Tras la derrota oficialista en Buenos Aires, los gobernadores provinciales rechazan la convocatoria de Javier Milei a una mesa de diálogo y avanzan en la construcción de un polo propio. Este viernes, en Río Cuarto, el bloque Provincias Unidas mostrará su fuerza con una cumbre encabezada por Llaryora, Pullaro, Valdés, Torres, Sadir y Vidal.
La convocatoria de la Casa Rosada a una mesa de diálogo nacional, tras la dura derrota electoral en Buenos Aires, encontró una respuesta fría y desconfiada de parte de los gobernadores. La mayoría de los mandatarios provinciales considera que no existen motivos para sumarse a un espacio que, entienden, busca darle aire político al presidente Javier Milei sin ofrecer respuestas a los reclamos acumulados en sus distritos.
El más explícito fue el salteño Gustavo Sáenz, que no ahorró críticas: “No son leones, son palomas de iglesia, porque cagan a los fieles. A mí me cagaron con obras y me cagaron en lo electoral, con candidatos que me destrozan”, resumió.
Su postura sintetiza un malestar extendido. Desde hace más de un año, los mandatarios provinciales señalan incumplimientos del Gobierno nacional en materia de obras públicas y transferencias de recursos. Y ahora, tras el revés en la provincia de Buenos Aires, sospechan que la convocatoria presidencial responde más a la necesidad de recuperar iniciativa que a una genuina voluntad de construir consensos.
Provincias Unidas se fortalece
En este escenario, los seis gobernadores que integran el bloque Provincias Unidas avanzan en la organización de una cumbre en la Sociedad Rural de Río Cuarto, prevista para el próximo viernes. Estarán presentes el anfitrión Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz). No se descarta la participación de más mandatarios.
El encuentro será leído como una demostración de fuerza y también como un primer movimiento de posicionamiento nacional. Algunos de esos dirigentes, incluso, felicitaron públicamente a Axel Kicillof por su contundente triunfo en Buenos Aires, un gesto que marcó distancias con la Casa Rosada.
Mensajes directos
Cuando apenas se conocía la convocatoria presidencial, Pullaro publicó un mensaje desafiante: “La gente viene hablando fuerte y claro. El gobierno sigue sin escuchar, paralizado. Hay que dejar atrás el pasado, lleno de fracasos y frustraciones. Enfrentar ya los graves problemas del presente, porque en las casas de nuestra gente todo apremia”.
El gobernador santafesino mantiene un vínculo tenso con el Gobierno nacional. Colabora con Patricia Bullrich en materia de seguridad en Rosario, pero disputa con el área económica por fondos adeudados y enfrenta campañas agresivas de sectores libertarios en redes sociales.
Ese es, justamente, el común denominador: mandatarios que reclaman recursos retenidos, cuestionan la injerencia electoral del oficialismo nacional y deben enfrentar en sus distritos listas libertarias que, en muchos casos, resultan más combativas que las del peronismo.
Hacia 2027
Más allá de la coyuntura electoral del 26 de octubre, los gobernadores de Provincias Unidas analizan un horizonte más ambicioso. Buscan construir una alternativa política por fuera del binomio libertarios-peronismo, con la mira puesta en presentar un candidato presidencial competitivo en 2027.
“El foco tiene que ser crear una propuesta distinta y moderna, que no dependa de Milei ni de las internas del PJ”, confió a este medio uno de los armadores de ese espacio.
El mapa político argentino, golpeado por el cimbronazo electoral en Buenos Aires, tiene a los gobernadores como actores centrales. Y mientras Milei apuesta a una mesa de diálogo con final incierto, en Córdoba se prepara una cumbre que puede empezar a trazar otro camino.

Con información de Infobae

