Emilio Caravaca Pazos analizó la situación del mercado inmobiliario en el Chaco y sostuvo que, si bien la derogación de la Ley de Alquileres permitió ampliar la oferta disponible, el sector continúa atravesando un escenario complejo marcado por la caída de la demanda, el aumento de costos y la falta de estabilidad económica.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, Caravaca Pazos explicó que los aumentos registrados en los alquileres durante el inicio de 2026 acompañan la dinámica inflacionaria y los índices salariales. «La mayoría de los contratos se siguen ajustando por ICL, que es el índice que combina inflación y salarios. Ese mecanismo quedó instalado desde la vigencia de la Ley de Alquileres y, aunque la norma fue derogada, las partes continúan utilizándolo», señaló.
En ese sentido, indicó que los incrementos «rondan el 30% interanual, en línea con los parámetros de la economía». «Puede haber algunos períodos donde el índice quede por debajo de la inflación y otros donde la supere, pero generalmente evolucionan de manera bastante pareja», explicó.
Sin embargo, advirtió que hoy la principal preocupación de muchos inquilinos ya no pasa solamente por el valor del alquiler, sino por los costos asociados a la vivienda. «Lo que sí aumentó por encima de esos índices son los servicios y las expensas. Hoy tienen un peso muy importante en la toma de decisiones. Antes eran un factor secundario; ahora son casi tan relevantes como el alquiler», remarcó.
Más oferta y menor demanda
Caravaca Pazos aseguró que el mercado chaqueño experimentó un fuerte incremento en la oferta de propiedades disponibles para alquiler, especialmente desde la derogación de la Ley de Alquileres.
«Durante la vigencia de la ley llegamos a tener apenas 20 o 30 departamentos ofrecidos en algunos portales inmobiliarios. Hoy hay más de 200 publicaciones disponibles. Eso muestra claramente un cambio en el mercado», sostuvo.
Según explicó, este aumento de la oferta también evidencia una caída de la demanda. «Cuando la oferta crece sostenidamente es porque la demanda no acompaña. Incluso vemos departamentos que permanecen publicados durante 90 o 120 días sin alquilarse», afirmó.
Para el dirigente inmobiliario, esta situación abre nuevas posibilidades de negociación para los inquilinos. «Hoy quien busca alquilar tiene más margen para negociar condiciones, precios o plazos. Por eso recomendamos animarse a hacer propuestas cuando una propiedad lleva varios meses publicada», indicó.
Respecto a las modalidades contractuales actuales, explicó que «la mayoría de los contratos se firman por dos años» y que, en viviendas, el índice más utilizado continúa siendo el ICL. «En los locales comerciales puede utilizarse más el IPC, pero en viviendas el ICL sigue predominando», detalló.
Locales vacíos y cambios en el consumo
Otro de los fenómenos que preocupa al sector es la creciente cantidad de locales comerciales vacíos en zonas céntricas de Resistencia, incluso en ubicaciones históricamente muy demandadas.
«Hoy se ven locales disponibles en sectores donde antes era muy raro encontrar espacios vacíos. Eso está a la vista en cualquier recorrida por el centro», afirmó.
Consultado sobre las causas de esta situación, Caravaca Pazos consideró que responden a cambios económicos y de hábitos de consumo. «Hay comercios que dejaron de funcionar por la caída del consumo y también por la competencia del e-commerce. Además, algunos negocios buscan alejarse del microcentro y trasladarse a otras zonas», explicó.
A su vez, reconoció que los tiempos de vacancia comercial se están extendiendo más de lo habitual. «Antes un local quedaba vacío y rápidamente volvía a alquilarse. Hoy esa situación se prolonga mucho más en el tiempo», sostuvo.
Leve aumento de la morosidad
Caravaca Pazos también se refirió al nivel de cumplimiento en el pago de alquileres y reveló que Fira detectó un leve incremento de la morosidad.
«Actualmente el nivel de cumplimiento total en viviendas ronda el 95,4%. Antes estaba entre el 97% y el 98%. Hay un crecimiento del pago parcial y del incumplimiento, aunque siguen siendo niveles relativamente bajos», precisó.
