En un contexto donde la Salud Pública enfrenta múltiples desafíos, la Fundación Payamédicos continúa consolidando su presencia en el Chaco con una propuesta que combina arte, ciencia y compromiso social.
Karina Campestrini, integrante de la organización, sostuvo en diálogo con radio Facundo Quiroga, que la intervención payamédica genera mejoras significativas en pacientes que atraviesan situaciones médicas complejas, al tiempo que convocó a la comunidad a sumarse a la formación que inició el pasado 11 de abril en la ciudad de Resistencia.
«La dopamina y las endorfinas, que son neurotransmisores que produce naturalmente el cerebro, ayudan a una mejora sustancial en quienes atraviesan enfermedades, especialmente en contextos hospitalarios», explicó Campestrini, quien remarcó que, si bien no se trata de una cura, sí contribuye a transitar los tratamientos de una manera más aliviada.
La referente local indicó que la payamedicina es una disciplina con formación específica y en crecimiento dentro del sistema sanitario. «Termina siendo una profesión. En muchos lugares ya existe una ley que reconoce la figura del payamédico dentro del ámbito de la salud», afirmó, al tiempo que destacó la intención de avanzar en ese sentido en la provincia.
Según detalló, la llegada de Payamédicos al Chaco se dio a partir de la iniciativa de un referente cultural que articuló el contacto con el fundador de la organización a nivel nacional. Desde entonces, el trabajo se expandió con intervenciones en hospitales, clínicas y espacios comunitarios.
Campestrini subrayó que el rol del payamédico no se limita a «hacer reír», sino que implica una intervención profunda desde lo emocional y lo vincular.
«No hacemos un número delante de personas. El gran desafío es que quien está internado pueda convertirse en protagonista, que pueda crear una situación artística», explicó.
En ese sentido, señaló que los pacientes, especialmente los niños, suelen perder su capacidad lúdica debido a la invasividad de los tratamientos médicos. «Todo es doloroso, todo es invasivo. Entonces pierden la capacidad de jugar. Ahí aparece el payamédico para recuperar ese espacio», sostuvo.
La integrante de la fundación relató experiencias concretas dentro de áreas sensibles como oncología pediátrica, donde el acompañamiento resulta clave. «Muchas veces estamos en situaciones muy complejas, como niños en quimioterapia. Entonces intervenimos con juegos, con imaginación, transformando ese momento en otra cosa», indicó.
Además, explicó que la intervención no solo impacta en el paciente, sino también en su entorno familiar. «A veces los padres están cargados de angustia, y el hecho de que el niño desvíe la atención hacia el juego también genera un alivio en ellos», dijo.
Campestrini también hizo hincapié en la necesidad de «humanizar» el sistema de salud. «Cuando una persona entra a un hospital deja de ser sujeto y pasa a ser nombrado por su patología o por la habitación. Nosotros venimos a devolverle esa identidad», expresó.
En relación con la formación, detalló que se trata de un proceso integral que combina aspectos teóricos y prácticos. «Hay una parte de payamedicina, que es más conceptual, y otra práctica con juegos lúdicos que también atraviesan a quien se forma», explicó.
Asimismo, destacó que muchas personas se acercan desde distintas profesiones y encuentran en la payamedicina una herramienta transformadora. «Tenemos abogados, policías, gente de distintas áreas que elige esta formación no solo para intervenir, sino también como un proceso personal», señaló.
En ese sentido, remarcó que la práctica exige una revisión interna y un compromiso ético. «No se trata de ponerse un disfraz. Es una filosofía de vida que implica entender que el otro existe y merece ser acompañado», sostuvo.
Campestrini también abordó el impacto que tuvo la pandemia en la actividad. «Después del Covid, la actividad cayó muchísimo. Incluso hubo payamédicos que fallecieron. Ahora estamos en un proceso de reactivación», indicó.
Actualmente, la organización busca sumar nuevos integrantes para fortalecer su presencia en hospitales. «Necesitamos payamédicos. Entendemos que muchas veces hay miedo de entrar a un hospital, pero nuestra tarea es justamente transformar ese espacio», afirmó.
