La conducción de la CGT se reunirá este viernes en la sede de Azopardo con un objetivo central: definir su estrategia frente a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Luego de una gira fallida para sumar el respaldo de gobernadores, la central obrera debatirá si continúa negociando cambios al proyecto o avanza directamente con medidas de fuerza, incluido un paro general con movilización.
El encuentro del Consejo Directivo, convocado para las 11, estará atravesado por el malestar interno tras no conseguir audiencias clave con mandatarios provinciales. La cancelación de la reunión prevista con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y la falta de contactos concretos con Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y otros jefes provinciales, encendieron las alarmas en el sindicalismo.
En la central obrera reconocen que varios gobernadores evitan fijar posición mientras negocian con la Casa Rosada compensaciones económicas para sus provincias, especialmente por los cambios en el Impuesto a las Ganancias incluidos en el paquete oficial. “No quieren comprometerse”, deslizó con dureza uno de los dirigentes cegetistas.
Debate interno: diálogo o confrontación
Formalmente, la reunión servirá para evaluar el estado de las tratativas con funcionarios cercanos al presidente, como Santiago Caputo, y operadores legislativos del oficialismo. Sin embargo, el verdadero eje será político: decidir si se prioriza la negociación o si la CGT se suma a un plan de lucha más contundente.
La presión crece desde el ala más combativa del sindicalismo. La UOM, las dos CTA, Aceiteros y otros gremios ya lanzaron un frente opositor que convocó a movilizaciones en Córdoba y Rosario, además de paros y protestas para el día que el Congreso trate la reforma.
El dirigente metalúrgico Abel Furlán encabeza ese espacio, al que también se sumó Pablo Moyano, profundizando la grieta interna con su padre, Hugo Moyano, uno de los referentes de la postura más dialoguista dentro de la CGT.
Un escenario adverso
Con menos respaldo político del esperado y un Congreso que podría avanzar con la iniciativa oficial, la cúpula sindical enfrenta una decisión clave: mantener los canales de diálogo o pasar a la confrontación directa.
Si prospera la segunda opción, el país podría encaminarse hacia un nuevo paro general, en medio de la discusión de una reforma laboral que promete modificar convenios, indemnizaciones y condiciones de trabajo.
El viernes, la CGT pondrá las cartas sobre la mesa.
Con información de Infobae

