En declaraciones a Radio Facundo Quiroga, la titular de la Asociación Chaqueña de Ayuda a la Persona con Diabetes (Achasodia), Laura Álvarez, describió un escenario crítico en el acceso a medicamentos e insumos esenciales.
Según explicó, el abastecimiento en farmacias no responde a una planificación sostenida, sino que está atado de manera directa a la cadena de pagos del organismo responsable.
«Pagaron al laboratorio y mandan medicación; mañana no le pagan, no tenemos», sintetizó Álvarez, al graficar la lógica irregular con la que funciona el sistema.
La dirigente remarcó que esta dinámica genera una incertidumbre permanente entre los pacientes, quienes no pueden prever si contarán con los insumos necesarios para sus tratamientos.
En ese marco, advirtió que muchas personas con diabetes se ven obligadas a cubrir por sus propios medios los controles básicos que exige la enfermedad. «Nos estamos arreglando solos. Las mediciones que necesitamos para que nuestros médicos nos indiquen cómo seguir las estamos haciendo con tiras y con insumos que compramos nosotros», sostuvo.
La situación explicó no solo implica un esfuerzo económico adicional para las familias, sino que también pone en riesgo la adherencia a los tratamientos y, en consecuencia, la salud de los pacientes. «Hay gente que directamente no puede sostener esos costos. Y cuando eso pasa, el impacto en la salud es inmediato», alertó.
Álvarez también señaló que, si bien en algunos momentos se logra una cierta regularización en la entrega de medicamentos, el problema radica en la falta de continuidad. «Puede pasar que una persona retire su medicación, pero a las pocas horas ya no haya stock para otros pacientes.
Eso demuestra que el sistema no está funcionando de manera estable», explicó.
En esa línea, remarcó que el stock disponible se agota rápidamente debido a la alta demanda y a la ausencia de previsión. «No es que el sistema tenga una reserva sostenida. Se entrega lo que hay en el momento, y cuando se termina, se termina», insistió.
La titular de Achasodia vinculó esta problemática con decisiones estructurales y con la falta de políticas públicas sostenidas en el tiempo. «No alcanza con resolver de manera parcial o momentánea. La salud necesita planificación, continuidad y compromiso real», afirmó.
Asimismo, cuestionó la naturalización de estas falencias dentro de la sociedad. «Nos estamos acostumbrando a que falten cosas esenciales. Y eso es grave, porque estamos hablando de tratamientos que son de por vida», señaló.
En otro tramo de la entrevista, Álvarez hizo hincapié en la necesidad de generar mayor conciencia social sobre la diabetes, una enfermedad que afecta a un porcentaje significativo de la población. «Hoy estamos hablando de alrededor del 17% de la población con diabetes. Es una cifra muy alta. No es un problema ajeno, es algo que nos atraviesa como sociedad», advirtió.
Desde su perspectiva, uno de los desafíos centrales es romper con la idea de que se trata de una problemática individual. «Muchas veces se piensa ‘a mí no me pasa’, pero le puede pasar a cualquiera. Y cuando eso ocurre, uno se encuentra con un sistema que no siempre responde como debería», reflexionó.
La dirigente también hizo referencia a las dificultades en el acceso a otras prestaciones vinculadas a la prevención, como las campañas de vacunación.
En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer las estrategias de atención primaria y garantizar la disponibilidad de vacunas para personas con factores de riesgo.
«Hay pacientes que quieren vacunarse y no saben dónde hacerlo o no encuentran disponibilidad. Entonces tienen que salir a buscar por distintos centros de salud», explicó, al tiempo que valoró el rol del personal sanitario que, pese a las limitaciones, continúa sosteniendo la atención.
Finalmente, Álvarez subrayó la importancia de que la comunidad se involucre y exija mejoras en el sistema de salud. «Es fundamental que la población tome conciencia y reclame. La salud es un derecho, y como tal, tiene que ser garantizado», afirmó.
En un contexto económico complejo, donde los recursos son limitados y las demandas crecen, la situación de las personas con diabetes en el Chaco pone en evidencia la urgencia de implementar políticas públicas que aseguren la continuidad de los tratamientos.
La falta de previsibilidad en la provisión de insumos no solo afecta la calidad de vida de los pacientes, sino que también expone las debilidades de un sistema que, según advierten desde el sector, requiere respuestas estructurales y sostenidas en el tiempo.

