La organización ambientalista Aves Argentinas encendió una severa alerta ambiental al denunciar el desmonte ilegal de al menos 1.800 hectáreas de bosque nativo en el departamento Almirante Brown, una zona neurálgica del Chaco Seco. El predio afectado se encuentra categorizado como Categoría II (Amarillo) en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos —donde cualquier cambio de uso de suelo está expresamente prohibido por ley— y linda directamente con el Parque Natural Provincial Loro Hablador, funcionando además como franja de amortiguamiento del Parque Nacional Copo.
La gravedad del cuadro radica en que la destrucción forestal se ejecutó en abierta violación a la medida cautelar del Juzgado Federal N.º 1 de Resistencia —revalidada por la Cámara Federal de Apelaciones— que mantiene suspendidos los desmontes en todo el territorio provincial. Pese a que el pasado 8 de septiembre la Dirección de Bosques y la Policía Rural secuestraron cuatro topadoras y dos cadenas de 100 metros en el lugar, los análisis de imágenes satelitales Sentinel-2 del 22 de septiembre confirmaron que los trabajos continuaron con posterioridad al operativo.
El área arrasada posee una relevancia biológica crítica al estar catalogada como Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA) y constituir un corredor estratégico para la supervivencia de especies amenazadas. El ecosistema destruido alberga a ejemplares de tatú carreta y pecarí quimilero —ambos declarados Monumentos Naturales Provinciales—, loro hablador y el yaguareté, felino considerado Monumento Natural Nacional cuyo hábitat sufre una fragmentación irreversible.
A las devastadoras consecuencias ecológicas se suma un severo impacto climático, ya que la pérdida de masa boscosa provocará la liberación de más de 520.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera al quemarse o descomponerse la biomasa. Las estimaciones de la ONG, basadas en los niveles oficiales presentados por la Argentina ante la ONU, advierten que la cifra de carbono emitida podría incrementarse sensiblemente de confirmarse que los trabajos de desmonte persistieron en el predio.
Ante este complejo escenario, Aves Argentinas reclamó a las autoridades provinciales una inspección presencial inmediata, la paralización total de cualquier tarea productiva y el mantenimiento del secuestro de la maquinaria incautada. Asimismo, exigió poner en marcha un sistema de monitoreo permanente, notificar las actuaciones al fuero federal e implementar un plan integral de restauración del bosque nativo destruido.

