El secretario general de la Asociación Bancaria de Resistencia, Jorge Díaz, manifestó su preocupación por el avance de despidos, retiros voluntarios y cierres de sucursales bancarias en todo el país, al tiempo que reconoció que el reciente acuerdo salarial del sector apenas permite «empatar» la inflación.
En declaraciones a Radio Natagalá, el dirigente gremial sostuvo que los trabajadores bancarios atraviesan una situación compleja pese a contar con mecanismos de actualización salarial atados al índice inflacionario. Además, alertó sobre la pérdida de puestos de trabajo tanto en entidades públicas como privadas y aseguró que el panorama actual reproduce políticas similares a las aplicadas durante la década del 90.
Díaz explicó que el último entendimiento salarial alcanzado por el gremio permitió extender por tres meses el sistema de ajuste automático por inflación que venían aplicando en las negociaciones paritarias. Según detalló, el salario inicial del sector bancario alcanzó en abril de 2026 los $2.319.195.
«Concretamente se pudo acordar una prórroga de tres meses para el mecanismo de ajuste que veníamos haciendo del salario, que era el índice inflacionario», explicó el dirigente sindical. No obstante, aclaró que la recomposición no implica una mejora real del poder adquisitivo.
«En realidad, lo único que hacemos es tratar de empatarle a la depreciación que sufre mes a mes nuestro salario con la inflación. Todavía podemos hablar de que estamos, por lo menos, yendo casi a la par, porque en realidad algo siempre se pierde porque estamos corriendo atrás», sostuvo.
El referente de La Bancaria señaló que los incrementos salariales se perciben recién después de conocerse los índices oficiales de inflación, situación que genera un desfase permanente en los ingresos de los trabajadores. «El ajuste nosotros lo percibimos al mes siguiente del dato de inflación conocido», indicó.
Sin embargo, Díaz consideró que, dentro del contexto económico actual, el sector bancario mantiene una situación relativamente más favorable que otros rubros laborales. «En este contexto vendríamos a tener una posición casi de privilegio porque finalmente, por lo menos, ajustamos el salario acorde a la inflación», expresó.
Aún así, remarcó que esa realidad no los deja conformes debido al deterioro generalizado de los salarios en el resto de las actividades. «No nos pone contentos eso porque el deterioro de la masa salarial del resto de los trabajadores tarde o temprano también se va a reflejar en el deterioro de la masa salarial de los bancarios», afirmó.
pÉrdidas de
puestos laborales
El dirigente gremial puso especial énfasis en la pérdida de puestos de trabajo dentro del sistema financiero. En ese sentido, recordó las medidas de fuerza realizadas recientemente en el Banco Central y el Banco Hipotecario ante el avance de cierres y reestructuraciones.
«Estamos pasando un momento muy complicado en materia de pérdida de puestos de trabajo», aseguró. Luego explicó que «la semana pasada hubo paros en los bancos Central e Hipotecario» debido a las decisiones adoptadas por las entidades.
Respecto del Banco Hipotecario, Díaz denunció que la entidad avanza con un proceso sostenido de cierre de sucursales. «El Banco Hipotecario está cerrando sucursales sin cesar», afirmó y mencionó el caso de la sucursal de San Francisco, Córdoba, cuya fecha límite de funcionamiento estaba prevista para esta semana.
El sindicalista advirtió que cada cierre implica una reducción significativa de personal. «El cierre de una sucursal significa la eliminación de como mínimo ocho o nueve puestos de trabajo», indicó.
Asimismo, aseguró que desde el gremio permanecen «en estado de alerta y movilización» ante la posibilidad de nuevas medidas empresariales que profundicen la reducción de personal. «La acción gremial que tuvimos la semana pasada es posible que recrudezca en función de la actitud que asuma el banco», sostuvo.
Díaz explicó, además, que hasta el momento las entidades mantuvieron posiciones inflexibles frente a los reclamos sindicales. «Hasta el momento del paro la actitud era inamovible», señaló, aunque aclaró que esperan la apertura de una instancia de negociación que permita reducir el impacto de los cierres.
Retiros voluntarios
Uno de los puntos más cuestionados por el dirigente fue la utilización de los llamados «retiros voluntarios» en distintas entidades financieras. Según expresó, detrás de esas propuestas se esconde una política de despidos encubiertos.
«Nosotros consideramos los retiros voluntarios unos despidos encubiertos», afirmó categóricamente. En esa línea, explicó que muchos trabajadores terminan aceptando esas condiciones debido a la presión y al contexto de incertidumbre laboral.
