Tras cinco meses de conflicto, delegados de Producción y funcionarios provinciales se sentaron por primera vez a negociar. Afuera, los trabajadores siguen movilizados mientras crece la presión contra el ministro Oscar Dudik y el Gobierno de Leandro Zdero. Es uno de los conflictos más fuertes que el Zorro enfrenta y que aún no pudo solucionar.
Después de meses de silencio, recortes salariales, marchas y tensión creciente, el Gobierno provincial finalmente se vio obligado a abrir una instancia de diálogo con los trabajadores del Ministerio de Producción. La reunión de mediación convocada por el juez laboral Sergio Bosch se convirtió este lunes en el centro de la escena política chaqueña.
Mientras delegados gremiales y representantes del Ejecutivo mantienen negociaciones dentro de la audiencia, afuera el clima sigue caliente: decenas de trabajadores permanecen concentrados en la plaza, atentos a cualquier novedad y sin bajar la presión.
La expectativa es enorme. No solo porque es la primera vía formal de comunicación después de cinco meses de conflicto, sino porque el fallo judicial que detonó la crisis golpeó directamente el corazón político del Ministerio conducido por Oscar Dudik.
El fallo que dejó contra las cuerdas al Gobierno
La sentencia dictada por el juez Sergio Bosch declaró ilegal y arbitraria la metodología utilizada para recortar el Fondo Estímulo Productivo (FEP), anuló resoluciones clave y ordenó reliquidar salarios adeudados de febrero, marzo y abril de 2026.
Además, el magistrado ordenó recalcular las diferencias con intereses y advirtió posibles responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales en caso de incumplimiento.
El golpe judicial fue tan fuerte que el Gobierno reaccionó rápidamente: apeló el fallo y presentó una medida de “no innovar” para intentar congelar cualquier pago mientras la causa sigue su curso.
Esa decisión terminó de incendiar el conflicto.
“Primero nos sacaron el sueldo y ahora quieren impedir que cobremos incluso después de ganar el juicio”, repiten los trabajadores en la plaza.
La calle no se vacía
Aunque la mediación abrió una pequeña ventana de negociación, la desconfianza sigue intacta.
Durante los últimos días, las movilizaciones se multiplicaron frente a Casa de Gobierno y también llegaron hasta el Juzgado Laboral N°3, donde los trabajadores agradecieron públicamente al juez Bosch por el fallo.
Las consignas fueron directas:
“El FEP no se toca”, “Devuelvan la plata” y “Unidad de los trabajadores”.
La protesta ya dejó de ser únicamente salarial. El conflicto se transformó en un problema político para el Gobierno de Leandro Zdero y especialmente para Oscar Dudik, cada vez más cuestionado dentro y fuera del Ministerio.
La polémica que agrava el desgaste
En paralelo al conflicto, la situación política del ministro quedó aún más expuesta tras la viralización de publicaciones vinculadas a su hijo de 20 años, señalado por haber accedido a un cargo estatal y aparecer exhibiendo una camioneta 0 km en medio del ajuste y la crisis salarial.
Aunque no hubo explicaciones oficiales detalladas, el tema explotó en redes sociales y alimentó el malestar de los trabajadores, que ya venían denunciando desigualdades y privilegios dentro del Estado.
En los pasillos del conflicto, una frase empezó a repetirse con ironía:
“Para algunos hay ajuste… y para otros hay 4×4”.
Una negociación con final abierto
La reunión convocada por Bosch aparece ahora como un punto de inflexión.
El juez logró lo que hasta hace pocos días parecía imposible: sentar en una misma mesa a funcionarios y trabajadores después de meses de enfrentamiento abierto.
Sin embargo, nadie garantiza un acuerdo.
En la plaza, la movilización continúa y el mensaje de los trabajadores es claro: seguirán en alerta hasta que el Gobierno garantice el pago total de lo ordenado por la Justicia.
