La investigación por la desaparición de Axel González sumó un nuevo capítulo ayer, cuando cuatro policías relacionados con el operativo desplegado la noche del 17 de mayo comparecieron ante la fiscalía.
Entre ellos se encuentran la cabo Y.B.R., quien era comandante de guardia de la comisaría Segunda de Fontana, y el oficial subayudante R.B., que cumplía funciones como oficial de servicio en la misma dependencia. Ambos fueron trasladados posteriormente a otras unidades policiales.
Los cuatro efectivos optaron por designar defensa oficial y decidieron no declarar en esta instancia, publicó Más Contenidos. Hasta el momento, no existe una imputación formal en su contra.
La Justicia busca reconstruir lo ocurrido durante la madrugada de la desaparición de Axel en el barrio La Anunciación, donde fue visto por última vez. En ese marco, se analizan recorridos de móviles policiales, registros de GPS, cámaras de seguridad y comunicaciones de esa noche.
Mientras continúan los rastrillajes y las medidas de prueba, la investigación mantiene abiertas todas las hipótesis para determinar qué ocurrió con el joven (21), cuyo paradero sigue siendo un misterio.
UN SOSPECHOSO
En un avance decisivo para la causa que investiga la desaparición de Axel Alejandro González, ocurrida el pasado 17 de mayo en Fontana, Alerta Urbana logró establecer la identidad del tercer efectivo de la fuerza provincial que la familia tiene bajo sospecha.
De acuerdo con información exclusiva, las miradas recaen sobre un cabo (32), cuyas iniciales son C.M.T, quien presta servicios en la comisaría Segunda de la mencionada ciudad.
La confirmación de este nombre dota de una enorme gravedad institucional al caso, vinculando de manera directa las denuncias públicas de la familia con los registros formales de la investigación.
El pasado 25 de mayo, durante una entrevista brindada a los micrófonos de Alerta Urbana, María Inés Gómez, madre del joven desaparecido, había manifestado sus sospechas en torno a un uniformado que persiguió a su hijo. En sintonía con este reclamo, el padre del joven, José González, aportó un dato alarmante al apuntar contra este mismo efectivo por graves excesos cometidos dentro de la seccional policial, asegurando que, en una detención previa dentro de la Segunda, el imputado aparentemente le «habría roto las costillas» al muchacho.
La línea investigativa que conecta al cabo T. con las horas críticas de la madrugada del 17 de mayo sumó un elemento probatorio de alto valor tecnológico. Un reporte policial detalla que, alrededor de las 1.53 de aquella jornada, un automóvil claro ingresó a un hotel de encuentros ubicado sobre la avenida Moreno al 5.150.
Los empleados del establecimiento declararon que el conductor vestía el uniforme reglamentario de la Policía del Chaco y que abonó la tarifa de la habitación, equivalente a $20 mil, mediante una transferencia de la aplicación Mercado Pago, operación que quedó registrada a nombre de un usuario con las iniciales C.D.T.
La incorporación de este cabo al expediente penal profundiza la crisis en la Comisaría Segunda de Fontana, sumándose a las situaciones procesales del cabo Gerardo Antonello M, y del oficial subayudante Roberto Omar B. quienes ya fueron formalmente citados por los estamentos judiciales para prestar declaración.
Los investigadores buscan ahora determinar de manera fehaciente el recorrido del imputado durante esa guardia y si las lesiones previas denunciadas por los progenitores forman parte de un patrón de violencia institucional que precede a la desaparición forzosa del joven.

