El referente de la Cámara de Expendedores de Combustibles del Chaco, Miguel De Paoli, analizó la evolución del precio de los combustibles en la Argentina y advirtió que la tendencia alcista podría mantenerse en los próximos meses, impulsada principalmente por factores internacionales como el conflicto en Medio Oriente y la cotización del barril de petróleo.
Sus declaraciones se dieron en el marco de un repaso sobre la dinámica del mercado entre 2024 y lo que va de 2026, con foco en Resistencia.
De Paoli explicó que existen dos variables centrales que determinan el comportamiento de los combustibles a nivel local: el tipo de cambio y el precio internacional del petróleo. «Siempre les digo lo mismo, hay dos variables que afectan el mercado de los combustibles domésticos: por un lado, la cotización de nuestra moneda respecto al dólar, y la segunda es la cotización del barril internacional de petróleo», sostuvo.
En ese sentido, el referente detalló cómo evolucionaron los precios en los últimos años. Indicó que entre 2024 y 2025, la nafta súper registró un incremento del 46%, mientras que la nafta premium lo hizo en un 30%. «O sea, el premium subió menos de lo que subió la nafta súper», remarcó.
Al comparar esos aumentos con la variación del dólar en el mismo período, que fue del 35%, De Paoli señaló que el comportamiento de los combustibles fue dispar. «La nafta súper subió un poco más de lo que subió el dólar, pero los diésel subieron mucho menos», explicó, marcando una diferencia clave en la estructura de precios.
En cuanto a lo que ocurre en el presente año, el referente aseguró que ya se observa una aceleración en los valores en surtidor. «Desde enero hasta hoy, la variación del dólar fue de aproximadamente un 2%, pero la nafta súper aumentó un 7% y el diésel un 8%», precisó.
A partir de esos datos, proyectó una posible tendencia anual. «Si en tres meses varió alrededor de un 9%, estamos hablando de un promedio del 3% mensual, lo que nos daría una proyección cercana al 36% anual», indicó. En esa línea, comparó con años anteriores: «Tuvimos un 46% el año pasado, un 85% el anterior, y ahora estamos mirando un pronóstico de un 40 y pico. No estamos tan lejos de lo que pasó el año pasado».
Sin embargo, De Paoli aclaró que el escenario actual presenta un factor diferencial que podría alterar cualquier previsión: el conflicto en Medio Oriente. «La única diferencia es el conflicto en Medio Oriente, porque ya no es una cuestión de nuestra moneda, sino de un fenómeno externo que va a afectar no solo a la Argentina, sino a todo el mundo», advirtió.
En ese contexto, consideró que el impacto en los precios dependerá de la evolución geopolítica. «¿Cuánto va a durar este conflicto? Esa es la gran pregunta. Los pronósticos van a estar en función de que se logre la paz», planteó.
El referente explicó que, en caso de una normalización del escenario internacional, podrían registrarse incluso bajas en los combustibles. «Si los mercados vuelven a valores normales de USD65 o USD66 el barril, dentro de poco la nafta podría empezar a bajar», afirmó.
No obstante, fue cauteloso respecto a la incertidumbre global. «Desde Resistencia decir cuánto va a durar el conflicto en Medio Oriente es algo que desconocemos. Pero los cambios de precios van a estar fuertemente presionados por este contexto internacional», sostuvo.
De Paoli también se refirió a la posibilidad de que estas variaciones se trasladen de manera inmediata a los surtidores. En ese punto, llevó cierta tranquilidad al señalar que no se esperan aumentos abruptos en el corto plazo. «Venimos siguiendo las declaraciones de las empresas petroleras y una de ellas ya expresó que no deberíamos esperar cambios bruscos en el precio de los combustibles», indicó.
Sin embargo, aclaró que eso no implica que no haya incrementos. «Nunca se niega que va a haber cambios, lo que pasa es que no van a ser como lo que varía el mercado», explicó.
En relación a la magnitud del desfasaje entre los valores locales y el contexto internacional, De Paoli fue contundente. «El mercado internacional hoy prácticamente subió un 70%, o sea que tenemos margen para subir el precio si ese fenómeno se termina trasladando», afirmó.
En ese sentido, advirtió que los gobiernos y las economías intentan contener ese impacto para evitar efectos inflacionarios. «Todos los países están buscando la manera de que este fenómeno no impacte en las economías domésticas, porque ninguno quiere inflación», señaló. Aún así, consideró que negar el traslado a precios sería poco realista. «Cuando hay una situación coyuntural como esta, negar que se va a trasladar a los mercados sería poco serio», sostuvo.
En otro tramo de su análisis, De Paoli puso el foco en la relación entre los aumentos y la percepción social del consumidor, al señalar que muchas veces el impacto en surtidor genera mayor preocupación que otras variables económicas. «Cuando hablamos de combustibles, cualquier variación tiene un efecto directo en la vida cotidiana, no solo por el uso particular sino porque impacta en toda la cadena de costos», explicó.
En esa línea, sostuvo que el sector sigue con atención no solo las decisiones de las petroleras sino también el comportamiento del consumo.
Además, advirtió que la dinámica de los precios no siempre responde de manera lineal a las variables económicas. «No necesariamente todo lo que pasa en el mercado internacional se traslada de forma automática o inmediata al surtidor, pero tarde o temprano termina encontrando un punto de equilibrio», afirmó. Según explicó, esto responde a decisiones estratégicas de las empresas y a políticas económicas que buscan amortiguar los efectos más bruscos.
El análisis de De Paoli deja en evidencia que, más allá de las variables internas, el precio de los combustibles en Argentina continúa atado a factores globales difíciles de prever.
En ese escenario, la evolución del conflicto en Medio Oriente aparece como el principal condicionante para el comportamiento del mercado en los próximos meses.

