De acuerdo con los resultados difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Argentina obtuvo en la evaluación realizada en 2025 un promedio de 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática. Los tres registros se ubicaron por debajo de los obtenidos en la edición de 2022.
El dato adquiere mayor relevancia al observar la evolución histórica. En Ciencias y Lectura, los resultados de 2025 fueron inferiores a los registrados en las últimas mediciones y, para encontrar desempeños menores, es necesario remontarse a 2006. En Matemática, en cambio, los 367 puntos representan el resultado más bajo de toda la serie histórica argentina.
El retroceso también se refleja en la posición que ocupa el país dentro del conjunto de sistemas educativos evaluados. Argentina quedó en el puesto 71 en Ciencias, 62 en Lectura y 75 en Matemática, sobre un total de 91 sistemas educativos participantes.
Pero detrás de los números aparece una realidad mucho más amplia: las dificultades de aprendizaje no pueden analizarse de manera aislada de las condiciones económicas, sociales y culturales en las que viven los estudiantes.
En ese punto puso el foco Fernando Acevedo, presidente de la Asociación Chaqueña de Bibliotecarios (ACHABI), quien en diálogo con La Voz del Chaco analizó los resultados y advirtió que la discusión sobre el desempeño educativo debe contemplar el contexto en el que se desarrolla la enseñanza.
«Hay una correlación también con lo que tiene que ver con las faltas de inversión en todo lo que respecta a lectura», sostuvo.
Un resultado que
excede a las aulas
La evaluación PISA volvió a mostrar una situación preocupante: una amplia mayoría de los estudiantes argentinos no logra alcanzar los niveles considerados básicos en áreas fundamentales para su formación.
En Matemática, casi ocho de cada diez estudiantes argentinos no alcanzan el nivel básico, mientras que en Lectura y Ciencias la proporción se ubica en aproximadamente seis de cada diez.
La dimensión del problema obliga a mirar más allá del rendimiento individual de los alumnos y considerar las condiciones generales del sistema educativo.
Para Acevedo, las bibliotecas tienen un papel relevante en ese proceso, particularmente en la promoción de la lectura y en el acompañamiento pedagógico, aunque advirtió que muchas veces deben trabajar con recursos limitados.
«Nosotros, desde el punto de vista de biblioteca, acá puntualmente en el Chaco, las bibliotecas hacen un trabajo con lo que pueden, con lo que tienen», afirmó.
El dirigente consideró que las políticas educativas deberían incorporar de manera más activa a las bibliotecas escolares, especialmente cuando se trata de programas destinados a fortalecer la lectura.
«Hay una realidad que últimamente los programas que presenta el Gobierno tienen poca intervención de las bibliotecas», cuestionó.
Acevedo reconoció, de todos modos, que en la provincia se han implementado programas destinados a mejorar los índices de lectura y que desde el Gobierno chaqueño se han difundido indicadores vinculados con esos avances.
«También hay indicadores que últimamente se han presentado, en los cuales acá el Gobierno provincial se ha encargado de publicitar, que tiene que ver justamente con la mejora en la lectura a través de programas que tienen implementados», señaló.
Sin embargo, consideró que todavía existe una distancia entre esas políticas y el rol que las bibliotecas podrían desempeñar.
El material llega a las escuelas, pero no siempre a las bibliotecas
Uno de los puntos señalados por Acevedo tiene que ver con la distribución y administración del material de lectura.
Según explicó, los programas y planes nacionales que proveen libros y otros materiales destinados a fortalecer la lectura llegan directamente a las escuelas. El problema, según su planteo, aparece cuando ese material no es gestionado desde las bibliotecas escolares.
«Todos los programas y planes nacionales que proveen el material de lectura van directamente a las escuelas», explicó.
Acevedo sostuvo que existen resoluciones que contemplan la intervención de las bibliotecas en la administración e implementación de esos recursos, pero que esa participación no siempre se concreta.
«Hay resoluciones que permiten y obligan al Ministerio de Educación a pasar todo el material para que sea administrado e implementado a través de la biblioteca, y eso no sucede en muchas de las escuelas», afirmó.
Ante esta situación, muchas veces son los propios docentes quienes terminan haciéndose cargo del material, mientras las bibliotecas intentan aportar desde sus posibilidades.
«Las bibliotecas hacen un esfuerzo con lo que tienen para poder colaborar y apoyar pedagógicamente en esta tarea, que es mejorar los índices de lectura», sostuvo.
El escenario se vuelve todavía más complejo, según Acevedo, porque los libros compiten actualmente con otros estímulos que ocupan buena parte del tiempo y la atención de niños y adolescentes.
«También tenemos que reconocer que hay otros estímulos actualmente dando vueltas en la sociedad que tienen que ver con las redes sociales y otras cosas», señaló.
La desigualdad
como parte de
la explicación
La caída simultánea en Lectura, Matemática y Ciencias plantea interrogantes sobre las causas del deterioro. Consultado específicamente sobre la influencia del factor económico, Acevedo fue categórico: «Sí, por supuesto».
