Close Menu
Diario La Voz del Chaco
    Facebook X (Twitter) Instagram
    ULTIMAS NOTICIAS
    • Cada uno tendrá la inteligencia artificial que sea capaz de construir
    • CHACO EXPORTA CULTURA Y TALENTO| Juan Bengler representará a la Argentina en Simposio de Escultura de Uzbequistán
    • Tragedia vial en Barranqueras: un motociclista murió tras perder el control de su moto: revisan cámaras para determinar qué pasó
    • El invierno se resiste: otra mañana fría en Resistencia y anticipan 7°C para el martes
    • Más de 48 horas sin agua| Sameep dice que reemplazó cañería y restableció el servicio a localidades que dependen del Acueducto Lavalle
    • RESISTENCIA| Una fiesta, con bandas en vivo y 100 personas terminó en clausura por ruidos molestos
    • El justicialismo del Noreste plantó bandera con un primer encuentro
    • Seis de cada diez argentinos reclaman un cambio del modelo económico para 2027
    Facebook X (Twitter) Instagram
    Diario La Voz del ChacoDiario La Voz del Chaco
    lunes 7 septiembre
    • Videos
    • Política
    • Nacionales
    • Sociedad
    • Interior
    • Policiales
    • Deportes
    • Internacionales
    Diario La Voz del Chaco
    Portada » Cada uno tendrá la inteligencia artificial que sea capaz de construir
    Opinión

    Cada uno tendrá la inteligencia artificial que sea capaz de construir

    7 de septiembre de 2026
    Compartir
    Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp

    Por Noel Eugenio Breard*

    Señor Director de La Voz del Chaco:

    La entrevista publicada por Clarín al ingeniero catalán Mateo Valero Cortés plantea una advertencia que deberíamos incorporar con urgencia a nuestra agenda: sin soberanía tecnológica, la soberanía económica y política será cada vez más limitada. La inteligencia artificial no son solamente algoritmos, detrás existen semiconductores, supercomputadoras, centros de datos, energía, minerales críticos, universidades, científicos, capital y conocimiento. Estamos frente a una nueva dimensión del poder mundial.

    Estados Unidos y China lo comprendieron tempranamente, mientras Europa intenta recuperar terreno enfrentando una dificultad adicional (numerosos Estados que deben coordinar intereses diferentes para alcanzar escala). La pregunta resulta inevitable: si Europa necesita integrarse para competir, ¿qué posibilidades tienen Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay o cualquier país latinoamericano actuando aisladamente? La respuesta exige superar una discusión que nos paraliza, porque el desafío tecnológico está muy por encima de nuestras grietas y es demasiado trascendente para quedar atrapado entre gobiernos de derecha, izquierda, liberales, socialdemócratas o populismos de cualquier signo.

    Los gobiernos cambian, pero una política científica necesita décadas, porque un investigador requiere años de formación, una supercomputadora demanda enormes inversiones y un ecosistema tecnológico necesita continuidad. Destruir capacidades acumuladas porque cambió un gobierno puede llevar meses, reconstruirlas puede demandar décadas.

    Argentina enfrenta además una contradicción preocupante, porque mientras las grandes potencias disputan científicos, conocimiento e infraestructura, debilitamos nuestras capacidades científicas y a la vez ofrecemos aquello que la nueva economía necesita (energía, minerales, agua, territorio y recursos naturales). El problema no es recibir inversiones extranjeras, las necesitamos, el problema es determinar desde qué posición las recibimos. El RIGI y sus ampliaciones pueden ser instrumentos válidos, pero cuando grandes actores reciben excepciones fiscales, aduaneras y cambiarias mientras nuestras PyMEs enfrentan condiciones muy diferentes, no desaparece la política industrial: simplemente se eligen otros beneficiarios.

    Algo semejante ocurre con las reformas societarias vinculadas a sociedades automatizadas y DAO, donde modernizar el derecho resulta indispensable, aunque innovación no puede significar irresponsabilidad. Detrás de un algoritmo existen seres humanos que programan, financian, controlan o reciben beneficios, y la inteligencia artificial no puede transformarse en un velo jurídico detrás del cual desaparezca la responsabilidad humana. Modernizar no significa desproteger.

    No necesitamos comenzar desde cero, porque tenemos dos antecedentes que pueden ser nuestro punto de partida, actualizados al siglo XXI. El primero es el Triángulo de Sábato, formulado por Jorge Sábato y Natalio Botana (gobierno, infraestructura científico-tecnológica y estructura productiva), y su intuición conserva enorme actualidad, porque ni científicos aislados, ni empresarios desconectados del conocimiento, ni un Estado actuando por su cuenta pueden producir soberanía tecnológica. Necesitamos ahora un Triángulo de Sábato regional y digital, donde el vértice gubernamental integre Estados, el científico conecte universidades, investigadores y centros tecnológicos latinoamericanos, y el productivo incorpore PyMEs, startups y grandes empresas, sumando transversalmente datos, supercomputación, energía, ciberseguridad, biotecnología, tecnología nuclear, minerales críticos y protección de derechos humanos.

    El segundo antecedente son los protocolos Alfonsín-Sarney, cuando Argentina y Brasil comprendieron en los años ochenta que dos países históricamente desconfiados podían sustituir competencia por cooperación en sectores estratégicos como energía, biotecnología, comunicaciones, tecnología nuclear y bienes de capital. La enseñanza continúa vigente: compartir multiplica.

