El Ministerio de Salud del Chaco comenzó a reforzar el stock de insumos y a diseñar una estrategia de distribución sanitaria ante la posibilidad de que la provincia atraviese durante los próximos meses un período prolongado de inundaciones. La planificación incluye una mayor disponibilidad de sueros para mordeduras de serpientes, picaduras de arañas y alacranes, además de la intensificación de la vigilancia epidemiológica sobre dengue, gastroenteritis y otras enfermedades asociadas a este tipo de contingencias.
Así lo explicó la directora del área de Epidemiología del Ministerio de Salud del Chaco, María Elisa Flores, quien señaló en declaraciones a Radio Natagalá que las previsiones comenzaron a ser analizadas dentro de la cartera sanitaria provincial y también formaron parte de los temas abordados durante la última reunión del Consejo Federal de Salud.
La funcionaria advirtió que la preocupación está puesta especialmente en la posibilidad de que las condiciones meteorológicas adversas no constituyan un fenómeno de pocas semanas, sino que puedan extenderse durante varios meses.
«Si los pronósticos se dan, como lo que venimos estudiando y viendo, se pueden venir varios meses de inundaciones. No es que vamos a tener unas semanitas y pasa», explicó Flores.
Ante ese escenario, Epidemiología comenzó a reforzar las reservas disponibles y a organizar la distribución de insumos en el territorio provincial. Flores aseguró que actualmente el Chaco cuenta con stock suficiente, aunque aclaró que la decisión es aumentar preventivamente las existencias para evitar inconvenientes en caso de que se produzca una emergencia prolongada.
«Nosotros en este momento estamos bien de stock, pero estamos tratando de stockearnos un poco más por las dudas», sostuvo.
Sueros y una
logística especial
Uno de los puntos centrales de la planificación está relacionado con los accidentes provocados por animales ponzoñosos, cuya aparición puede incrementarse cuando las crecidas y anegamientos alteran sus hábitats habituales y los desplazan hacia zonas pobladas.
Flores explicó que la Provincia recibe de Nación los sueros antiofídicos destinados al tratamiento de mordeduras de serpientes, además de otros específicos para accidentes con arañas y alacranes.
Sin embargo, señaló que habitualmente esos productos llegan en cantidades relativamente pequeñas y se van reponiendo a medida que son utilizados. Frente a la posibilidad de inundaciones prolongadas, la Provincia resolvió anticiparse y disponer de una reserva mayor.
«En este caso lo que estamos solicitando y comprando aparte es justamente para tener stock y no esa espera de que cada vez que se use tengamos que estar pidiendo la reposición de ese suero», explicó.
La estrategia incluye además un aspecto particularmente sensible durante una emergencia hídrica: la conservación de medicamentos e insumos cuando existen problemas en el suministro eléctrico.
Parte de los sueros enviados por Nación necesita mantener cadena de frío, mientras que la Provincia puede adquirir otros productos que no requieren esas condiciones de conservación. Esa diferencia llevó al área sanitaria a elaborar un esquema territorial para determinar dónde enviar cada tipo de insumo.
«Sabemos que la electricidad también va a estar en juego, en los lugares donde puede haber electricidad y donde no», señaló Flores, y detalló que el equipo provincial estaba elaborando un mapa de las zonas en las que podrían registrarse mayores inconvenientes con el suministro.
De esa manera, los sueros que no necesitan cadena de frío podrán ser destinados prioritariamente a lugares con mayor riesgo de interrupciones eléctricas, mientras que aquellos que requieren refrigeración serán enviados a establecimientos donde existan condiciones adecuadas para conservarlos.
«Es una logística que se está organizando», sintetizó la directora de Epidemiología.
Dengue y gastroenteritis
La posibilidad de inundaciones también obliga a reforzar la vigilancia de distintas enfermedades. Flores explicó que durante el encuentro federal se analizaron las arbovirosis, las gastroenteritis y los accidentes con animales ponzoñosos, además de las estrategias de notificación y seguimiento que deberán intensificarse.
La funcionaria destacó que actualmente la provincia se encuentra sin casos de dengue, aunque advirtió que las condiciones ambientales pueden modificar rápidamente ese escenario.
«Estamos en un momento sin casos de dengue y sabemos que con estas inclemencias podemos empezar a tener casos de dengue de nuevo», sostuvo.
Por esa razón, Salud apunta a aprovechar este período para fortalecer la vigilancia epidemiológica y preparar al sistema antes de una eventual reaparición de contagios.