Según detalló: «Hoy hay casi dos casos de impago cada 100 contratos, cuando antes era aproximadamente uno». De todas maneras, aclaró que los números todavía están lejos de los registrados durante la pandemia.
«El sector necesita estabilidad»
Finalmente, el dirigente inmobiliario consideró que la recuperación sostenida del sector dependerá de que Argentina logre estabilidad económica y previsibilidad a largo plazo.
«Lo que necesita el mercado inmobiliario es lo mismo que necesita el país: estabilidad política, económica y social. Sin estabilidad es muy difícil planificar», expresó.
Y concluyó: «Toda decisión vinculada a un inmueble -comprar, vender, alquilar o invertir- es una decisión trascendental para una familia. Para poder tomar esas decisiones hace falta tranquilidad, previsibilidad y la posibilidad de pensar a mediano y largo plazo».
«La estabilidad económica se construye en el tiempo»
Caravaca Pazos remarcó que la estabilidad económica no puede entenderse como un fenómeno inmediato, sino como un proceso de construcción a largo plazo.
«La estabilidad no es algo que aparezca de un día para el otro. Es algo que se construye en el tiempo y requiere coherencia política, económica y social durante muchos años», afirmó.
En ese sentido, señaló que la Argentina ha atravesado constantes cambios de rumbo que dificultaron la consolidación de previsibilidad económica.
«Si uno analiza los últimos diez años de nuestro país, vemos que fuimos de un extremo a otro permanentemente. Por eso es muy difícil hablar de estabilidad cuando no existe una continuidad en las políticas y en las reglas de juego», explicó.
El dirigente inmobiliario consideró que recuperar la confianza también demanda tiempo y sostuvo que ningún país logró consolidar sistemas sólidos de crédito hipotecario de manera instantánea.
«Los países donde hoy gran parte de la población puede acceder a una vivienda a través de créditos hipotecarios a 20 o 30 años no construyeron esa estabilidad de un día para el otro. Son procesos largos que requieren confianza y previsibilidad», indicó.
El ladrillo como refugio de valor
Consultado sobre si el mercado inmobiliario continúa siendo una inversión segura, el referente de Fira respondió de manera contundente.
«Sin dudas, el inmueble sigue siendo un refugio de valor. El ladrillo le da estabilidad a la gente y también genera arraigo con el lugar donde vive», sostuvo.
Además, destacó el impacto que tiene la actividad inmobiliaria en el desarrollo económico y urbano de las provincias. «Las personas que invierten y desarrollan en nuestra provincia están contribuyendo a generar trabajo, viviendas, espacios comerciales y crecimiento económico. Eso fortalece el mercado y hace más grande a la provincia», afirmó.
Caravaca Pazos consideró que el sector inmobiliario logró sostenerse a lo largo de las distintas crisis económicas gracias a su capacidad de adaptación.
«Es una industria que siempre fue muy creativa y que permanentemente buscó alternativas para salir adelante en contextos difíciles», señaló.
Asimismo, remarcó que los argentinos continúan viendo al inmueble como un bien tangible y seguro.
«La propiedad tiene algo muy particular: está ahí, se puede ver, se puede tocar. Eso genera tranquilidad y también un fuerte sentido de pertenencia», indicó.
Incluso recordó una reflexión de un economista sobre el valor estratégico de la tierra. «Escuchaba hace poco que, en la medida en que uno pueda, tiene que tratar de comprar tierra porque es algo que no se puede fabricar», comentó.
Créditos hipotecarios con poco impacto
En relación al acceso a la vivienda, el referente de Fira señaló que todavía no se percibe un impacto significativo de los créditos hipotecarios en el Nordeste Argentino.
«Sí hubo muchas consultas por inmuebles aptos para crédito, pero el efecto concreto todavía no se ve en nuestra región. Quizás en Capital Federal o el Amba haya mayor movimiento, pero acá todavía no se refleja de manera fuerte», afirmó.
No obstante, destacó que comienza a verse una «cierta normalización» del mercado tras años de fuerte inestabilidad. «El sector inmobiliario pasó distintos momentos críticos. Primero la falta total de oferta durante la Ley de Alquileres y ahora un escenario distinto, con más disponibilidad y cierta estabilidad cambiaria», explicó.

