De la misma manera en que fue recibida Marcela Acuña el miércoles a la noche, su esposo, Emerenciano Sena, fue insultado por personas que lo vieron llegar hasta el hospital Perrando, debido a una visita programada para controlar su estado de salud, tema en boca de todos, ya que desde su entorno piden que sea un atenuante para que le brinden prisión domiciliaria.
Sena está con preventiva por la acusación que pesa tanto sobre él como de su familia, por la desaparición y supuesto femicidio de Cecilia Strzyzowski.
Como viene sucediendo cada vez que sale alguien del clan piquetero de los centros de detención, la gente se manifestó en su contra, con una palabra en común: «asesinos».
Desde el punto de vista real, el hombre tenía un turno programado para una evaluación infectológica, se le realizó un examen físico y una clínica.
Se solicitó, además, análisis de laboratorio de rutina. Fue revisado también en las áreas de Gastroenterología, Nutrición y Diabetes. Trascendió que en líneas generales, Sena está en buenas condiciones y solo debe seguir algunas recomendaciones médicas.
Acuña cambia
de alojamiento
Marcela Acuña, la otra acusada del asesinato de Cecilia Strzyzowski, fue trasladada a la seccional Sexta, ya que la situación donde estaba alojada, en el Departamento de Violencia Familiar y de Género de la Policía de Chaco, habría provocado disturbios.
Más que nada, la relación con los empleados y con las víctimas de violencia de género que deben transitar por allí, no serían de las mejores.
Lo decidió la fiscalía que investiga el caso Cecilia después de que Acuña sufriera una descompensación y fuera atendida en el hospital Perrando.
La mujer de Emerenciano estaba alojada en una oficina preparada para su detención, más allá que ese lugar no fue construido para ese fin.
Hace unos días se estaba evaluando su nuevo destino, pero un lugar le fue negado de entrada, la prisión para mujeres en el barrio Don Santiago y habría sido solicitado por la defensa de Fabiana González, empleada del matrimonio Sena detenida por encubrimiento del crimen.
Dijeron algunas personas que había mucha tensión en el Departamento de Violencia Familiar y de Género, debido al alojamiento de la piquetera.
De acuerdo al oficio remitido a la fiscalía y firmado por la comisaria Julia Gómez, el lugar de alojamiento de Acuña era precario y había mucha exposición de las custodias como de las mujeres que asisten a denunciar hechos de violencia de género, por lo que era urgente un traslado a una dependencia carcelaria.
«El baño tiene puertas con marcos de aluminio y vidrio, con un plateado vinílico oscuro, lo cual considero muy peligroso para la detenida, el personal policial y las personas que concurren diariamente a este departamento», rezaba el escrito.
