El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en descenso y alcanzó en julio de 2026 uno de sus registros más bajos de las últimas décadas. De acuerdo con el último informe mensual de CICCRA, el promedio de los últimos 12 meses se ubicó en 46,3 kilos por habitante al año.
La cifra representa una caída del 9,4% respecto de julio de 2025, cuando el consumo alcanzaba los 51,1 kilos por persona. En términos concretos, los argentinos consumieron 4,8 kilos menos de carne vacuna por habitante que un año atrás.
El nuevo dato profundiza una tendencia que viene registrándose desde hace varios años. En marzo, por ejemplo, el consumo per cápita había sido calculado en 47,3 kilos anuales, también considerado un mínimo histórico para las últimas dos décadas.
La evolución refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo de los argentinos, en un contexto marcado por la evolución de los precios de la carne y las condiciones del mercado ganadero.
Además, el menor consumo interno se desarrolla mientras la actividad de la cadena cárnica atraviesa modificaciones en los niveles de oferta y faena.
MENOS CARNE VACUNA EN LA MESA
El retroceso del consumo de carne vacuna también se vincula con la búsqueda de alternativas por parte de los consumidores. Datos difundidos durante este año mostraron un crecimiento de la carne de cerdo y pollo como parte de la alimentación cotidiana de los argentinos.
El dato de julio vuelve a encender las luces de alerta en la industria frigorífica y confirma el cambio que atraviesa uno de los productos históricamente más asociados a la mesa argentina.
En un país reconocido mundialmente por su consumo de carne, el promedio de 46,3 kilos por habitante marca un nuevo piso y abre interrogantes sobre cómo continuará la demanda durante los próximos meses.

