La comunidad educativa del Jardín de Infantes N°66 «José Palma», en Fontana, atraviesa días de profunda angustia. En apenas dos semanas, el establecimiento fue blanco de cuatro hechos de inseguridad, con daños que van más allá del robo: lo que predomina es el vandalismo.
Los delincuentes ingresaron en reiteradas ocasiones al edificio, forzando accesos y rompiendo todo a su paso. Se llevaron ventiladores, grabadores —incluso el de uso personal de una docente— y hasta un aire acondicionado clave para el verano. Pero además, destruyeron materiales pedagógicos esenciales para el trabajo diario con los chicos.
Daños que afectan directamente a los niños
El golpe más duro lo sufrió el área educativa. Juegos, rompecabezas, pelotas, muñecos y útiles fueron destrozados y abandonados en el predio. «Todo lo que las familias compran con esfuerzo para sus hijos fue roto y tirado», lamentó Carmen Foutel, directora de la institución. El jardín alberga a niños de salas de 3, 4 y 5 años, y todas las salas fueron afectadas. La pérdida impacta directamente en la calidad de las actividades pedagógicas.
La situación se volvió desesperante por la reiteración de los hechos. Según relató la directora, cada vez que reparaban un sector dañado, los delincuentes volvían a ingresar por otro. «Arreglábamos una parte y rompían otra», explicó. Los ingresos se dieron incluso durante Semana Santa y en días consecutivos. En uno de los últimos episodios, intentaron llevarse hasta el tanque de agua del establecimiento.
Frente a este escenario, el jardín lanzó una campaña para recuperar lo perdido y poder seguir funcionando.
Se reciben donaciones de:
Equipamiento (aire acondicionado, estufas, ventiladores)
Materiales didácticos (plasticolas, crayones, hojas, útiles escolares)
Juguetes (rompecabezas, pelotas, muñecos)