La formación, que se desarrolla los días sábados en un espacio ubicado en la ciudad, tiene una duración de tres meses y cupos limitados. «Es un lugar con mucha energía, muy propicio para este tipo de trabajo», describió.
En cuanto a los requisitos, indicó que los interesados deben ser mayores de 18 años, contar con el secundario completo y tener disposición para el aprendizaje. «Lo más importante es la actitud, las ganas de involucrarse y de transformar la mirada», expresó.
La referente también mencionó que la fundación sostiene sus actividades «a pulmón», sin financiamiento estructural. «Todo se mantiene por el deseo y el compromiso de quienes forman parte», dijo.
En paralelo, destacó que Payamédicos tiene presencia en distintas provincias del país y también en otros países. «Estamos en Chile, en África, y eso se da porque hay formadores que llevan la práctica a otros lugares», comentó. Finalmente, Campestrini insistió en el valor de la alegría como herramienta de resistencia. «Defender la alegría es una forma de generar salud. Las endorfinas elevan la inmunidad y ayudan a atravesar situaciones difíciles», concluyó.
La convocatoria continúa abierta para quienes deseen sumarse a una práctica que, desde el humor y la empatía, busca transformar la experiencia de la enfermedad y aportar una mirada más humana dentro del sistema sanitario.
deontología propia
En otro tramo de la entrevista, Campestrini puso el foco en la dimensión ética y estética que atraviesa a la práctica, y explicó que incluso los elementos más reconocibles del universo del payaso son revisados dentro de la formación.
«Tenemos una deontología propia. Por ejemplo, no usamos la clásica nariz roja, porque muchos pacientes la asocian con la sangre. Por eso optamos por otros colores, como el naranja», detalló, al tiempo que remarcó que cada decisión responde a una escucha atenta del contexto hospitalario.
Asimismo, destacó que la tarea del payamédico se realiza generalmente en duplas, una dinámica que permite sostener emocionalmente la intervención. «Uno es sostén del otro, porque estamos expuestos a situaciones muy movilizantes.
A veces algo que ocurre en el hospital te conecta con experiencias personales y para eso también hay un equipo que acompaña», explicó, subrayando la importancia del trabajo colectivo y del acompañamiento posterior a cada jornada.
En cuanto a las acciones por fuera del ámbito hospitalario, Campestrini señaló que la fundación también desarrolla intervenciones comunitarias y de prevención. «Trabajamos mucho en escuelas con campañas como el lavado de manos, donde a través de coreografías y juegos transmitimos hábitos saludables», comentó.
Estas actividades, indicó, permiten ampliar el alcance de la payamedicina y reforzar su rol educativo dentro de la sociedad.
Por último, remarcó que la formación no solo apunta a la intervención en salud, sino también al desarrollo personal de quienes participan. «Es un proceso que te transforma. Aprendés a no reprimir emociones, a reconectar con el juego, con esa parte de la infancia que muchas veces queda olvidada», sostuvo.
En ese sentido, insistió en que el compromiso con la práctica implica una revisión constante y una decisión consciente de sostener una mirada más empática en la vida cotidiana.
Convocatoria
La Fundación Payamédicos lanzó una nueva convocatoria para quienes deseen formarse en payateatralidad en Resistencia.
La propuesta está dirigida a personas interesadas en brindar acompañamiento desde el arte y la empatía en contextos de salud, sin necesidad de contar con experiencia previa en el ámbito sanitario o artístico.
La formación, de carácter presencial, comenzó ayer y se extenderá durante tres meses, con clases todos los sábados de 10.30 a 12.30 en el salón holístico Nadis, ubicado en Necochea 567 (planta alta). Según informaron, los cupos son limitados.
Entre los requisitos, se solicita ser mayor de 18 años y contar con el secundario completo. Desde la organización remarcaron que la convocatoria está abierta a todo público y que el principal requisito es la disposición para involucrarse en una experiencia basada en el amor, la alegría y el compromiso social.
Las personas interesadas en inscribirse o recibir más información pueden comunicarse a través del correo electrónico payamé[email protected], en Facebook como Payamédicos en Resistencia o mediante WhatsApp al 362-5282062.
Desde la fundación invitaron además a la comunidad a difundir la iniciativa para seguir ampliando la red de payamédicos en la provincia.

