En estas vacaciones de verano, la provincia cuenta con con propuestas que combinan historia, naturaleza y memoria colectiva, como es el caso del Museo Histórico Regional de la Isla del Cerrito y el Museo de Sitio Complejo Casa Grande – Ex Ingenio Las Palmas.
A pocos kilómetros de la capital, se presentan como dos paradas obligadas para quienes buscan alternativas accesibles y enriquecedoras para recorrer la provincia, con horarios de visita pensados para el público local y regional, visitas guiadas y actividades complementarias al aire libre.
Estos espacios, dependientes del Instituto de Cultura del Chaco, abren durante el verano con propuestas que invitan a conocer momentos clave del pasado provincial: desde la presencia de los pueblos originarios y los conflictos bélicos del siglo XIX, hasta el desarrollo industrial y las luchas sociales que marcaron la historia del trabajo en el Chaco.
La iniciativa se inscribe en una política de puesta en valor del patrimonio cultural como motor de turismo interno y de fortalecimiento de la identidad local.
historia y naturaleza
Ubicado al este de la provincia, en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, el Museo Histórico Regional de la Isla del Cerrito ofrece una experiencia que conjuga paisaje natural e historia profunda. El museo abre sus puertas de martes a sábado, de 17 a 20 horas, y los domingos de 9 a 12, permitiendo que visitantes y familias puedan organizar su recorrido durante el fin de semana o en horarios vespertinos, ideales para el verano.
La Isla del Cerrito, con una superficie de 164 kilómetros cuadrados y una población cercana a los 2.000 habitantes, se caracteriza por su exuberante flora y fauna, pequeños cerros que alcanzan entre 15 y 20 metros sobre el nivel del río y amplios espacios para la pesca deportiva y el descanso. A ese atractivo natural se suma un pasado histórico de relevancia nacional, que el museo se encarga de preservar y difundir.
Fundado en 1996 y renovado en 2014, el Museo Histórico Regional resguarda colecciones que abarcan desde la arqueología indígena —con cerámicas, vasijas y urnas funerarias— hasta la etapa colonial y la llegada de los primeros exploradores españoles, entre ellos Sebastián Gaboto. Uno de los ejes centrales del recorrido es la Guerra de la Triple Alianza (1865–1870), conflicto en el que la isla tuvo un rol estratégico y que dejó vestigios materiales de los cuatro ejércitos participantes, piezas únicas que hoy forman parte del acervo museístico.
El museo también recupera la memoria de la isla como capital del Territorio Nacional del Chaco entre 1876 y 1877, y dedica un espacio destacado al Hospital Aberastury, conocido popularmente como “el leprosario”, que funcionó entre 1928 y 1970 y fue considerado un centro modelo a nivel nacional para el tratamiento de la lepra. A través de objetos, documentos y relatos, el museo propone una reflexión sobre la salud pública y las políticas sanitarias del siglo XX.
Desde la institución destacaron el valor educativo del espacio y su vínculo con el entorno natural.
El museo permite comprender la historia de la isla en diálogo permanente con el paisaje, por eso es una experiencia integral que va más allá de las salas, señalaron desde la organización, al tiempo que remarcaron que se ofrecen recorridos guiados y proyecciones documentales para el público visitante.
memoria industrial
Otra de las propuestas fuertes para el verano es el Museo de Sitio Complejo Casa Grande – Ex Ingenio Las Palmas, ubicado en la localidad de Las Palmas. Declarado patrimonio cultural de la provincia en 2006 e inaugurado formalmente como museo en 2022, el espacio funciona en lo que fuera la administración del Ingenio Azucarero Las Palmas del Chaco Austral, fundado en 1882 y considerado uno de los polos industriales más importantes de la región.
El museo ofrece visitas guiadas de martes a sábado, de 9 a 17 horas, con recorridos temáticos que abordan tres ejes principales: el histórico, que reconstruye la fundación de la localidad y el desarrollo del ingenio; el arquitectónico, que pone en valor la Casa Grande, la fábrica, las iglesias y otros edificios del complejo; y el botánico, que invita a conocer la flora que rodea el predio.
El Ingenio Las Palmas llegó a ocupar una extensión de 120.000 hectáreas y empleó a más de 4.000 trabajadores, entre criollos, inmigrantes pobres e indígenas, que participaron en la zafra azucarera, la producción algodonera y la explotación forestal. El museo recupera no solo la dimensión productiva del ingenio, sino también las condiciones de trabajo y las luchas sociales que marcaron su historia. Entre 1919 y 1924, los trabajadores lograron conquistas como la jornada laboral de ocho horas y el pago de salarios en moneda nacional, en un contexto de fuertes conflictos y reclamos.
El museo busca poner en valor la memoria de los trabajadores y de la comunidad que se formó alrededor del ingenio, entendiendo al patrimonio como una construcción colectiva”, sostuvieron desde el equipo del Complejo Casa Grande, que además impulsa talleres educativos para niños y adultos y una agenda de eventos culturales durante todo el año, que incluye conciertos, obras de teatro y exposiciones.
Las obras de recuperación del predio incluyeron limpieza integral, restauración de edificios, señalización histórica, iluminación y la construcción de sanitarios y oficinas de atención al visitante, en el marco de un programa de preservación del patrimonio cultural que demandó una inversión millonaria. El resultado es un museo a cielo abierto que invita a recorrer la historia industrial del Chaco en contacto directo con el entorno.