Para el titular de ACHABI, las condiciones económicas tienen una incidencia directa sobre las posibilidades educativas de los alumnos.
«Todo lo que sea ese tipo de procedimientos en los cuales intentan calcular y dimensionar cómo reacciona o cómo evoluciona esos indicadores de lectura o de ciencia o de matemática tienen que ver claramente con posiciones económicas», afirmó.
Al mismo tiempo, puso en discusión la posibilidad de comparar de manera directa los resultados obtenidos por estudiantes de países con realidades sociales y económicas diferentes.
«Nada está librado al azar. Las pruebas PISA es lógico y es muy claro que están previstas para contextos distintos», sostuvo.
Acevedo consideró que una evaluación internacional debe ser interpretada con cautela cuando se pretende trasladar sus resultados a contextos locales con profundas diferencias sociales.
«Creo que es muy injusto generalizar e intentar enmarcar en un tipo de procedimiento que está preparado para otra cosa, está preparado para otras culturas y para otras formas de ver incluso las posiciones sociales», sostuvo.
El dirigente chaqueño puso como ejemplo las diferencias en el acceso a recursos entre los estudiantes de la provincia y los alumnos de países europeos.
«No son los mismos recursos que tienen acceso los chicos chaqueños, por ejemplo, a los chicos europeos en los cuales se toman también las mismas pruebas internacionales», afirmó.
Es muy difícil dimensionar una prueba internacional
La discusión sobre PISA, para Acevedo, no debería reducirse a la posición que ocupa Argentina en un ranking internacional.
El dirigente sostuvo que existen diferencias estructurales que deben ser contempladas a la hora de interpretar los resultados.
«Intentamos por todos los medios, pero es histórico aquí el abandono en algunos sentidos que tiene socialmente un chico para poder llegar al mismo resultado», señaló.
En esa línea, consideró que el problema educativo está estrechamente relacionado con la posibilidad de garantizar condiciones similares para todos los estudiantes.
«Es muy difícil dimensionar una prueba internacional tratando de ajustarse a los parámetros locales con las necesidades y el contexto social que tenemos», afirmó.
Para Acevedo, no se trata simplemente de una cuestión geográfica. Las desigualdades educativas, según su análisis, están relacionadas con las políticas públicas y con la distribución de recursos.
«No sé si directamente está relacionado con un punto geográfico especial del país. En realidad es generalizado porque forma parte de las políticas», explicó.
El dirigente consideró que las comparaciones serían más justas si existiera una política nacional capaz de garantizar condiciones educativas similares en todo el territorio.
«Cuando hay políticas nacionales que intentan poner en igualdad a los niños del país, con políticas nacionales que realmente pretenden poner los mismos recursos, entonces es más fácil tratar de hacer comparaciones y hacer este tipo de encuestas y medir», sostuvo.
Por el contrario, advirtió que cuando el acceso a los recursos depende en gran medida de la capacidad económica de las familias, los resultados de las evaluaciones también terminan reflejando esas desigualdades.
«El que tiene más posibilidades económicas y un contexto social favorable tiene más oportunidades de que en ese tipo de pruebas salgan bien», afirmó.
Un modelo educativo que reclama diálogo
Acevedo también analizó el modelo educativo provincial y cuestionó lo que definió como una toma de decisiones excesivamente unilateral.
«Lo que nosotros como sindicato criticamos es la unilateralidad de las decisiones», afirmó.
Según explicó, anteriormente existían mayores espacios de diálogo entre las organizaciones sindicales y las autoridades educativas.
«Antes los gremios, los sindicatos participábamos de mesas de diálogo constantemente, en las cuales aprovechábamos para hacer los aportes y beneficios, no solamente de los docentes, sino con total responsabilidad en el ámbito de la educación», recordó.
El dirigente insistió en que el objetivo final de cualquier política educativa debe ser mejorar las condiciones de aprendizaje de los estudiantes. «Todo el trabajo que hace un docente es para el alumno», remarcó.
En ese marco, cuestionó el rumbo del modelo educativo provincial implementado durante los últimos dos años.
«Creo que el modelo educativo que se implementa hace dos años en la provincia está como un poco muy individualista, muy personalizado», sostuvo.
Y sintetizó su reclamo en tres conceptos: «Falta diálogo, falta consenso, falta escuchar».
La respuesta no
puede limitarse
a los resultados
Los datos de PISA colocan nuevamente a la educación argentina frente a un escenario desafiante. La caída en las tres áreas evaluadas y, particularmente, el mínimo histórico registrado en Matemática, obligan a discutir qué está ocurriendo dentro y fuera de las aulas.
Pero la mirada
de Acevedo propone ampliar el diagnóstico
Desde su perspectiva, no alcanza con señalar que los estudiantes obtienen bajos resultados. También es necesario preguntarse en qué condiciones llegan a las escuelas, qué recursos tienen disponibles, cuánto pueden acompañarlos sus familias, qué materiales existen en las instituciones y cuáles son las condiciones laborales y salariales de los docentes.
En ese contexto, las bibliotecas escolares aparecen como uno de los espacios que, según el dirigente, deberían recuperar protagonismo en las políticas de promoción de la lectura.
