El economista y exministro de Economía del Chaco, Eduardo Aguilar, entrevistado por Radio Nata gala, sostuvo que el deterioro de los salarios constituye uno de los principales rasgos del escenario económico actual y afirmó que la recuperación observada en algunos indicadores corresponde únicamente a sectores muy específicos de la economía.
Explicó que existen cuestionamientos sobre las mediciones vinculadas al empleo informal y remarcó que, en el ámbito formal, la mejora salarial se limita a un conjunto reducido de actividades que lograron incrementar su producción.
En ese sentido expresó: «Hay un deterioro fuerte de salarios en el conjunto de la economía». Agregó que la recuperación alcanza únicamente al sector bancario, la minería, el petróleo y el agro, mientras que el resto de las actividades permanece sin capacidad de recomponer los ingresos de los trabajadores.
Aguilar explicó que esos sectores que presentan crecimiento representan apenas una fracción de la economía nacional y señaló que concentran alrededor del 15% de la actividad total. Indicó que, gracias a su evolución productiva, pueden negociar convenios salariales por encima de la inflación, situación completamente distinta a la del resto de los sectores productivos.
Según manifestó, cerca del 80% de la actividad económica permanece estancada, circunstancia que provoca que las negociaciones paritarias no logren compensar el aumento de los precios. Como consecuencia, describió un escenario en el que los salarios permanecen estancados o continúan perdiendo poder adquisitivo.
El economista también hizo referencia a la situación del sector público y sostuvo que el deterioro resulta especialmente significativo en los organismos dependientes del Estado nacional. Mencionó particularmente el caso de las universidades nacionales y señaló que los trabajadores vinculados a esas instituciones enfrentan una pérdida sostenida de ingresos.
Respecto de las administraciones provinciales indicó que atraviesan un proceso similar debido a la reducción de recursos provenientes del régimen de coparticipación federal. Explicó que la disminución de la actividad económica impacta directamente sobre la recaudación del IVA, uno de los principales componentes de la masa coparticipable, provocando una caída de los ingresos provinciales.
En ese marco, Aguilar afirmó que esa situación afecta tanto al Chaco como al resto de las provincias argentinas. Sostuvo que el esquema económico vigente concentra los beneficios en actividades puntuales favorecidas por el tipo de cambio y por distintos incentivos fiscales. «Ese es el modelo económico básicamente que está en marcha», expresó al señalar que la combinación entre el nivel del dólar, las tasas de interés y los beneficios otorgados mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Rigi) impulsa principalmente la actividad financiera, la minería y el sector petrolero, mientras otras ramas productivas permanecen sin capacidad de crecimiento.
El exministro agregó que incluso dentro del sector agropecuario existen diferencias importantes según la ubicación geográfica de la producción. Explicó que las economías regionales alejadas de los puertos enfrentan mayores dificultades debido al tipo de cambio vigente, al que calificó como insuficiente para competir.
Según indicó, la apertura comercial incrementa además la competencia de los productos importados sobre la producción nacional. En consecuencia, sostuvo que las actividades industriales, comerciales y de consumo permanecen estancadas mientras aumenta el abastecimiento desde el exterior.
Endeudamiento, consumo y perspectivas
Al analizar el comportamiento de las familias, Aguilar vinculó el estancamiento de los salarios con el crecimiento del endeudamiento.
Explicó que las estructuras de consumo no logran ajustarse con la misma velocidad con que disminuye el poder adquisitivo, circunstancia que obliga a numerosos hogares a recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos. Señaló que los indicadores del sistema financiero reflejan ese proceso mediante un incremento sostenido de la morosidad tanto en entidades bancarias como en instituciones no bancarias.
En relación con esos indicadores, sostuvo que la mora bancaria supera actualmente el 12%, porcentaje que calificó como elevado, mientras que en entidades financieras no bancarias los niveles de incumplimiento alcanzan aproximadamente un tercio del total de los créditos otorgados.
Para Aguilar, este escenario restringe las posibilidades de recuperación económica debido a que el crecimiento del consumo depende de dos variables fundamentales. «Vos tenés dos posibilidades de recuperación de la actividad económica. O es porque los salarios crecen. O es porque hay más crédito circulando», afirmó, para concluir que ninguna de esas condiciones se verifica actualmente.
Consultado acerca de los programas de refinanciación impulsados por las entidades financieras, Aguilar consideró que esas herramientas constituyen una respuesta transitoria frente a la imposibilidad de mejorar los ingresos.
