En un contexto de marcada incertidumbre para el sector de la construcción, el dirigente de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Ariel Ledesma, advirtió sobre suspensiones de trabajadores, obras paralizadas y un escenario que compromete el empleo en el Chaco.
Tras participar de un congreso nacional del gremio, el referente expuso la preocupación por la falta de definiciones en proyectos clave y el impacto directo en cientos de familias.
Ledesma, en contacto con Radio Natagalá se refirió puntualmente a la situación del acueducto, donde se dispusieron suspensiones por 20 días sin goce de haberes, y a la paralización de más de 200 viviendas en Quitilipi, que podrían emplear a más de 300 trabajadores. «Tuvimos la mala noticia de comunicar que se van a suspender los trabajadores del acueducto por 20 días sin goce de haberes, lo cual nos preocupa mucho porque queremos saber qué va a pasar después», sostuvo el dirigente, al tiempo que advirtió sobre la posibilidad de despidos si la situación no se revierte.
La situación se conoció en el marco del Día del Trabajador de la Construcción, celebrado el 22 de abril, una fecha que históricamente el gremio asociaba a anuncios de nuevas obras y generación de empleo.
Sin embargo, este año el panorama fue distinto. «Para nosotros siempre los 22 anunciamos algún tipo de obra o la incorporación de más trabajadores dentro de la formalidad. Este año fue todo lo contrario», lamentó.
atravesado por
la preocupación
El dirigente explicó que durante el congreso nacional se analizaron las realidades de cada provincia y la situación general del país, con especial foco en la caída de la actividad y sus consecuencias. «Fuimos a ver la situación de cada provincia y la situación a nivel nacional, y trabajar profundamente en temas que hoy nos preocupan», indicó.
Entre los ejes abordados, destacó la necesidad de fortalecer la capacitación laboral, ampliar la inclusión de mujeres en el sector y trabajar con las juventudes. «Estamos trabajando mucho con la incorporación de mujeres, con las juventudes y también en la capacitación», señaló.
Además, remarcó la preocupación por la situación de la obra social del gremio y por problemáticas sociales que atraviesan a los trabajadores. «Estamos muy enfocados también en el tema de la salud, en particular en las adicciones, que lamentablemente están creciendo por el contexto complejo que estamos viviendo», explicó.
En ese sentido, Ledesma sostuvo que el gremio busca anticiparse a estas situaciones con formación y acompañamiento. «Estamos empezando a trabajar para ayudar a los compañeros, para que no caigan en estas situaciones o poder contenerlos», afirmó.
Suspensiones e incertidumbre
Uno de los puntos más críticos planteados por el dirigente fue la suspensión de trabajadores en obras clave, como el acueducto.
Según explicó, la medida tiene un límite legal y podría derivar en despidos si no se reactiva la actividad. «La suspensión se puede hacer una vez al año. Después de eso, las empresas tienen que empezar a despedir», advirtió.
En ese marco, el gremio busca abrir canales de diálogo para evitar una escalada en la pérdida de empleo. «Estamos trabajando para ver qué solución se puede encontrar y cómo empezar a atacar este problema», indicó.
La preocupación se extiende también a otras obras paralizadas, como el proyecto habitacional en Quitilipi. «Tenemos más de 200 viviendas donde podrían estar trabajando más de 300 compañeros y que hoy están suspendidas, sin novedades de cuándo se van a reiniciar», explicó.
Obras nacionales frenadas
Ledesma señaló que muchas de las obras afectadas dependen de financiamiento nacional, lo que complejiza su reactivación. «Son obras con fondos nacionales y se está complicando mucho la tramitación y el diálogo para poder destrabar la situación», sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la falta de definiciones y la demora en las respuestas. «Son cuestiones y promesas que se hicieron, pero que todavía no se están cumpliendo», dijo, en referencia a compromisos asumidos para la continuidad de proyectos.