«Las bibliotecas hacen un esfuerzo con lo que tienen para poder colaborar y apoyar pedagógicamente», insistió.
La advertencia adquiere especial importancia frente a los resultados en Lectura, donde Argentina volvió a mostrar un desempeño preocupante.
La discusión, entonces, no pasa solamente por subir algunos puntos en una evaluación internacional. También implica construir condiciones que permitan que más niños y adolescentes puedan acceder efectivamente a los aprendizajes fundamentales.
El impacto de los
salarios docentes
Los resultados dea PISA también abren el debate sobre las condiciones en las que trabajan los docentes.
Acevedo consideró que los bajos salarios tienen una incidencia concreta sobre el sistema educativo porque la tarea docente no termina cuando finaliza la jornada escolar.
«Claramente van a influir», respondió al ser consultado sobre la relación entre los salarios docentes y el rendimiento de los alumnos.
El presidente de ACHABI destacó que los docentes históricamente han realizado aportes personales para sostener el funcionamiento de las escuelas y bibliotecas.
«El docente siempre ha colaborado y ha aportado incluso a través de su auxilio para que la escuela y, en nuestro caso, la biblioteca funcionen», señaló.
Pero además del tiempo dentro de las aulas, existe una importante cantidad de trabajo que se realiza fuera de la jornada laboral: planificación, preparación de materiales, capacitación y organización.
«No solamente aporta ese tiempo, sino que aporta el tiempo fuera de su trabajo para la planificación, para la organización», explicó.
Para Acevedo, la pérdida del poder adquisitivo genera un efecto indirecto sobre esa tarea.
«Claramente afecta», sostuvo, al considerar que el deterioro salarial obliga a los docentes a concentrar parte de su tiempo y energía en resolver sus propios problemas económicos.
«Nos está ocupando solucionar el problema de plata, solucionar el problema que el mismo Gobierno está provocando», cuestionó.
Infraestructura: otra variable
que no puede ignorarse
Las condiciones edilicias de las escuelas también forman parte del diagnóstico realizado por Acevedo.
El presidente de ACHABI relató que recibe planteos de docentes vinculados con problemas cotidianos en las instituciones, desde sanitarios en mal estado hasta dificultades con el agua y cuestiones relacionadas con la seguridad.
«Justamente hoy atendía a una afiliada que comentaba con tristeza el estado de los baños de su institución, problemas de agua, problemas de edificio, de seguridad», relató.
Según explicó, no se trata de situaciones aisladas, sino de problemas que aparecen en distintos establecimientos de la provincia.
«La desatención, sobre todo de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo que tiene que ser normal, es un ambiente de trabajo y una infraestructura que te garantice las comodidades mínimas, no solamente como docente, sino a los alumnos también», afirmó.
Acevedo aclaró que reconoce la existencia de obras y acciones por parte del Estado provincial.
«No descarto que se han hecho cosas, eso no, nunca lo descartamos, se siguen haciendo», sostuvo.
Pero inmediatamente planteó el problema central: «El tema es que el esfuerzo, lamentablemente, es insuficiente».
Entre las principales dificultades mencionó problemas de techos, humedad, filtraciones provocadas por las lluvias y cuestiones de seguridad.
«Tenemos instituciones con problemas de techo, de humedad, de lluvia, de seguridad. La verdad que son problemas que afectan en realidad a todos», manifestó.
El reclamo salarial continúa
En paralelo al debate educativo, Acevedo confirmó una nueva movilización docente para mañana, a partir de las 18.30, en Resistencia.
«Están invitados todos los docentes a concentrarse, en este caso, aquí en Resistencia, en la Plaza 25 de Mayo, en el Mástil de la 9 de Julio», informó.
El reclamo salarial continúa siendo el principal eje de la convocatoria.
Acevedo señaló que la deuda vinculada con la cláusula gatillo representa, según su estimación, una pérdida salarial superior al 35%.
«No olvidemos que ya la deuda de cláusula gatillo ha ascendido a más del 35% de pérdida salarial», afirmó.
Para el dirigente, recuperar ese porcentaje permitiría que los salarios docentes acompañen de manera más adecuada la evolución del costo de vida.
«Ese monto perdido hoy significaría, por lo menos, ir de la mano de la inflación», sostuvo.
Bibliotecas, educación y un desafío que trasciende a PISA
Los resultados de las pruebas PISA volvieron a instalar una discusión que excede ampliamente a una evaluación internacional. El retroceso argentino en Lectura, Matemática y Ciencias revela dificultades estructurales que se expresan en las aulas, pero que también tienen raíces económicas y sociales.
La mirada de Acevedo apunta precisamente a esa dimensión. Para el titular de ACHABI, no es posible analizar el rendimiento de los estudiantes sin contemplar las desigualdades en el acceso a los recursos, las condiciones laborales de los docentes, el estado de las escuelas y el papel que desempeñan las bibliotecas en el proceso educativo.
«Es muy difícil dimensionar una prueba internacional tratando de ajustarse a los parámetros locales con las necesidades y el contexto social que tenemos», resumió.

