El contador y analista económico, Cristian Ocampo, analizó la política antiinflacionaria del gobierno nacional, cuestionó el impacto sobre los ingresos y advirtió que no hay señales de recuperación en el corto plazo. También brindó recomendaciones frente a la pérdida del poder adquisitivo.
En un contexto de fuerte deterioro del ingreso real y creciente dificultad para llegar a fin de mes, el contador público Cristian Ocampo trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo económico nacional y sus consecuencias en la vida cotidiana de los trabajadores.
En declaraciones a Radio Libertad, sostuvo que la estrategia oficial para contener la inflación se apoya en una desaceleración deliberada de la economía y en el deterioro del salario.
«Acá hay una política nacional antiinflacionaria que utiliza como herramienta la desaceleración de la economía», explicó Ocampo, al tiempo que señaló que dentro de ese esquema «el salario juega un rol importante, pero no incrementándolo, sino haciéndole perder poder adquisitivo».
Salarios a la baja y
paritarias contenidas
El especialista sostuvo que el Gobierno parte de la premisa de que una mejora salarial impulsaría la inflación. «El Ejecutivo interpreta que todo aumento de salario genera una presión sobre los precios. Es decir, si suben los salarios, aumenta la demanda y, en consecuencia, los productos tienden a subir», indicó.
En ese sentido, remarcó que la política oficial ha sido clara desde el inicio de la gestión: «Se han contenido todo tipo de paritarias que ajusten los salarios por encima de la inflación».
Como resultado, aseguró que ya se evidencia un deterioro significativo del ingreso real. «Cuando uno mira estos más de dos años, la pérdida del poder adquisitivo va del 15% al 25%, dependiendo del sector», detalló.
Para Ocampo, este fenómeno explica la percepción generalizada de crisis económica en los hogares. «La gente no llega a fin de mes, no le alcanzan los ingresos. Claramente están perdiendo frente a lo que hoy son las necesidades básicas», afirmó.
Crecimiento sin derrame
El contador también puso en duda la sostenibilidad del modelo económico y su impacto en el conjunto de la sociedad. «No tengo dudas de que este plan va a continuar, porque el Gobierno no cree en políticas de incentivo a la demanda. Por el contrario, busca reprimirla», sostuvo.
Según su análisis, el crecimiento proyectado se concentra en sectores que no generan empleo masivo ni distribución del ingreso. «Las proyecciones hablan de un crecimiento del 3% del Producto Bruto Interno, pero en sectores como petróleo, minería o hidrocarburos, que no derraman en la población», explicó.
En contraposición, señaló que actividades como la construcción o el comercio, que tienen mayor impacto en el empleo, permanecen deprimidas. «No hay políticas que pongan dinero en el bolsillo de la gente para generar movimiento económico», advirtió.
Inflación moderada, pero aún alta
En relación a los indicadores macroeconómicos, Ocampo reconoció que existe una desaceleración inflacionaria respecto al inicio de la gestión, aunque relativizó su impacto. «Estamos hablando de una inflación del 29% o 30% anual. Es menor que antes, pero sigue siendo alta en términos comparativos», señaló.
Además, anticipó que el Gobierno mantendrá su esquema actual: «Va a sostener las paritarias pisadas, tasas de interés altas y un control sobre el tipo de cambio».
En ese marco, advirtió que el mercado ya prevé una corrección cambiaria. «Las consultoras proyectan un dólar cercano a los $1.700 hacia fin de año», indicó.
Sin cambios en el horizonte
Para el analista, no hay señales de modificación en la estrategia económica. «Con dólar atrasado, tasas elevadas y sin impulso del gasto público, no veo que cambie la dinámica», afirmó.
En consecuencia, anticipó que la pérdida del poder adquisitivo continuará. «El salario va a seguir siendo un ancla del plan económico, y eso implica que esta dificultad para llegar a fin de mes va a persistir», sostuvo.
Recomendaciones en tiempos de ajuste
Consultado sobre cómo afrontar este escenario, Ocampo reconoció que no existen soluciones universales, pero brindó algunas pautas generales. «Es muy difícil dar una fórmula precisa porque cada situación es distinta», aclaró.
No obstante, sugirió priorizar el orden financiero personal. «Hay que tratar de ajustar la calidad de vida a los ingresos disponibles. El problema aparece cuando uno quiere sostener el nivel de vida de años anteriores», explicó.
En ese sentido, aportó un dato ilustrativo: «Hoy el ingreso promedio de una familia ronda el millón cien mil pesos, y eso apenas se considera por encima de la línea de pobreza. Para un grupo familiar de cuatro o cinco personas, es muy difícil».
Finalmente, puso el foco en la capacitación, especialmente entre los jóvenes. «El mercado laboral es cada vez más selectivo. Hay que formarse, capacitarse y entender que el contexto es más competitivo», remarcó.
«Lamentablemente, hay que ajustar y resignar algunas cosas para otro momento. No se puede sostener la calidad de vida de tres o cuatro años atrás en esta situación», concluyó.

