La actividad económica de las pequeñas y medianas empresas del Chaco volvió a mostrar señales de deterioro durante julio. El Índice Pyme de Actividad Económica (Ipae), elaborado por la Federación Económica del Chaco (Fechaco), registró una caída del 7% respecto del mismo mes de 2025 y acumuló una contracción del 6,8% en los primeros siete meses del año.
El resultado significó además una profundización de la baja interanual, que había sido del 4,1% en junio. Sin embargo, en la comparación con el mes inmediatamente anterior apareció una señal diferente: la actividad avanzó 1,1% desestacionalizado y completó así su tercer incremento mensual consecutivo.
El relevamiento adquiere particular importancia porque mide específicamente la evolución de la actividad comercial, industrial y de servicios de las pymes chaqueñas, permitiendo observar una dinámica provincial que no necesariamente queda reflejada en los indicadores nacionales.
Los resultados de julio mostraron, además, fuertes diferencias entre sectores. Cuatro de los siete rubros relevados terminaron con caídas interanuales y solamente tres consiguieron resultados positivos.
La distancia entre ambos extremos llegó a más de 20 puntos porcentuales: mientras el despacho de combustibles creció 3,6%, la industria manufacturera se contrajo 16,6%.
los más afectados
La industria manufacturera presentó el panorama más complejo, con una caída interanual del 16,6%, una baja mensual del 1,1% y una contracción acumulada del 12,7%. Según el informe, el sector no consiguió registrar ningún mes positivo durante el período analizado y continúa afectado principalmente por el encarecimiento de los insumos y las dificultades de acceso al financiamiento.
También fue significativa la retracción de alimentos y bebidas, que alcanzó el 14,9% interanual y acumula una caída del 9,7%.
Los comercios del sector señalaron entre las principales dificultades la pérdida de poder adquisitivo, la falta de circulante y el endeudamiento de hogares y empresas.
El aguinaldo y la actividad agrícola funcionaron como estímulos puntuales, pero no alcanzaron para modificar la tendencia general.
Servicios personales y profesionales retrocedió 12,7% interanual, mientras farmacia y perfumería cayó 3%. En el terreno positivo se ubicaron calzado, indumentaria y textiles, con un crecimiento del 1,8%; ferretería, construcción, bazar, hogar y muebles, con 1,6%; y despacho de combustibles, que encabezó los resultados con una mejora del 3,6%.
En este último caso, Fechaco atribuyó el comportamiento fundamentalmente al movimiento productivo generado por la cosecha, el traslado de la producción agrícola y la campaña de maíz. En indumentaria, en cambio, tuvieron incidencia las promociones de fin de temporada, la publicidad digital y la participación de comercios en exposiciones.
Consumo sostenido
Más allá de los números sectoriales, el relevamiento advierte que el consumo continúa dependiendo de estímulos circunstanciales. Durante julio, el aguinaldo y las vacaciones de invierno estuvieron entre los factores más mencionados por los empresarios, aunque con efectos diferentes según cada actividad.
Frente a ese escenario, los comercios recurrieron principalmente a descuentos, promociones, combos y financiación con tarjetas para sostener las ventas. El informe describe una estrategia defensiva en la que las empresas buscan conservar el volumen comercializado aun a costa de reducir sus márgenes.
Entre las principales dificultades también aparecen el aumento del costo de materias primas y mercaderías, la presión tributaria municipal y provincial y las restricciones para acceder al crédito. Los empresarios mencionaron además la competencia de productos provenientes de Bolivia y del Paraguay que ingresan por fuera de los circuitos comerciales formales.
Poca disposición a invertir
Pese al escenario recesivo, las expectativas empresariales para los próximos doce meses resultaron mayoritariamente positivas. El 70,9% de las firmas consultadas espera una mejora, el 22,7% considera que la situación se mantendrá sin cambios y solamente el 6,4% prevé un empeoramiento.
Ese optimismo, sin embargo, todavía no se refleja en decisiones concretas de inversión. El 38,2% considera que no es un buen momento para invertir y otro 33,1% no tiene una posición definida. Apenas el 28,7% respondió favorablemente.
Para Fechaco, esa distancia entre las expectativas y la capacidad efectiva de invertir continúa siendo uno de los principales rasgos del escenario pyme provincial.
El Ipae comenzó a desarrollarse este año y desde mayo se publica mensualmente con alcance provincial. El indicador releva siete sectores y combina datos sobre la evolución de la actividad con información acerca de las expectativas empresariales, con el propósito de contar con una medición periódica que refleje las particularidades de la economía pyme chaqueña.

