El Gran Resistencia registra una tasa de informalidad del 84% entre los trabajadores por cuenta propia y se ubica entre los cinco aglomerados urbanos del país con mayor incidencia de esta modalidad laboral sin registro.
El dato corresponde al primer trimestre de 2026 y forma parte de un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), elaborado a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El relevamiento compara la situación de los trabajadores independientes en distintos centros urbanos y expone diferencias territoriales en el acceso al empleo formal.
La informalidad laboral constituye una problemática extendida en el mercado de trabajo argentino, aunque su magnitud varía según la región y la categoría ocupacional.
En el conjunto de la población urbana, el 65,8% de las personas que trabajan por cuenta propia se encuentra en la informalidad, mientras que entre los asalariados el 37,9% no cuenta con aportes jubilatorios.
La tasa de informalidad correspondiente al universo total de ocupados alcanza el 45%, de acuerdo con los datos del segundo trimestre de 2026 consignados en el informe.
TRABAJADORES INDEPENDIENTES
El Gran Resistencia aparece en el cuarto lugar del registro de informalidad entre los trabajadores independientes, detrás de Formosa, con el 87,9%; el Gran Tucumán y Tafí Viejo, con el 87,6%; y Santiago del Estero y La Banda, con el 87,5%.
En el área metropolitana chaqueña, la proporción llega al 84%, mientras que el Gran San Juan registra el 83%. Estos indicadores corresponden al primer trimestre de 2026, último período disponible para la comparación territorial específica presentada en el estudio.
La comparación entre aglomerados permite observar diferencias considerables en las condiciones laborales de quienes generan sus propios ingresos. Mientras el Gran Resistencia presenta una informalidad del 84% entre los cuentapropistas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) registra el 32,8%.
También se encuentran entre los valores más bajos Ushuaia y Río Grande, con el 43,1%; Mar del Plata y Batán, con el 42,7%; y Bahía Blanca y Cerri, con el 43%. Los resultados muestran que la incidencia del trabajo independiente sin registro presenta variaciones pronunciadas entre los principales centros urbanos del país.
Diferencias entre aglomerados
Cuando se consideran conjuntamente los asalariados y los trabajadores independientes, el Gran San Juan registra la mayor tasa de informalidad total entre los centros urbanos analizados, con el 60,9%.
En ese aglomerado, el indicador alcanza al 52% de los asalariados y al 83% de los cuentapropistas. Le siguen el Gran Tucumán y Tafí Viejo, con una tasa general del 56,2%, integrada por el 44,8% entre los asalariados y el 87,6% entre los independientes.
Las ciudades de Santiago del Estero y La Banda presentan una informalidad total del 55,1%. En ese caso, el índice llega al 44,6% entre los asalariados y al 87,5% entre quienes trabajan por cuenta propia.
En el área metropolitana de Buenos Aires, la Caba registra una informalidad total del 26%, mientras que en los partidos del conurbano bonaerense el indicador asciende al 47,5%. En la capital nacional, el 25,6% de los asalariados y el 32,8% de los cuentapropistas se encuentran en la informalidad.
En el conurbano, las proporciones alcanzan el 40,5% y el 70,2%, respectivamente. La participación del trabajo por cuenta propia también presenta diferencias, con el 18,2% de los ocupados en la ciudad y el 24,4% en el conurbano.
Otros dos grandes centros urbanos con presencia industrial muestran indicadores diferentes. En el Gran Córdoba, la informalidad total alcanza el 48,5%, mientras que en el Gran Rosario se ubica en el 40,9%.
La comparación forma parte del análisis de las disparidades territoriales que presenta el mercado de trabajo, tanto en la proporción de trabajadores independientes como en los niveles de informalidad de cada categoría ocupacional.
El estudio también identifica sectores de actividad con elevadas tasas de informalidad. El servicio doméstico registra el 77,4%, seguido por la construcción, con el 76,2%; la gastronomía y los alojamientos, con el 63,9%; y el comercio, con el 54,7%.
Estos porcentajes corresponden a 2026 y permiten distinguir la incidencia del trabajo no registrado según la actividad económica, además de las diferencias que surgen de comparar las distintas regiones y categorías ocupacionales.
El crecimiento del cuentapropismo
La evolución de las categorías ocupacionales constituye uno de los elementos examinados por el Observatorio Económico Social de la UNR para explicar el comportamiento de la informalidad.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la participación de los trabajadores por cuenta propia en el total de ocupados aumentó del 22,6% al 25,5%, según los datos del Indec. En el mismo período, la proporción de asalariados descendió del 73,7% al 70,5%, mientras que el porcentaje restante corresponde a patrones y trabajadores familiares.
Durante ese intervalo, la tasa de informalidad calculada sobre el conjunto de las personas ocupadas pasó del 41,4% al 45%.
La variación se produjo en paralelo con el crecimiento de la participación del cuentapropismo, una categoría que presenta una proporción de trabajadores informales superior a la registrada entre los asalariados.
Amplio espectro social
El informe fue elaborado por los economistas Germán Tessmer y Bárbara Boggiano, integrantes del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario.
Los especialistas desarrollaron un modelo estadístico para estimar la evolución de la informalidad durante períodos anteriores a la publicación de estos datos por parte del Indec.
El análisis identifica una tendencia ascendente desde, al menos, fines de 2016, con una interrupción en 2020, cuando la cuarentena por la pandemia de Covid-19 provocó una fuerte pérdida de puestos de trabajo no registrados.
La informalidad no se limita al trabajo por cuenta propia. Entre los asalariados, la proporción de personas que carecen de aportes jubilatorios también aumentó durante el período analizado. A fines de 2016, ese indicador se ubicaba en el 33,6%, mientras que en 2026 llegó al 37,9%. La evolución muestra que el incremento de la informalidad comprende a más de una categoría ocupacional y que el fenómeno también alcanza a quienes trabajan en relación de dependencia.

