El ex presidente de Propuesta Republicana, Humberto Schiavoni, fue entrevistado en «La otra campana», el programa radial que se emite los domingos por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní, conducido por Gustavo Ojeda junto a Facundo Sagardoy, donde destacó la masiva convocatoria del ex presidente de la Nación Mauricio Macri.
En ese marco, anunció que el PRO se prepara para competir con fórmula propia y propuestas integrales en todas las categorías electorales de Misiones, al tiempo que avanza en la normalización institucional del distrito Corrientes.
En ese contexto, Schiavoni reflexionó sobre su presente político y el rol que desempeña dentro del partido, subrayando que su prioridad es «colaborar con el relanzamiento del PRO», en línea con una estrategia más amplia que comparte con Macri, orientada a reconstruir volumen político y territorial tras un período de acompañamiento institucional al gobierno nacional.
El dirigente explicó que, durante los últimos dos años, ese respaldo se expresó en decisiones legislativas clave, y definió al PRO como un actor determinante en la gobernabilidad, al destacar su aporte en momentos decisivos del proceso político reciente, como la aprobación de la Ley de Bases.
En esa línea, remarcó que el acompañamiento no fue circunstancial, sino parte de una convicción estructural respecto de las necesidades del país: «Brindamos todo el apoyo legislativo que tuvo el oficialismo porque entendemos que había que hacer ese trabajo en Argentina».
Asimismo, sostuvo que «estaba pendiente el reordenamiento fiscal, el de las cuentas públicas y de la macroeconomía», al analizar el posicionamiento del PRO en el Congreso y explicó que ese respaldo respondió a la necesidad de estabilizar variables estructurales que condicionan el desarrollo económico.
CONSTRUCCIÓN TERRITORIAL Y ORGANIZACIÓN PARTIDARIA
Schiavoni describió con detalle el proceso de reorganización interna que impulsa el PRO, destacando que las recientes instancias de convocatoria reflejan una reactivación del espacio. En ese sentido, mencionó que «la reunión de Parque Norte en marzo fue muy relevante, con más de 3 mil dirigentes de todo el país».
En el plano regional, puso énfasis en la actividad desarrollada en Resistencia, junto al expresidente Mauricio Macri en el Centro de Convenciones Gala, donde el partido reunió a referentes del Nordeste Argentino. «La que llevamos adelante en Resistencia el viernes 17 contó con cerca de 800 dirigentes de toda la región NEA», señaló destacando el nivel de participación alcanzado en ese encuentro.
El dirigente valoró especialmente ese volumen de convocatoria al compararlo con etapas anteriores del PRO. «Hacía mucho tiempo, ni en nuestros mejores momentos, concitábamos semejante atención», dijo, interpretando a la convocatoria como un indicador del renovado interés y compromiso dentro del espacio.
A partir de estos elementos, expresó una evaluación positiva sobre el presente del partido. «Estamos muy satisfechos y esto se va a extender al resto del país», aseguró.
En esa línea, detalló uno de los objetivos organizativos centrales del PRO: «Estamos trabajando para tener candidatos a intendentes y concejales en los 150 municipios más importantes». Según explicó, ese conjunto de distritos representa «cerca del 82% del padrón electoral nacional».
ESCENARIO ECONÓMICO Y REFORMAS
Al referirse al llamado del expresidente Macri a «blindar el cambio», Schiavoni retomó definiciones vinculadas al rumbo económico y precisó que esa consigna implica consolidar los avances alcanzados mediante la implementación de reformas complementarias.
En ese marco, sostuvo que «todo lo bueno que se ha logrado requiere complementarse con otras medidas».
Entre esas medidas, identificó como prioritarias la inversión en infraestructura y la reforma del sistema tributario. «Tienen que ver con la infraestructura, que se está deteriorando día a día, y con la reforma tributaria», afirmó, al señalar déficits estructurales que, según su análisis, condicionan la competitividad de la economía.
El exsenador profundizó su diagnóstico al advertir sobre las tensiones del esquema vigente. «Por un lado, exigimos al empresariado nacional que compita con el exterior, pero tenemos una presión tributaria que es tres veces la de nuestros vecinos», expresó, describiendo un escenario que considera desfavorable para el desarrollo productivo.
A esas dificultades sumó otras limitaciones estructurales, al remarcar que «no tenemos acceso al crédito, ni infraestructura, ni inversión en ciencia y tecnología», factores que tornarían inviable una apertura económica sostenida en el tiempo.
En consecuencia, insistió en el deber de avanzar en «logística y reforma tributaria» para consolidar el proceso en curso y advirtió que, de no concretarse esas transformaciones, «la situación es buena, pero frágil».
El PRO, entre el apoyo y la crítica
Schiavoni delineó una posición política basada en el equilibrio entre el respaldo institucional al Gobierno y la preservación de una voz crítica, remarcando que el acompañamiento no implica silencio frente a las cuestiones pendientes.
En ese marco, reafirmó la identidad del PRO como un partido federal, con estructura territorial consolidada y experiencia de gestión, capaz de incidir en distintos niveles del poder, y proyectó una participación activa en el escenario electoral próximo, aunque sin definiciones cerradas sobre alianzas, subrayando que el sistema político argentino se encamina hacia una dinámica de coaliciones donde el protagonismo se construye a partir de acuerdos estratégicos.
El rol del Congreso
Schiavoni identificó al Congreso como el ámbito central de disputa política en la etapa actual. «Creo que el escenario donde se van a dar las mayores batallas es justamente en el Parlamento», afirmó, anticipando un período de alta intensidad legislativa.
En ese marco, calificó la tarea como «muy ardua», en línea con los desafíos que implican las reformas pendientes.
Advirtió además sobre los riesgos de una implementación incompleta de las reformas en curso. «Si nos quedamos a mitad de camino, el retroceso para la sociedad va a ser muy importante», sostuvo, enfatizando las consecuencias sociales de un eventual fracaso.
En particular, alertó sobre el impacto en los sectores más vulnerables. Según indicó, ese retroceso «afectará a la base de la pirámide», introduciendo una dimensión social en el debate económico.
Finalmente, subrayó la necesidad de contemplar la sostenibilidad del programa. «Hay que tener mucho cuidado con la sustentabilidad social del programa económico», afirmó, advirtiendo: «En la planilla de Excel los números cierran, pero la paciencia de la gente tiene un límite».