El dirigente remarcó que la paralización de la obra pública tiene un impacto directo en el empleo y en la economía local. «Cada obra que se frena son decenas o cientos de compañeros que se quedan sin trabajo», afirmó.
Impacto social y económico
La caída de la actividad en la construcción no solo afecta a los trabajadores del sector, sino que tiene un efecto multiplicador en la economía.
Ledesma subrayó que la construcción es una de las principales generadoras de empleo y dinamizadoras de otras actividades. «Cuando se frena la construcción, se frena todo: el corralón, el transporte, los servicios. Es una cadena que afecta a muchas familias», explicó.
En ese contexto, insistió en la necesidad de reactivar la obra pública como motor de la economía. «La única manera de sostener el empleo en nuestro sector es con obras. Sin obras, no hay trabajo», afirmó.
El desafío de la formalidad
Otro de los puntos destacados por el dirigente fue la importancia de sostener el empleo formal en un contexto adverso. «Siempre trabajamos para incorporar trabajadores dentro de la formalidad, con todos los derechos. Hoy eso también está en riesgo», advirtió.
La falta de actividad, explicó, puede empujar a muchos trabajadores hacia la informalidad o el desempleo. «Es muy difícil sostener la formalidad cuando no hay obras», señaló.
En ese sentido, el gremio busca reforzar la capacitación como herramienta para mejorar la empleabilidad. «La capacitación es clave para que los compañeros puedan adaptarse y tener más oportunidades», indicó.
Mujeres y jóvenes
en la actividad
A pesar del contexto adverso, Ledesma destacó avances en la inclusión de mujeres y jóvenes en el sector. «Estamos trabajando mucho para que más mujeres puedan incorporarse a la construcción», dijo.
Según explicó, se trata de un cambio cultural que el gremio impulsa desde hace tiempo. «La construcción históricamente fue un sector masculino, pero eso está cambiando», sostuvo.
También remarcó la importancia de trabajar con las nuevas generaciones. «Las juventudes son el futuro del gremio y del sector. Tenemos que acompañarlas y darles herramientas», afirmó.
problemáticas sociales
El dirigente también puso el foco en las problemáticas sociales que afectan a los trabajadores, especialmente en un contexto de crisis. «Estamos viendo un aumento en las adicciones, producto de la situación que estamos viviendo», advirtió.
En ese marco, el gremio busca desarrollar estrategias de prevención y acompañamiento. «Queremos formarnos para poder ayudar a los compañeros y contener estas situaciones», explicó.
Además, mencionó la preocupación por el funcionamiento de la obra social, un aspecto clave para los trabajadores. «Es un tema que nos preocupa mucho y en el que estamos trabajando», señaló.
Un llamado a la acción
Frente a este panorama, Ledesma hizo un llamado a las autoridades para que se tomen medidas urgentes. «Necesitamos respuestas concretas. No podemos seguir esperando mientras los trabajadores pierden su empleo», sostuvo.
El dirigente insistió en la necesidad de reactivar las obras paralizadas y garantizar la continuidad de los proyectos en marcha. «Hay obras que están avanzadas y que se pueden terminar. Eso generaría trabajo y soluciones para la gente», afirmó.
También pidió mayor diálogo entre los distintos niveles del Estado. «Es fundamental que haya coordinación para destrabar estas situaciones», indicó.
Expectativas y futuro
De cara al futuro, el dirigente reconoció que el escenario es incierto, pero aseguró que el gremio seguirá trabajando para defender el empleo. «No vamos a dejar de luchar por los compañeros», afirmó.
En ese sentido, destacó la importancia de la organización sindical en momentos de crisis. «El gremio es una herramienta fundamental para sostener a los trabajadores», dijo.
Finalmente, reiteró la necesidad de políticas públicas que impulsen la construcción como motor de desarrollo. «La construcción tiene que ser una prioridad, porque genera trabajo y mejora la calidad de vida de la gente», concluyó

