Una nueva pericia genética realizada en Tucumán determinó que el perfil femenino obtenido de una muestra de la amoladora secuestrada en la investigación no corresponde al de los restos óseos vinculados biológicamente con los padres de Lorena Romero. El estudio también detectó ADN de un hombre desconocido en una almohada. La causa está actualmente a cargo de la fiscal María Noel Benítez.
A más de siete años del femicidio de Lorena Noemí Romero, la investigación judicial sumó un resultado científico de relevancia: el ADN femenino encontrado en una de las muestras tomadas de una amoladora no corresponde al perfil genético obtenido de los restos óseos vinculados biológicamente con los padres de la joven.
El dato surge del Informe Nº P1061 del Laboratorio de Genética del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del Ministerio Público Fiscal de Tucumán, fechado el 14 de agosto de 2026 y remitido a la fiscal María Noel Benítez, titular del Equipo Fiscal Nº11 de Resistencia.
El resultado incorpora un nuevo interrogante a una causa que comenzó en junio de 2019 y que, siete años después, continúa buscando una definición judicial: ¿quién es la mujer cuyo ADN apareció en la amoladora?
La conclusión: son dos perfiles femeninos diferentes
La precisión aparece expresamente en el punto 3 de las conclusiones del informe.
Los especialistas analizaron dos muestras denominadas Restos Óseos I y Restos Óseos II, identificadas con los códigos 10509 y 10510. En ambas encontraron el mismo perfil único de ADN correspondiente a una persona de sexo femenino.
Al compararlo con el perfil obtenido de la muestra H. Nº2 Amoladora, código 10503, determinaron que eran diferentes.
El informe señala textualmente que el perfil de los restos óseos “es diferente al perfil genético” de la mujer no disponible para cotejo detectada en la amoladora y que, por lo tanto, “correspondería a otro individuo de sexo femenino”.
Esto permite establecer un punto central: el ADN femenino encontrado en esa muestra de la amoladora no es el mismo ADN obtenido de los restos óseos vinculados con los padres de Lorena.
Los restos óseos y una probabilidad superior al 99,99%
El estudio también determinó que el perfil femenino obtenido de los Restos Óseos I y II corresponde a una hija biológica de Ramón Alcides Romero y Gladys Demetria Fernández.
La conclusión se obtuvo porque ese perfil comparte con ambos al menos un alelo en cada uno de los marcadores moleculares estudiados.
El análisis estadístico estableció una Probabilidad Porcentual de Paternidad del 99,9999999999998%. El laboratorio indicó que el resultado hace aproximadamente 920 billones de veces más probable que Romero y Fernández sean los padres biológicos de la mujer de esos restos que la hipótesis de que sus progenitores sean dos personas tomadas al azar de la población.
¿De quién es entonces el ADN de la amoladora?
La pericia no pudo responder esa pregunta.
En la muestra H. Nº2 de la amoladora se detectó un perfil único de ADN correspondiente a una mujer que no presenta relación biológica directa de progenitor/hijo con Ramón Alcides Romero ni con Gladys Demetria Fernández.
El laboratorio la identificó técnicamente como “Desconocido 1”, debido a que no existe una muestra disponible para cotejar y establecer su identidad.
La pericia, por sí sola, tampoco determina cuándo, cómo o en qué circunstancias el material genético de esa mujer llegó a la amoladora. Ese punto deberá ser evaluado por la Fiscalía dentro del conjunto de evidencias de la causa.
ADN masculino en una almohada
El informe incorporó otro resultado.
En la denominada “Tela Almohada”, código 10507, los genetistas obtuvieron un perfil único correspondiente a una persona de sexo masculino.
Ese hombre tampoco presenta una relación biológica directa con los padres de Lorena y fue identificado en el estudio como “Desconocido 2”, ya que no se encuentra disponible para cotejo.
De esta manera, la nueva pericia deja dos perfiles cuya identidad no pudo determinarse: una mujer en la muestra de la amoladora y un hombre en la almohada.
No todas las muestras permitieron obtener ADN
El estudio también pone un límite importante a las conclusiones.
De las cinco muestras tomadas de la amoladora, solamente la H. Nº2 permitió determinar un perfil genético. En las muestras H. Nº1, Nº3, Nº4 y Nº5 no se detectó cantidad suficiente de ADN humano.
Lo mismo ocurrió con la muestra correspondiente a la tela de la funda de colchón, por lo que tampoco pudo establecerse allí un perfil genético.
Las evidencias remitidas a Tucumán incluían cinco hisopos de una amoladora gris que había dado positivo para sangre, un trozo de tela de una almohada también con resultado positivo para sangre, una muestra de funda de colchón, restos óseos de clavícula y los hisopados bucales de los padres de Lorena.


Siete años de investigación
Lorena Romero tenía 21 años cuando desapareció el 10 de junio de 2019 en Resistencia. Su cuerpo fue posteriormente encontrado mutilado en aguas del río Paraná.
La causa tiene entre sus imputados a Ezequiel Maximiliano Ramos, Ramón Ramos, Walter Ramón Ramos y Gonzalo Gerardo Calizaya Medina, cuyos nombres continúan consignados en la carátula del expediente Nº20814/2019-1.
La investigación atravesó allanamientos, detenciones, liberaciones, testimonios y numerosas pericias durante estos años.
Quiénes intervienen actualmente
La investigación se encuentra actualmente en el Equipo Fiscal Nº11 de Resistencia, a cargo de la fiscal María Noel Benítez, destinataria del nuevo informe genético.
La familia de Lorena está representada actualmente por la defensora oficial Yamila Baldovino, mientras que Miguel Barceló y Macarena Barceló Fogar intervienen por la defensa de los hermanos Ramos.
En los primeros días del caso, en junio de 2019, la familia había sido asesorada por Juan Fernando Díaz, quien posteriormente se apartó por diferencias respecto de la estrategia procesal.
Una respuesta y dos nuevas preguntas
La nueva genética aporta una respuesta concreta: el perfil femenino obtenido de la muestra H. Nº2 de la amoladora es diferente del perfil encontrado en los restos óseos vinculados biológicamente con los padres de Lorena Romero.
Pero, al mismo tiempo, deja dos preguntas abiertas: quién es la mujer denominada “Desconocido 1” y quién es el hombre identificado como “Desconocido 2”.
Determinar si esos perfiles tienen alguna relación con el femicidio —o si su presencia en las evidencias responde a circunstancias ajenas al crimen— será una cuestión que deberá establecer la investigación.
A siete años de la muerte de Lorena Romero, la genética volvió a poner en movimiento un expediente que todavía busca determinar responsabilidades y llegar a una resolución judicial.

