Con el comienzo de una nueva temporada de intervenciones sobre el arbolado público en la capital chaqueña, desde la Asociación Civil Árboles Urbanos encendieron señales de alerta por lo que consideran prácticas inadecuadas y reiteradas en la poda de ejemplares urbanos.
La referente del colectivo, Vanina Abras, en contacto con Radio Facundo Quiroga, cuestionó los criterios aplicados, advirtió sobre consecuencias ambientales y de seguridad, y convocó a los vecinos a involucrarse activamente en la defensa de los árboles.
«Todas las gestiones hacen macana con los árboles», sostuvo Abras al analizar el inicio de los trabajos, y remarcó que la problemática «no tiene color político», sino que se repite año tras año más allá de los cambios de administración. En ese sentido, planteó la necesidad de revisar de fondo la planificación y ejecución de las tareas sobre el arbolado urbano.
La integrante del colectivo explicó que la organización lleva más de 15 años trabajando en la defensa del patrimonio verde de la ciudad, y que el reclamo actual no es nuevo.
«Nosotros arrancamos justamente en defensa de lo que el municipio hacía, y así fue todos estos años. Por ahí logramos algunas cosas, pero volvemos a retroceder en materia de planificación», afirmó.
rechazo a la poda generalizada
Uno de los principales puntos señalados por Abras es la aplicación indiscriminada de podas sobre los árboles, sin distinguir especies, estados sanitarios ni necesidades particulares. «No quiere decir que se poden todos los árboles. Eso es un error absoluto», expresó.
Según detalló, la práctica de intervenir todos los ejemplares por igual atenta contra la salud de los árboles y su desarrollo natural. «Están podando todo lo que encuentran y le hacen la misma poda, entonces le quitan la forma natural que tiene cada especie. Eso se llama arquitectura del árbol», explicó.
Asimismo, Abras insistió en que cada intervención debería responder a un diagnóstico específico. «Todos los árboles son seres vivos iguales que nosotros. No a todos nos pasa lo mismo cuando vamos al médico. Acá debería ser igual», comparó.
Además, advirtió que las podas severas afectan la estabilidad de los ejemplares, aumentando el riesgo ante fenómenos climáticos. «Quitar las ramas gruesas de los costados perjudica un montón, porque eso es lo que equilibra al árbol. Después vienen las tormentas y quedan vulnerables», señaló.
Riesgos y consecuencias
La referente ambiental vinculó directamente las prácticas actuales con episodios recientes registrados en la ciudad. «Se producen accidentes como los que vimos en las últimas lluvias, con autos destrozados por árboles», indicó.
En ese sentido, explicó que muchas caídas no responden simplemente a la antigüedad de los ejemplares, sino a intervenciones inadecuadas. «Que un árbol sea viejo no significa que haya que mutilarlo», aclaró.
A modo de ejemplo, mencionó el caso de los eucaliptos, una especie que sí requiere intervenciones específicas en determinados contextos. «Ahí se puede hacer una poda de reducción de copa, pero en casos puntuales. Cada caso es especial», subrayó.
«Se hace una poda de rejuvenecimiento, quitando un 25% o 30% de la copa para alivianar el peso. Pero eso no se puede generalizar», agregó.
arbolado urbano y forestal
Otro de los ejes del planteo de Abras apunta a la falta de diferenciación entre tipos de arbolado. «El árbol urbano no es lo mismo que el forestal», sostuvo. Explicó que muchas de las prácticas que se aplican en la ciudad responden a criterios propios de explotaciones forestales, donde el objetivo es el crecimiento recto del tronco.
«En lo forestal se les quitan las ramas laterales para que crezcan hacia arriba, porque se busca madera. Pero en la ciudad es otra cosa», detalló.
En el entorno urbano, dijo, los árboles enfrentan condiciones mucho más adversas: menor espacio para el desarrollo radicular, suelos compactados, falta de nutrientes y alteraciones constantes. «El árbol urbano está lidiando con poco suelo, poca fertilización y un montón de agresiones», enumeró.
