La diputada nacional de Unión por la Patria, Nancy Sand, entrevistada por LA VOZ DEL CHACO, manifestó su rechazo a los proyectos de reforma laboral debatida en el Congreso de la Nación Argentina, a la que calificó como una iniciativa regresiva en materia de derechos laborales.
Según expresó, las modificaciones impulsadas por el Gobierno desconocen la función protectoria del derecho del trabajo y profundiza desigualdades preexistentes, porque flexibiliza relaciones laborales en un mercado donde las mujeres y diversidades ya parten de una situación estructuralmente más vulnerable.
En ese sentido, sostuvo que las medidas propuestas implican una pérdida de derechos adquiridos, con un impacto diferenciado y negativo sobre mujeres y diversidades, al tiempo que advirtió que el proyecto debilita la estabilidad laboral, reduce indemnizaciones y amplía formas de contratación precaria.
-¿Cuál es su posición general frente a los proyectos de reforma laboral actualmente en debate en el Congreso?
-Mi posición es de rechazo. El proyecto de reforma o «modernización» laboral impulsado por el Gobierno, actualmente en debate en el Congreso de la Nación Argentina, es regresivo en derechos y desconoce la función protectoria del derecho del trabajo. Desde una mirada peronista y con perspectiva de género, se trata de una iniciativa que profundiza desigualdades preexistentes, porque flexibiliza relaciones laborales en un mercado donde las mujeres y diversidades ya parten de una situación estructuralmente más vulnerable.
PRECAREIDAD
-¿Considera que las modificaciones propuestas promueven el empleo formal o implican una pérdida de derechos adquiridos?
- Implican claramente una pérdida de derechos adquiridos, con un impacto diferenciado y negativo sobre mujeres y diversidades. El proyecto del Gobierno debilita la estabilidad laboral, reduce indemnizaciones y amplía formas de contratación precaria, afectando especialmente a quienes concentran los empleos más inestables, peor remunerados y con mayores interrupciones laborales por tareas de cuidado. No promueve empleo formal: formaliza la precariedad.
PyMEs y trabajadores ante el nuevo esquema
-Desde su representación por Corrientes, ¿cómo impactarían estos cambios en las economías regionales y en el empleo local?
- En Corrientes y en el NEA, donde el empleo femenino se concentra en el comercio, los servicios, el trabajo rural y el trabajo no registrado, esta reforma agrava la feminización de la pobreza. El proyecto del Gobierno no contempla la realidad de economías regionales con alta informalidad y estacionalidad, y traslada el costo del ajuste al eslabón más débil, que son las y los trabajadores, en particular las mujeres jefas de hogar.
-¿Cree que la flexibilización laboral es una herramienta eficaz para reducir la informalidad en el norte argentino? - No. La flexibilización que propone el Gobierno no reduce la informalidad, la legitima. En el norte argentino, la informalidad tiene causas estructurales: desigualdad territorial, falta de desarrollo productivo y ausencia de políticas públicas integrales. Además, desde una perspectiva de género, flexibilizar implica menos licencias, menos protección frente a despidos y mayor rotación, lo que expulsa a muchas mujeres del mercado laboral formal. Esto va en sentido contrario a los estándares de trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo.
-¿Considera que la reforma contempla adecuadamente la situación de las pequeñas y medianas empresas? - No. El proyecto del Gobierno utiliza a las PyMEs como justificación discursiva, pero no ataca los problemas reales que enfrentan: caída del consumo, falta de crédito, tarifas y costos financieros. En cambio, propone una salida que enfrenta a las PyMEs con sus trabajadores, debilitando derechos laborales. Desde una mirada peronista y con perspectiva de género, el desarrollo productivo debe generar empleo de calidad, con derechos y con igualdad, no sostenerse sobre la precarización del trabajo femenino.

