El médico pediatra y ex diputado provincial por el PRO, Luis Obeid, encendió una señal de alerta sobre el avance de discursos antivacunas y la caída sostenida en los niveles de cobertura en el país.
Tras participar del Simposio Internacional sobre Infravacunación, el profesional analizó un fenómeno que, según advierte, está generando «un daño sanitario profundo, silencioso y culturalmente inducido».
«La verdadera noticia no es lo que se discute en los medios, sino la poca gente que se está vacunando», sentenció Obeid en declaraciones Radio Natagalá.
Para él, la infravacunación es hoy uno de los problemas más serios del sistema sanitario argentino.
Un simposio que expuso dos mundos
Obeid inició su análisis relatando lo vivido en el Congreso nacional, donde se realizó el simposio que reunió a especialistas argentinos y latinoamericanos.
«Ayer ocurrió un fenómeno bien dual en el mismo edificio de la Cámara de Diputados», señaló. Por un lado, describió se realizaba una mesa científica encabezada por el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara, el doctor Pablo Yedlin, junto a referentes reconocidos como Kreplach, Gollán y autoridades de las sociedades científicas más prestigiosas del país.
«No sumaban más de 20», lamentó Obeid, remarcando que aun siendo voces autorizadas, no logran convocar. «Estaban los representantes de la Sociedad Argentina de Pediatría, Roberto Debbag, Laura Gentile… un montón de gente de muchísimo prestigio», enumeró.
En el salón contiguo, explicó, ocurría algo completamente distinto. «Allí estaba lo que convocó la diputada nacional Quiroz: un Ateneo con un título falso, que decía analizar ‘qué contienen las vacunas contra el Covid’. Y en ese ámbito la sala estaba llena», dijo.
La primera exposición del panel antivacunas, narró Obeid, estuvo a cargo de un pediatra identificado como doctor Botta. Y sus afirmaciones, según dijo, fueron de una gravedad extrema: «Repito exactamente lo que dijo, subrayó Obeid. ‘La salud pública aumenta la intensidad y la magnitud del daño’. ‘Las vacunas predisponen al cáncer y a la muerte súbita del lactante’. ‘La triple viral es responsable del autismo’. Todo eso lo afirmó delante de un auditorio colmado».
Para Obeid, la difusión de ese tipo de aseveraciones no solo carece de sustento científico, sino que «pone en riesgo la salud pública y la confianza entre médico y paciente».
descenso en la cobertura: «Cada vez se vacuna menos gente»
Uno de los puntos más críticos que planteó el pediatra fue la caída efectiva en los niveles de cobertura vacunatoria.
«El ministro Rodríguez dijo hace unos días que los niveles de vacunación en la provincia están creciendo. Yo me animo a dudar, no de él, sino de la información», sostuvo.
Según Obeid, en el Chaco -como en muchos distritos del país- se registra un descenso sostenido que ya se traduce en un riesgo epidemiológico concreto. «Cada vez se vacuna menos gente, Mauro. Es la realidad», remarcó.
Para explicarlo, detalló el «combo» que, a su entender, está empujando el fenómeno.
Acceso limitado, desinformación
El acceso, aclaró, no se refiere solo a la disponibilidad de vacunas. «No es tanto que falte vacuna, sino que se pierde la oportunidad de vacunar», señaló, introduciendo el concepto de oportunidad perdida.
«La oportunidad perdida»: la traba silenciosa que afecta a miles Obeid relató una escena frecuente en los centros de salud del interior y de la capital chaqueña.
«Vas al centro de salud y te dicen que para vacunarlo necesitás control sano. Para el control sano tiene que haber médico. Para que haya médico tiene que haber pediatra. ¿Y hay pediatra en todos los centros? No», aseveró.
La consecuencia es inmediata: madres y padres que vuelven una vez, dos veces o que ya no vuelven. «La mamá tiene cinco o seis hijos. No puede ir y volver tantas veces. Y para fin de año aparece el pediátrico lleno de chicos con dos o tres vacunas», describió.
Obeid contó que habló con enfermeras del pediátrico de Resistencia y que ellas mismas le explicaron por qué en diciembre aumenta la cantidad de niños que reciben vacunas atrasadas: «Me dijeron ‘doctor, vienen porque si no, no les dan la AUH a fin de año’. Eso es gravísimo, porque no llegamos por convicción sanitaria sino por obligación administrativa».