    Existe una idea equivocada según la cual integrarse significa resignar soberanía, cuando en el siglo XXI sucede exactamente lo contrario, porque los espacios ampliados fortalecen las soberanías nacionales al generar escalas que individualmente nuestros países no poseen. Compartir supercomputación no divide nuestra capacidad sino que la multiplica, compartir investigadores amplía las posibilidades científicas y compartir financiamiento permite proyectos imposibles para presupuestos aislados. Soberanía tecnológica tampoco significa autarquía, significa tener conocimiento, infraestructura y capacidad de decisión suficientes para cooperar con Estados Unidos, China, Europa, India y los demás centros tecnológicos sin quedar subordinados a ninguno.

    Pretender construir de inmediato una arquitectura tecnológica para toda América Latina sería voluntarismo, necesitamos gradualidad, y el primer escalón debe ser el Mercosur mediante un regionalismo abierto que nos integre entre nosotros para relacionarnos mejor con el mundo. Podemos comenzar compartiendo programas científicos, supercomputación, formación de investigadores, centros de datos, biotecnología, tecnología nuclear y espacial, ciberseguridad y proyectos energéticos, con financiamiento plurianual común, porque sin presupuesto la soberanía tecnológica será solamente un discurso. Después debemos ampliar ese espacio hacia Sudamérica y finalmente hacia los 33 países de la CELAC: primero construir escala regional, después negociar desde esa nueva escala.

    Existe además una condición decisiva, el proyecto debe protegerse incluso de las oscilaciones ideológicas de los países que lo integren, porque no podemos invertir veinte años en infraestructura científica regional para que un cambio electoral destruya lo construido. Unos nuevos Protocolos Alfonsín-Sarney para la Inteligencia Artificial y la Soberanía Tecnológica deberían tener compromisos plurianuales, fondos permanentes, organismos técnicos profesionales y mecanismos que eleven el costo de abandonar unilateralmente los proyectos estratégicos. No se trata de limitar la democracia, todo lo contrario, significa construir consensos suficientemente fuertes para sobrevivir a las alternancias, porque no necesitamos solamente acuerdos entre gobiernos, necesitamos instituciones que sobrevivan a los gobiernos.

    América Latina posee alimentos, biodiversidad, litio, cobre, gas, petróleo, agua, energía hidroeléctrica y nuclear, territorio, universidades y cientos de millones de habitantes, de modo que nuestro déficit histórico no es la falta de recursos sino la incapacidad para convertirlos en escala organizada, conocimiento y poder negociador. Aldo Ferrer enseñaba que cada país tiene la globalización que se merece según la calidad de sus respuestas frente a ella, y hoy debemos actualizar aquella idea: cada país tendrá la inteligencia artificial que sea capaz de construir, y América Latina tendrá la soberanía tecnológica que sea capaz de construir en conjunto. El camino puede comenzar en el Mercosur, inspirado en el Triángulo de Sábato y los protocolos Alfonsín-Sarney, crecer hasta la CELAC y desde allí cooperar con el mundo, con muchas banderas nacionales pero una sola bandera estratégica, porque compartir capacidades no divide soberanía sino que la multiplica, y quizás ésta sea también una manera concreta de salir de la grieta: comprender que hay desafíos demasiado grandes para seguir enfrentándolos separados.

    *Senador Provincial UCR, por Corrientes.

    Lo que hay que saber
    Share. Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

    Seguir leyendo

    CHACO EXPORTA CULTURA Y TALENTO| Juan Bengler representará a la Argentina en Simposio de Escultura de Uzbequistán

    El justicialismo del Noreste plantó bandera con un primer encuentro

    Seis de cada diez argentinos reclaman un cambio del modelo económico para 2027

    Papp recorrió canales y obras hídricas en la zona de influencia de Villa Ángela

    LUNES| Créditos hipotecarios: el BCRA pone en marcha el fondeo de ANSES a bancos con una primera licitación por $200.000 millones

    Quiebra de Carsa: extrabajadores de Musimundo tienen hasta el 6 de noviembre para reclamar salarios e indemnizaciones

    ÚLTIMAS NOTICIAS
    Sociedad

    CHACO EXPORTA CULTURA Y TALENTO| Juan Bengler representará a la Argentina en Simposio de Escultura de Uzbequistán

    7 de septiembre de 2026
    Policiales

    Tragedia vial en Barranqueras: un motociclista murió tras perder el control de su moto: revisan cámaras para determinar qué pasó

    7 de septiembre de 2026
    Sociedad

    El invierno se resiste: otra mañana fría en Resistencia y anticipan 7°C para el martes

    7 de septiembre de 2026
    Interior

    Más de 48 horas sin agua| Sameep dice que reemplazó cañería y restableció el servicio a localidades que dependen del Acueducto Lavalle

    7 de septiembre de 2026
    Sociedad

    RESISTENCIA| Una fiesta, con bandas en vivo y 100 personas terminó en clausura por ruidos molestos

    7 de septiembre de 2026
    Feed RSS: En Corrientes En Corrientes
    • Corrientes prepara escuelas como refugios
    • El Senado frena la agenda de Milei
    • Entre mitigar el agua y renovar el tejido urbano
    • «Milei triunfó por el hartazgo, no por la afirmación de su pensamiento»
    • Leve estabilidad en las ventas con crecimiento del canal online
    Facebook X (Twitter) Pinterest Vimeo WhatsApp TikTok Instagram

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.