Otro policía que deshonraría su uniforme. Fue acusado por acoso a una menor de edad. No fue detenido, pero se le abrió una investigación que, lisa y llanamente, significa que solo le darán un «tirón de oreja» y la potencial represalia que el acusado tomará hacia la denunciante.
Un efectivo policial que cumple funciones en la seccional Sexta de Sáenz Peña «se quiso hacer el galán» con una nena de 12 años, la niña se asustó cuando la quiso encerrar en la oficina y salió corriendo a contárselo a su madre.
Este policía habría interceptado en la calle a la niña y la invitó a tomar un vaso de agua, haciéndola pasar a una oficina de la unidad, para luego comenzar un diálogo que la nena calificó de «incómodo».
Según el relato de la presunta víctima, publicado en distintos portales, «el policía ingresó en una oficina y se sentó frente a un escritorio», permaneciendo la niña parada en la puerta. Después, este efectivo le dijo que ingrese a la oficina porque iba a cerrar la puerta «por las dudas», la menor de edad le respondió que no y que debía irse a su casa, sino la iban a retar.
No conforme con esta negativa, el policía le mostró otro lugar de la comisaría donde cerró las ventanas y la nena una vez más le dijo que se tenía que ir.
Allí el efectivo la entretuvo y le preguntó: «¿Cómo me ves vos?» Y la niña le respondió: «Como un hombre grande».
Siguiendo con la charla, el policía le dijo que la había visto varias veces y que le parecía «una chica linda».
La víctima en todo momento dijo sentirse incómoda por lo que estaba sucediendo, pero por respeto seguía conversando con el uniformado, hasta que finalmente pudo irse hasta la casa donde le contó lo sucedido a su madre.
Tras tomar conocimiento de lo ocurrido con su hija, la mujer fue a la seccional a recriminarle al agente lo ocurrido, quien en ningún momento se identificó.
El fiscal en turno dispuso la intervención a la Unidad de Protección Integral, mientras que el expediente será remitido a esa dependencia judicial en el estado en que se encuentra.
PELIGRO DE REPRESALIAS
Como son las cosas, es probable que este suceso quede en la nada. No hay pruebas más que los dichos de la presunta víctima.
Tampoco es de confiar que haya testimonios, menos sabiendo los códigos entre camaradas. Se podrían revisar si hay cámaras de seguridad, pero no se sabe si existen en la unidad.
Lo más probable es que ese agente no se quede de brazos cruzados. Puede que vaya tras la denunciante para «pedirle explicaciones».
Es de esperar que el fiscal que atiende este posible caso de acoso tome las medidas necesarias para evitar cualquier sorpresa.
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