus ambientes y su dinámica natural», explicó Ojeda.
En ese sentido, cuestionó las intervenciones recientes en el predio. «Con el argumento del saneamiento o la limpieza de senderos, se desmontó mucho. Y eso no se hace dentro de un área protegida», afirmó.
Además, sumó otro punto de conflicto: «También pedíamos que retiren los autos judicializados que están dentro del predio, porque generan chatarra y contaminación en un espacio natural».
Críticas al contexto nacional
La referente ambiental también vinculó la situación local con decisiones a nivel nacional, especialmente en materia de legislación ambiental.
«La reforma de la Ley de Glaciares era algo que lamentablemente esperábamos. Sabíamos que no estaban los votos, pero sobraban las justificaciones científicas para rechazarla», cuestionó.
Y agregó: «Es un paso atrás del que no hay vuelta. Cuando se avanza sobre los glaciares, sobre el agua, sobre la contaminación, ya no hay retorno. Y no es solo un problema de Argentina, es global, porque hablamos de bienes comunes».
Organización
y participación juvenil
Frente a este escenario, Ojeda destacó la importancia de la organización colectiva, especialmente entre los jóvenes. «Es momento de juntarnos y preguntarnos qué está pasando en la sociedad para que se permitan estas cosas», reflexionó.
En esa línea, confirmó que este fin de semana realizarán una reunión abierta para reorganizar el trabajo del espacio. «Nos reconforta ver que hay muchos jóvenes interesados en su futuro. Lo que se haga ahora impacta directamente en nuestras vidas», señaló.
Actividades y restricciones
Entre las acciones que impulsan desde Jóvenes por el Ambiente se encuentran charlas, recorridos educativos y actividades de observación de aves y reconocimiento de flora y fauna dentro del parque.
Sin embargo, denuncian restricciones recientes. «Nos prohibieron el ingreso al parque. Presentamos una nota al municipio pidiendo explicaciones y que nos permitan volver a entrar, porque nuestras actividades no generan ningún daño», explicó y añadió: «La última vez fuimos entre 25 y 30 personas, hicimos observación de aves y charlas.
Es una actividad educativa, accesible, y el parque está muy cerca, lo que facilita la participación».
Relación con
el municipio
Consultada sobre el vínculo con las autoridades, Ojeda fue crítica: «No hemos sido bien recibidos. Se difundieron versiones que nos presentan como extremistas, como si estuviéramos en contra del progreso».
En contraposición, aclaró: «Nosotros no queremos que el parque esté abandonado. Queremos que funcione como una reserva, porque entendemos su valor ecosistémico. No es un baldío, como se ha dicho».
Incluso, dejó una invitación abierta a los funcionarios: «Quizás les faltó hacer uno de nuestros recorridos de observación. Están invitados cuando quieran, el parque es muy lindo».

