Osvaldo Cornide, empresario reconocido por más de cinco décadas de trayectoria en la defensa de las pequeñas y medianas empresas (pymes), el comercio nacional y el federalismo, entrevistado por «La otra campana», el programa clásico radial que se emite todos los domingos por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní con la conducción de Gustavo Ojeda y Facundo Sagardoy, llamó a recuperar una estrategia de desarrollo económico integral, fortalecer la producción y promover la unidad nacional frente a las dificultades sociales y empresariales.
El fundador y expresidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), institución de la que actualmente es presidente honorario, analizó la situación de las economías regionales, la actividad industrial y la necesidad de impulsar políticas que contemplen las particularidades productivas del interior argentino.
FUERZA SUMA
En ese marco, Cornide explicó los objetivos de su llamado a integrar Fuerza Suma, una corriente de opinión no partidaria que busca promover acuerdos entre distintos sectores sociales, políticos y religiosos.
El dirigente señaló que el espacio procura instalar una agenda orientada al desarrollo económico, la transformación nacional y la recuperación del diálogo como herramienta para superar las diferencias.
Asimismo, Cornide subrayó que su propuesta se apoya en la convicción de que la Argentina necesita una estrategia compartida que permita afrontar los problemas estructurales, con especial atención a la producción, el empleo y las condiciones de vida de la población.
El empresario precisó que Fuerza Suma reúne a personas de diferentes tradiciones políticas y religiosas, incluidos católicos, musulmanes, judíos y evangelistas, además de desarrollistas, peronistas, integrantes del PRO e independientes.
Por otro lado, explicó que la iniciativa no tiene como finalidad competir electoralmente ni presentar candidaturas, sino generar conciencia entre los partidos y las organizaciones sociales sobre la necesidad de construir consensos.
La propuesta, indicó, apunta a que las diferencias ideológicas no impidan la elaboración de respuestas comunes frente a los problemas económicos y sociales del país.
REFORMAS, INVERSIÓN Y FORTALECIMIENTO
Al analizar la orientación económica del país, Cornide defendió la necesidad de promover condiciones que permitan sostener la producción nacional y fortalecer a las empresas.
Para el dirigente, el desarrollo económico requiere una articulación entre las decisiones públicas y la actividad privada, con objetivos que contemplen tanto la competitividad de las empresas como la generación de empleo y la distribución territorial de las oportunidades productivas.
En relación con la inserción internacional de la Argentina, Cornide señaló que el país necesita profundizar sus vínculos con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y avanzar en la relación comercial con la Unión Europea.
Consideró que una mayor integración puede ampliar las posibilidades de colocación de los productos argentinos en otros mercados, siempre que exista una estrategia orientada a fortalecer previamente las capacidades productivas nacionales.
El empresario sostuvo que la integración internacional no debe plantearse como una alternativa al desarrollo industrial, sino como una herramienta que puede contribuir a ampliar las oportunidades de las empresas argentinas.
En ese sentido, insistió en que el país necesita alentar las fuerzas productivas y evitar medidas o condiciones que debiliten a los establecimientos industriales.
Además, vinculó las perspectivas económicas con la necesidad de construir acuerdos políticos que otorguen mayor previsibilidad a las decisiones de inversión y desarrollo.
En ese marco, subrayó que las disputas entre dirigentes no deberían desplazar del debate público cuestiones como la desocupación, las dificultades financieras de las empresas, la atención de los sectores vulnerables y la preservación de los puestos de trabajo.
Retrocesos de las economías regionales
El dirigente advirtió que numerosas economías regionales atraviesan dificultades estructurales que comprometen su capacidad productiva y su continuidad.
Cornide remarcó que la problemática no se limita a la evolución de los precios, los costos o las condiciones comerciales, sino que también involucra la distribución territorial de la actividad económica y las posibilidades de sostener el empleo en las comunidades del interior.
Además, dijo que incluso sectores con reconocimiento internacional, como la vitivinicultura, enfrentan problemas que reflejan un deterioro más amplio de las condiciones en las que se desarrolla la producción nacional.
En ese contexto, consideró que las economías regionales deben evaluarse tanto por su aporte a la producción nacional como por su función social y territorial.
Desarrollo integral y federal
Entre los principios que orientan a Fuerza Suma, Cornide destacó el desarrollo económico integral y federal, el deber de impulsar un gobierno de unidad y transformación nacional y la aplicación de los principios de la doctrina social de la Iglesia.
Cornide sostuvo que la economía y la tecnología deben estar al servicio de las personas, y no convertirse en fines que desplacen las necesidades humanas. También consideró que el diálogo y la búsqueda de acuerdos resultan indispensables para enfrentar el desempleo, las dificultades de las empresas y las situaciones de vulnerabilidad que afectan a distintos sectores de la sociedad.
Federalismo productivo
Cornide recordó que durante su presidencia en Came creó una división específica de economías regionales, que llegó a reunir a más de 80 entidades de diferentes puntos del país.
La iniciativa buscaba incorporar a la agenda empresarial las particularidades de las actividades productivas del interior y dar representación a sectores que, por sus características territoriales, no siempre ocupaban un lugar central en las discusiones económicas nacionales.
Entre los ejemplos que mencionó se encuentran la actividad arrocera de Corrientes y la producción de yerba mate de Misiones, dos rubros relevantes para las economías del Nordeste Argentino.
Cornide defendió una concepción del federalismo que no se reduzca a la distribución administrativa de recursos, sino que incorpore políticas capaces de sostener la producción, generar empleo y favorecer el arraigo de las familias en sus lugares de origen.
Entramado social
La defensa del entramado productivo también ocupó un lugar central en el análisis de Cornide sobre la industria nacional. El dirigente manifestó su preocupación por el cierre de fábricas y la pérdida de capacidad productiva en distintas regiones, situaciones que consideró incompatibles con una estrategia de crecimiento sostenido.
En ese sentido, sostuvo que la recuperación económica requiere alentar las fuerzas productivas y garantizar condiciones que permitan a las empresas mantener sus actividades, invertir y generar puestos de trabajo.
Asimismo, advirtió que el desarrollo no puede sustentarse en el debilitamiento de los sectores que producen bienes y servicios, especialmente por su incidencia en el empleo privado.
Cornide también vinculó las dificultades empresariales con los problemas sociales que atraviesa el país. Entre las principales preocupaciones, mencionó el desempleo, la morosidad y las necesidades de los sectores más vulnerables, y señaló la importancia de articular respuestas que prioricen las condiciones de vida de la población.
Además, remarcó que la preservación de las empresas y de las fuentes de trabajo constituye un componente fundamental de cualquier estrategia orientada a fortalecer la actividad económica y atender las demandas sociales.