En ese contexto, consideró que la poda debería ser mínima. «Mientras menos podas tenga, más sano va a ser un árbol. Eso es una ley», afirmó.
El rol de los frentistas
Frente a este escenario, Abras hizo hincapié en el rol que pueden desempeñar los ciudadanos en la protección del arbolado. «El frentista tiene la obligación de defender el árbol que tiene en la puerta de su casa», expresó.
En esa línea, aseguró que los vecinos pueden intervenir directamente si consideran que una poda no es necesaria. «Si ustedes creen que su árbol no necesita poda, pueden negarse. Se paran al lado y el municipio tiene que seguir de largo», indicó.
La referente insistió en que esta acción es legal y forma parte de un ejercicio de responsabilidad ambiental. «Es una forma de hacer justicia por los árboles, porque ellos no pueden defenderse solos», sostuvo.
consejo consultivo
Entre las propuestas, desde Árboles Urbanos volvieron a plantear la creación de un consejo consultivo que permita mejorar la gestión del arbolado. «Sería conveniente que participen ONG, el municipio, universidades y especialistas», señaló Abras.
El objetivo, explicó, es incorporar conocimiento técnico y científico a las decisiones, evitando errores reiterados. «Como todo ser vivo, el árbol necesita que la ciencia lo acompañe», afirmó.
Además, consideró que este espacio permitiría generar consensos y establecer criterios claros de intervención. «Tenemos que mejorar cada vez más y dejar de repetir prácticas que dañan», agregó.
falta de formación
Abras también cuestionó la formación de quienes intervienen en el arbolado urbano. «El ingeniero agrónomo tiene que especializarse aparte. No alcanza con el conocimiento general», sostuvo.
En ese sentido, destacó la importancia de la arboricultura como disciplina específica. «El arborista trata mucho mejor al árbol y entiende su dinámica en la ciudad», explicó.
Asimismo, advirtió sobre prácticas inadecuadas en el trabajo cotidiano. «No contratar más gente con machete, eso es fundamental», dijo.
«El machete es el enemigo de los cortes en los árboles, porque genera heridas que después traen problemas», detalló.
Alternativas y asesoramiento
Desde la organización ofrecen asesoramiento a vecinos que tengan dudas sobre el estado de sus árboles. «Actuamos como una oficina virtual de árboles», comentó Abras.
Indicó que los ciudadanos pueden consultar a través de redes sociales y recibir orientación sobre cómo proceder en cada caso. «Todos los problemas relacionados con árboles tienen solución. Matarlo o mutilarlo no es la solución», afirmó.
También recomendó acudir a especialistas y evitar decisiones apresuradas. «Hay que buscar gente que tenga conocimientos en arboricultura», insistió.
prácticas cotidianas
Finalmente, la referente destacó la importancia de pequeñas acciones cotidianas para el cuidado del arbolado. Entre ellas, mencionó el manejo de hojas caídas. «La gente barre y tira las hojas, pero eso es alimento para el árbol», explicó. «Si te molesta, podés barrerlas hacia el tronco. Eso le sirve como nutriente», agregó.
A esto se suman otras problemáticas estructurales como la reducción del espacio vital. «Les cortan las raíces, ponen cemento arriba, y todo eso limita su crecimiento», señaló.
En ese sentido, indicó que el entorno urbano suele ser hostil para los árboles, por lo que cualquier intervención adicional -como podas excesivas o mal realizadas- profundiza ese estrés.
La referente, insistió en que muchas de las respuestas que se dan ante supuestos riesgos son equivocadas. «Mochar un árbol o dejarlo sin hojas no es la solución. Brota, sí, pero por supervivencia, no porque esté sano», sostuvo.
Para la referente, es necesario avanzar hacia una mirada más integral que contemple tanto el cuidado técnico como los hábitos ciudadanos en relación con el arbolado público.
Para Abras, la clave está en cambiar la mirada sobre los árboles urbanos. «Tenemos que entender que son seres vivos y que cumplen una función fundamental en la ciudad», concluyó.

