El Gobierno nacional avanzaría con la aprobación de la reforma laboral con el objetivo de convertirla en ley el próximo 27 de febrero. Para ello, aceptaría las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados y devolvería el proyecto al Senado para su tratamiento definitivo.
Según el cronograma que maneja el oficialismo, tras la sesión prevista en Diputados, el texto sería remitido rápidamente a la Cámara alta. La intención sería obtener dictamen en comisión el viernes 20 y sesionar una semana después para sancionar la norma. La estrategia apunta a acelerar los tiempos legislativos y cerrar el debate antes de fin de mes.
Uno de los puntos que generó mayor controversia es la modificación del artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. La iniciativa establece que, ante una enfermedad o accidente no vinculado a la actividad laboral, luego de los tres meses el trabajador cobraría el 50% del salario, o el 75% en caso de tener personas a cargo. Desde el oficialismo indicaron que en situaciones de enfermedades graves se mantendría el pago del 100% del salario, aunque se exigiría la presentación de un certificado médico fehaciente o la intervención de una junta médica.
El artículo tomó relevancia tras declaraciones del ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, y abrió un nuevo foco de debate entre oficialismo y sectores dialoguistas.

