A casi siete años del femicidio de Lorena Noemí Romero, la causa volvió a quedar en el centro de la escena judicial chaqueña tras conocerse los resultados de una nueva pericia genética ordenada por el Equipo Fiscal Nº11, a cargo de María Noel Benítez.

LA VOZ DEL CHACO accedió al informe elaborado por el Laboratorio de Genética Forense del Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (IMCiF) concluyó que la sangre femenina encontrada en una amoladora secuestrada durante los allanamientos no pertenece a Lorena Romero. El mismo resultado arrojaron otras muestras extraídas de una almohada y de una funda de colchón incorporadas al expediente.
La pericia fue realizada por los profesionales Inés Carranza, Ariel Cassano y Cecilia Mora, bajo el código 289GF/2026, y tuvo como finalidad comparar el ADN obtenido de restos óseos conservados de la víctima con distintos rastros biológicos secuestrados durante la investigación iniciada en 2019.
El estudio incluyó muestras extraídas de cinco hisopos tomados sobre una amoladora gris con sangre humana positiva, además de tejidos con manchas hemáticas obtenidos de una almohada y de una funda de colchón. También fueron analizados restos óseos correspondientes a Lorena Romero y perfiles genéticos de sus padres, Gladys Demetria Fernández y Ramón Alcides Romero.
En las conclusiones del dictamen, los especialistas determinaron que “la víctima ROMERO LORENA PAOLA puede ser excluida como aportante del material genético femenino hallado” en las evidencias analizadas.
Sin embargo, la pericia confirmó científicamente la identidad de los restos óseos preservados desde 2019. El informe estableció una probabilidad superior al 99,99% de maternidad y paternidad biológica respecto de los padres de Lorena.
La nueva medida judicial adquiere relevancia porque la investigación sostuvo durante años la hipótesis de que las herramientas secuestradas habían sido utilizadas para mutilar el cuerpo de la joven, cuyos restos desmembrados fueron hallados en el río Paraná, cerca de Reconquista, Santa Fe.
Lorena Romero tenía 21 años cuando desapareció el 10 de junio de 2019 en Resistencia. La causa tuvo varios detenidos e imputados, entre ellos Ezequiel Ramos, acusado de homicidio agravado y femicidio; Ramón Ramos, señalado como coautor; Walter Ramos, considerado partícipe necesario; y Gonzalo Gerardo Calizaya Medina junto a Osvaldo Eliseo Sandoval, imputados por encubrimiento agravado.
Con el paso de los años, todos recuperaron la libertad por falta de pruebas concluyentes, mientras las defensas insistieron en que las distintas pericias genéticas realizadas hasta el momento habían dado resultado negativo.
El expediente incluye además más de 50 declaraciones testimoniales, testigos reservados, informes médicos, rastrillajes con drones, utilización de perros rastreadores y análisis de otras líneas investigativas vinculadas a posibles conexiones con prestamistas colombianos y delitos relacionados con drogas.
Pese al nuevo resultado negativo sobre las manchas de sangre, la fiscal María Noel Benítez mantiene abierta la investigación y no descarta nuevas medidas para intentar esclarecer uno de los femicidios más impactantes y aún impunes de la provincia.