Por eso pidió especialmente al ministro de Salud provincial: «Le diría con la mayor humildad al ministro Rodríguez: verifique la accesibilidad. No es solo que haya vacuna. Lo más importante es el acto de vacunar».
La salida de la OMS y la «batalla cultural»
Otro factor que preocupa al pediatra es el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como organismo rector de referencia.
«La OMS era nuestro rector. Salimos de la OMS. El canciller que se fue lo hizo en febrero, junto con Estados Unidos. Entonces, ¿quién toma la posta?», dijo.
Para Obeid, el vacío podría ser aprovechado por grupos no avalados científicamente. «Las comunidades científicas reconocidas -Pediatría, Vacunología, Infectología- deben ocupar ese lugar. No las sociedades marginales como ‘Médicos por la Verdad’». Advirtió además sobre el contexto internacional: «Miren quién está hoy en la Agencia de Salud de Estados Unidos: un Kennedy que es antivacunación de nacimiento.
Esto baja de arriba hacia abajo. Es una batalla cultural».
El factor clave:
la confianza
Para Obeid, lo más grave no es solo la caída en la cobertura, sino lo que está destruyéndose en el vínculo social: «Se está rompiendo un valor esencial entre el paciente y el médico: la confianza».
Y lo ejemplificó a partir del contraste con países que aplican esquemas no obligatorios: «Suecia no obliga a vacunar y tiene tasas altísimas. Francia obliga y tiene menos cobertura. ¿Por qué? Porque el sueco confía en sus instituciones».
La tensión entre libertad individual y salud colectiva
Al ser consultado sobre el derecho de los padres a decidir, Obeid fue claro: «El padre tiene derecho, sí. La patria potestad existe. Pero mi obligación como médico es persuadir. Y lamentablemente, por encima está la ley».
Para él, el debate es más profundo: excede la bioética y toca el modelo de sociedad: «Esto tiene que ver con esta llovizna que nos moja todo: la solidaridad, la beneficencia, el bien común.
Hoy parece que prima el individualismo hasta en los actos sanitarios».
El peligro de los discursos pseudocientíficos
El pediatra se detuvo también en el avance de doctrinas pseudocientíficas que, según él, están ganando terreno. Contó el caso de una médica que participó en el Ateneo y aseguró haber sido despedida del Hospital Italiano por cuestionar las vacunas.
«La doctora decía que la causa del autismo era el depósito de aluminio por la vacuna triple viral», narró Obeid.
Él mismo consultó a un bioquímico del Chaco sobre el supuesto riesgo del aluminio. La respuesta fue categórica: no existe tal evidencia, no se realizan rutinariamente estudios para detectarlo porque no se justifica científicamente, y los casos de intoxicación no tienen relación con vacunas.
«Imaginate si yo llevo a mi hijo de dos meses al pediátrico y pido que antes de vacunarle le hagan un dosaje de aluminio. Nadie lo hace porque no es necesario. Es un delirio», afirmó.
Para Obeid, lo que vivió ese día tiene una explicación: «Esto es ideología. Es algo que nació con la primera vacuna, la de la viruela, en 1796. Ahí mismo aparecieron los primeros antivacunas. No es nuevo, pero hoy está potenciado».
Vacunación obligatoria:
el marco legal vigente
Cuando fue consultado de la decisión de Mendoza de multar a padres que no vacunen a sus hijos, Obeid explicó la legislación aplicable.
«Hay una ley: la 27.491, que regula la vacunación obligatoria como un bien social. Y otra ley, la Nicolás, la 27.797, que regula el acto médico. Para mí no hay tensión entre ellas: hay sinergia».
Aseguró que casos judicializados existen, pero son poco frecuentes: solo doce en todo el país. «Suena autoritario, pero es ley. Si no la cumplís, hay consecuencias», dijo.
Sin embargo, advirtió sobre un plan que podría cambiar de raíz el régimen: «El presidente Milei no puede dictar otra ley, pero sí modificar la reglamentación de la 27.491. Puede convertir la vacunación obligatoria en vacunación recomendada. Y eso sería gravísimo».

