El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella registró una baja de 12,1% respecto de marzo, el descenso más abrupto de 2026 y muy por encima de las caídas previas de enero, febrero y marzo.
El retroceso no solo confirma el desgaste progresivo de la gestión nacional, sino que además marca un quiebre más pronunciado en la percepción social. En términos interanuales, el índice acumula una caída de 13,2% frente a abril de 2025, mientras que desde diciembre de ese año el desplome alcanza el 17,9%, llevando el promedio de la administración de Javier Milei a su nivel más bajo desde el inicio del mandato (2,42 puntos).
Aunque el nivel actual todavía se ubica por encima del registrado durante la gestión de Alberto Fernández en abril de 2022, la comparación histórica muestra señales de alerta: el índice quedó levemente por debajo del nivel observado en abril de 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri.

El deterioro es generalizado y abarca todos los componentes del ICG, que en abril tocaron sus valores más bajos del año. El aspecto más castigado fue la Eficiencia en la gestión, con una caída mensual de 21,4%, seguido por la Evaluación general del gobierno (-17,2%) y la Preocupación por el interés general (-13,9%). Incluso los atributos relativamente mejor valorados, como la Honestidad, también registraron retrocesos significativos.
La pérdida de confianza atraviesa a todos los segmentos de la sociedad. La brecha de género se redujo, pero en un contexto de caída en ambos grupos. A nivel etario, solo los jóvenes mostraron una leve mejora, mientras que los adultos registraron fuertes retrocesos. En el plano territorial, todas las regiones evidenciaron descensos, con el conurbano bonaerense nuevamente en el nivel más bajo.
El informe también confirma que las expectativas económicas siguen siendo el principal factor que explica las diferencias en la confianza: quienes anticipan una mejora mantienen niveles significativamente más altos, mientras que entre quienes prevén un deterioro la confianza se encuentra prácticamente en mínimos.
En conjunto, los datos reflejan un escenario de desgaste creciente para el Gobierno, con una caída sostenida en su imagen y una percepción social cada vez más crítica sobre su desempeño.

