El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dispuso una serie de medidas excepcionales destinadas a mitigar el impacto de las inclemencias climáticas que afectaron a distintas regiones del país.
La decisión se adoptó el 22 pasado y respondió a las dificultades operativas y sanitarias registradas en establecimientos ganaderos de varias provincias, donde las intensas lluvias generaron anegamientos y complicaciones logísticas.
Las contingencias climáticas impactaron especialmente en departamentos de las provincias de Santa Fe, Tucumán, Santiago del Estero, el Chaco y Formosa, donde se registraron escenarios de inundación que alteraron la dinámica habitual del sector ganadero.
En ese contexto, el organismo nacional resolvió intervenir con herramientas extraordinarias orientadas a sostener el funcionamiento del sistema sanitario.
La medida tuvo como eje central facilitar la gestión sanitaria y documental en los establecimientos afectados, procurando sostener el cumplimiento de las normativas vigentes en un marco de flexibilidad adaptado a la emergencia.
En términos generales, la decisión se orientó a brindar respuestas concretas a productores, transportistas y demás actores involucrados en la cadena ganadera, quienes enfrentaron obstáculos significativos para desarrollar sus tareas habituales debido a las condiciones climáticas adversas.
IMPACTO EN EL CALENDARIO SANITARIO
Uno de los principales puntos abordados por el Senasa fue la alteración del calendario anual de vacunación contra la fiebre aftosa, una de las herramientas sanitarias más relevantes para el control de enfermedades en el rodeo bovino.
Las fuertes lluvias dificultaron el acceso a los establecimientos y el traslado de animales, lo que comprometió el cumplimiento de las campañas en tiempo y forma.
En este escenario, el organismo reconoció las limitaciones operativas que atravesaron productores, transportistas y vacunadores, quienes debieron enfrentar caminos intransitables, campos inundados y condiciones que pusieron en riesgo tanto la logística como la seguridad del personal involucrado.
La flexibilización del calendario sanitario se presentó como una respuesta necesaria ante un contexto extraordinario, en el cual el cumplimiento estricto de los plazos establecidos resultaba inviable en numerosos casos. De este modo, se buscó evitar sanciones o incumplimientos involuntarios derivados de la emergencia.
Asimismo, se contempló la necesidad de garantizar que las campañas sanitarias no se vieran interrumpidas de manera definitiva, sino simplemente reprogramadas, preservando así la integridad del sistema de control sanitario a nivel nacional.
Postergación
En el marco de estas disposiciones, los establecimientos afectados pudieron solicitar en las oficinas jurisdiccionales del Senasa la postergación del calendario vacunal.
Esta posibilidad permite reorganizar las tareas sanitarias en función de las condiciones reales del territorio y priorizar acciones urgentes vinculadas a la emergencia.
La medida apunta especialmente a facilitar el traslado de animales en situaciones críticas, donde la permanencia en zonas inundadas representaba un riesgo mayor para la sanidad y el bienestar del ganado.
El organismo estableció que, en aquellos casos en los que se autorizara el movimiento de animales sin la vacunación previa obligatoria, la inmunización debía completarse una vez que la hacienda arribara al establecimiento de destino. Esta disposición permitió equilibrar la urgencia del traslado con la necesidad de mantener los estándares sanitarios.
De esta manera, se intentará garantizar que las excepciones aplicadas no implicaran una pérdida de control sanitario, sino una adecuación temporal de los procedimientos en función de las circunstancias extraordinarias.
Vigencia de medidas
Se remarca que las medidas excepcionales dispuestas por el Senasa tienen carácter transitorio y se mantienen vigentes mientras persisten las contingencias climáticas que afectaron a las regiones mencionadas.
El organismo destacó que la aplicación de estas disposiciones se realizó con estricta observancia de las garantías sanitarias establecidas a nivel nacional, asegurando que las flexibilizaciones no comprometieran la sanidad animal ni los estándares de control.
Además, se contempló la posibilidad de extender estas medidas a otras provincias o regiones que reportaran problemáticas similares, en caso de que las condiciones climáticas adversas se replicaran en diferentes puntos del país.