«Ponen al trabajador en una situación de indefensión tal que termina asumiendo un acuerdo que, por mucho que parezca bueno en cantidades monetarias, en realidad significa perder el puesto de trabajo», remarcó.
Para Díaz, el resultado final de esos acuerdos es equivalente al despido directo. «Eso en definitiva es lo mismo que un despido», insistió.
El secretario general de La Bancaria también apuntó contra el avance de las políticas de ajuste dentro de la banca privada. «Estamos en discusión con un número de bancos, sobre todo la banca privada, que pretende avanzar a una velocidad extrema en la destrucción del puesto de trabajo», denunció.
No obstante, aclaró que los bancos públicos tampoco quedaron al margen de las reducciones de personal. En particular, señaló al Banco Nación como una de las entidades más afectadas por la disminución de planteles durante los últimos años.
«El Banco Nación fue uno de los bancos que más puestos de trabajo eliminó en la era Milei», afirmó. Según precisó, entre fines de 2023 y 2025 se registró una pérdida de aproximadamente 2 mil puestos laborales dentro de la entidad.
En el plano local, Díaz recordó el cierre de una sucursal del Banco Santander en Resistencia y el impacto que esa decisión tuvo sobre los trabajadores. «Tuvimos la lamentable experiencia del cierre de la sucursal del Banco Santander de avenida 25 de Mayo», indicó.
El dirigente explicó que la clausura de esa sede implicó una reducción concreta de empleos. «Significó cinco puestos de trabajo menos porque de ocho trabajadores, dos pudieron ser reubicados en la sucursal del centro y uno más en la sucursal de Corrientes», detalló.
A criterio del sindicalista, las reubicaciones parciales no solucionan el problema de fondo. «Esas soluciones parciales tampoco nos favorecen demasiado», opinó.
más cierres
Consultado sobre la posibilidad de nuevos cierres de sucursales, Díaz reconoció que existe preocupación dentro del sector gremial y que actualmente trabajan para intentar frenar esas decisiones mediante distintas vías administrativas y judiciales.
«Estamos en alerta máxima tratando de evitar, vía autoridad de aplicación, este avance», sostuvo. Sin embargo, cuestionó el rol de algunos organismos estatales encargados de intervenir en los conflictos laborales.
«La autoridad de aplicación inclina la balanza hacia el sector patronal y eso nos hace más difícil todavía poder obstaculizar este avance», afirmó.
El dirigente señaló que el gremio mantiene acciones judiciales en marcha, aunque reconoció que esos procesos suelen extenderse en el tiempo. «Seguimos con la vía judicial y demás, pero eso es otro tema y otro tiempo», expresó.
Díaz también analizó las dificultades que enfrentan los trabajadores bancarios despedidos para reinsertarse laboralmente en el actual contexto económico. Según explicó, el cierre de sucursales y la reducción de personal generan un escenario muy complejo para quienes quedan fuera del sistema financiero.
«La reinserción laboral en nuestra actividad es muy difícil, sino imposible», aseguró.
En ese sentido, sostuvo que muchos ex empleados terminan recurriendo al autoempleo o a pequeños emprendimientos para intentar subsistir. «El trabajador se reconvierte en un desocupado más que apela seguramente a generar un emprendimiento propio», lamentó.
Además, advirtió que la dificultad para conseguir empleo no afecta únicamente al sector bancario. «Ya no digo en nuestra actividad; en cualquier otra actividad reubicarse o conseguir un puesto de trabajo es lo más difícil», señaló.
Finalmente, el secretario general de la Asociación Bancaria vinculó la situación actual con procesos económicos y financieros registrados durante la década de 1990. Según opinó, existe una tendencia hacia la concentración empresarial y financiera que termina perjudicando a los trabajadores.
«Para nosotros no hay ninguna duda de que esto es una copia un poquito mejorada de lo que fueron los años 90», sostuvo.
Díaz aseguró que actualmente se observa una creciente concentración de poder económico tanto en el sistema financiero como en el sector empresarial. «La concentración de los centros de poder en la banca y en el sector empresarial lleva a hacer empresas monopólicas», afirmó.
Por último, recordó que durante aquella etapa histórica también se produjo el cierre masivo de entidades financieras y consideró que el escenario actual presenta características similares. «En aquella época veíamos cómo se cerraban bancos prácticamente sin solución de continuidad; hoy estamos viviendo esa réplica», concluyó.