Explicó que las familias aceptan extender los plazos de pago porque necesitan aliviar sus obligaciones inmediatas, aunque advirtió que ese mecanismo pierde efectividad si los salarios no recuperan capacidad de compra. Según manifestó, el propio Gobierno reconoce que la única alternativa para sostener el consumo pasa por ampliar el crédito, aunque aclaró que la elevada morosidad limita seriamente esa posibilidad.
El economista sostuvo además que numerosos especialistas de distintas corrientes económicas coinciden en que el actual nivel del tipo de cambio dificulta el funcionamiento de la mayor parte de la economía argentina.
Mencionó tanto a economistas liberales como heterodoxos y afirmó que existe un consenso amplio respecto de que un dólar cercano a los valores actuales no permite sostener la producción ni la generación de empleo en aproximadamente el 80% de las actividades económicas. Por otra parte, Aguilar concluyó señalando que la expansión de las compras mediante plataformas internacionales constituye otro factor que reduce la demanda sobre el comercio local. Explicó que, frente a la diferencia de precios, numerosos consumidores optan por adquirir productos importados directamente desde el exterior, desplazando el consumo interno.
Consideró que ese proceso reduce aún más la actividad comercial y productiva nacional y sostuvo que la estrategia económica del Gobierno se orienta hacia una reconversión productiva basada principalmente en la agroindustria, la minería y el petróleo, dejando al resto de los sectores enfrentando crecientes dificultades para sostener su nivel de actividad.
Ahorro, cambio y escenario marcoeconómico
Consultado sobre las declaraciones del ministro Federico Sturzenegger respecto de que «ahorrar en dólares va a ser un mal negocio», Eduardo Aguilar manifestó sus diferencias con ese planteo y sostuvo que la realidad cotidiana de las pequeñas y medianas empresas argentinas dista considerablemente de los postulados planteados desde el gobierno nacional.
Si bien destacó la trayectoria académica del funcionario, expresó: «Es un economista muy destacado. Nosotros como economistas se le valoran mucho sus paper escritos en Harvard o en el MIT donde él es profesor y donde es doctor egresado».
No obstante, agregó: «No creo que nunca haya ido a una empresa argentina. No creo que nunca hayan ido a una chacra de nadie. No creo que nunca hayan ido a una empresa, mucho menos una empresa acá de la nuestra, del norte del país».
En esa línea, sostuvo que las pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades incluso para acceder al crédito bancario tradicional, por lo que consideró aún más complejo pensar en mecanismos de financiamiento a través del mercado de capitales.
Asimismo, señaló una contradicción entre las recomendaciones oficiales y el comportamiento de los propios referentes económicos del Gobierno. «La respuesta te la da el mismo Caputo cuando te dice: ‘Muchachos, saquen los dólares del colchón’. Pero él no los trae al sistema financiero, todos sus ahorros están afuera. Y los argentinos hacen lo mismo», afirmó al referirse a la preferencia de los ahorristas por mantener sus activos dolarizados.
Aguilar indicó que quienes poseen capacidad de ahorro continúan dolarizando sus excedentes de manera sostenida. Según explicó, los argentinos transforman mensualmente entre USD2 mil millones y USD2.500 millones en activos dolarizados, lo que representa alrededor de USD24 mil millones al año.
Precisó que buena parte de esos recursos corresponde a ingresos obtenidos de manera formal y sostuvo que el fenómeno responde principalmente a la falta de confianza en la moneda nacional. «No hay confianza en la moneda local», afirmó, al tiempo que cuestionó que las tasas de interés permanezcan por debajo de la inflación, desalentando el ahorro en pesos.
El economista señaló además que la mayoría de los especialistas considera que el tipo de cambio actual resulta difícil de sostener en el tiempo debido a sus efectos sobre la estructura productiva. «Todos los economistas, salvo los que son ya muy del riñón del Presidente, te están diciendo: ‘Mirá, este tipo de cambio no aguanta’».
En ese contexto sostuvo que, mientras persista un dólar que perjudica a gran parte de la actividad económica, los ahorristas continuarán privilegiando la compra de divisas antes que la permanencia en instrumentos financieros en moneda nacional.
Posteriormente, Aguilar analizó la evolución reciente de la inflación y consideró posible que los índices mensuales continúen mostrando desaceleración. Explicó que aproximadamente la mitad de los precios de la economía mantiene una fuerte dependencia del tipo de cambio y que la estabilidad cambiaria contribuye a contener esos valores.

