El doble crimen de una mujer y su hija adolescente conmociona a Quitilipi y es investigado como femicidio. El fiscal Collado reveló detalles estremecedores de la escena y confirmó que el principal sospechoso ya fue detenido.
El estremecedor hecho se conoció el martes cuando efectivos policiales se dirigieron a una vivienda situada en avenida 25 de Mayo y calle Paraguari, en la localidad de Quitilipi, tras recibir un aviso sobre la posible presencia de personas fallecidas en el interior del domicilio. Al ingresar, los agentes encontraron sin vida a Marcela Frías, de 37 años, y a su hija de 17, una escena que generó fuerte conmoción en el barrio y en toda la comunidad. Dentro de la casa también estaban tres niños de 3, 7 y 10 años, hijos de la mujer, quienes se encontraban en otra habitación al momento del ataque. El fiscal Collado, que encabeza la investigación, señaló que el agresor habría actuado sin generar disturbios que alertaran a los menores. «Estaban en un dormitorio contiguo; evidentemente actuó de manera sigilosa porque no hay señales de resistencia ni desorden en la vivienda», precisó. Durante el trabajo de los peritos judiciales se halló un hacha escondida debajo de la cama, objeto que se presume fue utilizado para cometer el asesinato. Según detalló el fiscal, las primeras evaluaciones forenses indican que la mujer fue atacada cuando se encontraba descansando.
«Presentaba un golpe devastador en la parte posterior de la cabeza, detrás de la oreja derecha, provocado con el canto del hacha», explicaron a NG Federal testigos del lugar, quien sostuvo que la posición del cuerpo refuerza la hipótesis de que la víctima fue sorprendida mientras dormía. Respecto a la adolescente de 17 años, la autopsia preliminar determinó que falleció por asfixia mecánica. «En el cuello presentaba marcas de presión compatibles con estrangulamiento, con señales de dedos en la zona», indicó el fiscal. Además, los especialistas detectaron lesiones que podrían estar vinculadas a un abuso sexual, producidas con un elemento contundente que aún no fue localizado.
Intento de ocultar lo ocurrido
Los investigadores también advirtieron indicios de que el agresor habría tratado de alterar la escena para demorar el descubrimiento del crimen. Según relató el fiscal, las víctimas estaban cubiertas cuando fueron encontradas. «Se tomó la tarea de taparlas, inclusive parecía que estaban dormidas las dos», expresó Collado. A esto se sumó otro detalle que llamó la atención de los peritos: «Había un aire acondicionado a unos 16 o 17 grados, lo que ralentizó la descomposición», explicó el funcionario judicial.

