El informe final de la autopsia de Matías Julián Álvarez Guardia confirmó que las heridas del cuello se produjeron cuando el joven todavía estaba con vida. Es una de las conclusiones médico-legales del estudio, que ya está en manos de las partes y que demoró unos tres meses en completarse.
Según pudo saberse, el laboratorio de patología forense analizó muestras de los vasos sanguíneos y de los nervios del cuello. Los especialistas encontraron roturas en las paredes de los vasos, con una hemorragia que se extendía al tejido vecino, un signo de que había circulación sanguínea cuando se produjo la herida. Por eso las consideraron lesiones vitales. El informe agrega que se trata de heridas graves, que ponen en riesgo la vida.
La lesión principal está en la base del cuello. Los forenses constataron un corte parcial en la unión de las venas yugular y subclavia derechas, uno de los grandes vasos de esa zona, y una herida en el lóbulo superior del pulmón derecho. La hemorragia provocó un shock hipovolémico, que fue la causa de la muerte.
En total, el estudio describe cuatro heridas externas: una en la base del cuello, otra en la zona de la clavícula derecha y dos cortes en el brazo y el antebrazo izquierdos. También registra las cirugías que le practicaron en el Hospital Julio C. Perrando para intentar salvarlo, lo que ratifica que llegó con vida al hospital.
Cantero, pareja de Julián, es la única imputada en la causa, por homicidio agravado por el vínculo, una figura que prevé prisión perpetua. Está detenida desde el 2 de agosto, cuando ocurrió el hecho en el barrio 100 Viviendas CGT. El 22 de octubre, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de Resistencia rechazó el recurso de la defensa y mantuvo su prisión preventiva.
La investigación está a cargo de los fiscales Ana González de Pacce y Juan Martín Bogado. Además del estudio sobre la mecánica del hecho, restan pericias sobre teléfonos celulares y evaluaciones psicológicas. La causa se encamina a un juicio por jurados.