El análisis también alcanza a las gastroenteritis, otro de los problemas sanitarios que pueden cobrar relevancia durante inundaciones y anegamientos. En ese contexto, la vigilancia, la disponibilidad de insumos y la capacidad de respuesta de los establecimientos sanitarios forman parte de una misma estrategia preventiva.
Un refuerzo para los adultos
La prevención ante un eventual escenario de inundaciones también alcanza a la población adulta. Epidemiología pidió especialmente revisar la aplicación de la vacuna doble bacteriana para adultos, cuyo refuerzo corresponde cada diez años. «Estamos reforzando esto siempre viendo lo que puede llegar a ser las inundaciones. Es muy importante la vacuna doble adulto, que es cada diez años», destacó Flores.
Para quienes perdieron su carné o no recuerdan cuándo recibieron la última dosis, la directora recomendó concurrir al centro de salud más cercano para consultar los registros disponibles.
Explicó que desde hace varios años las aplicaciones se incorporan al sistema Nomivac, lo que permite recuperar parte de los antecedentes. También puede consultarse en el establecimiento donde habitualmente se vacunó la persona.
En aquellos casos en los que no exista ningún registro ni sea posible recordar la última aplicación, la recomendación sanitaria es sencilla: «Ante la duda, hay que vacunar», afirmó.
De esta manera, la Provincia busca anticiparse a un escenario que todavía es preventivo, pero que podría exigir una respuesta sanitaria sostenida si se cumplen las previsiones de varios meses con inundaciones. El refuerzo de insumos, la distribución estratégica de sueros, la vigilancia sobre dengue y enfermedades gastrointestinales y la actualización de los esquemas de vacunación forman parte del dispositivo que Epidemiología comenzó a preparar para afrontar ese eventual escenario.
Vacunación
Durante la entrevista, Flores también realizó un balance de las coberturas de vacunación en la provincia. Según explicó, los niveles son relativamente buenos entre los niños menores de cinco años, mientras que las principales dificultades continúan concentrándose en los adolescentes.
«Nuestro problema de siempre son los adolescentes, las vacunas que van a los 11 años», indicó.
Para 2026, la población objetivo está integrada por los chicos nacidos en 2015. Flores remarcó que el criterio que debe tenerse en cuenta es el año de nacimiento y pidió a las familias prestar especial atención al cumplimiento del calendario.
El inconveniente, aclaró, no radica en la falta de vacunas, sino en lograr que los adolescentes efectivamente concurran a recibirlas.
«Son vacunas que nos cuesta mucho el acceso; no el acceso porque no haya, sino el acceso de que venga la gente a vacunarse», explicó.
Según describió, con el inicio de la adolescencia suele disminuir el seguimiento de los esquemas por parte de las familias. Postergaciones aparentemente menores terminan generando atrasos que impactan posteriormente en las estadísticas de cobertura.
Flores puso especial énfasis en la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (HPV), incluida dentro del esquema correspondiente a esa etapa de la vida, y recordó la importancia de que la reciban tanto niñas como niños.
También señaló que la resistencia explícita a las vacunas no constituye actualmente el principal inconveniente epidemiológico de la provincia. Si bien reconoció que existieron algunos casos relacionados con posiciones antivacunas, aseguró que siguen siendo aislados.
«Gracias a Dios todavía lo vemos muy poco. Tuvimos algunos casos, pero se ve muy poco», sostuvo.
En la mayoría de las situaciones, agregó, el atraso responde más bien a la postergación de la vacunación que a una decisión deliberada de rechazarla. El problema es que cuando esa demora se prolonga, los esquemas dejan de cumplirse dentro de los períodos previstos.
Certificado de vacunas completas
Otra modificación que Salud busca consolidar está vinculada con la documentación solicitada en las escuelas. Flores explicó que progresivamente se apunta a reemplazar la simple presentación del carné por un certificado que acredite que el esquema de vacunación se encuentra efectivamente completo.
La funcionaria sostuvo que la sola exhibición del carné no garantiza que todas las dosis correspondientes hayan sido aplicadas y que tampoco corresponde trasladar a los docentes la responsabilidad de interpretar los registros sanitarios.
Por ese motivo, la propuesta es que las familias concurran previamente al centro de salud, donde personal capacitado pueda revisar los antecedentes y extender el certificado correspondiente.
«Estamos cambiando de a poco que ya no se pida el carné de vacunación en la escuela sino un certificado de vacunas completas», señaló.
Flores remarcó además la importancia de sostener altas coberturas dentro de cada grupo etario para favorecer la inmunidad colectiva.

