Juan José Castelli retomó la exportación de zapallos a Chile después de varios años de interrupción comercial, con la salida de un primer camión de zapallo plomo salteño.
La operación restableció el vínculo entre productores chaqueños y empresarios importadores de Santiago de Chile, quienes habían dejado de comprar en la región luego de una experiencia comercial marcada por demoras aduaneras, exigencias burocráticas y pérdidas económicas.
La recuperación de este intercambio representa una nueva oportunidad para la producción hortícola del norte chaqueño y abre perspectivas para ampliar la participación de los productores locales en mercados internacionales.
El restablecimiento de las operaciones fue posible después de una extensa gestión encabezada por Walter Javier Detzel, responsable de Sandías Castelli, conocido públicamente como «El Messi de la Sandía».
El empresario trabajó durante varios años para recuperar la confianza de los compradores chilenos y promover cambios en las disposiciones que dificultaban la comercialización externa de productos hortícolas.
La operación adquiere relevancia por el antecedente de interrupción que afectó el intercambio entre ambas partes.
La llegada de compradores extranjeros había representado una oportunidad para los productores de Juan José Castelli y localidades cercanas, pero las dificultades administrativas y operativas terminaron perjudicando aquella primera experiencia.
La decisión de los empresarios chilenos de regresar después de varios años constituye, por lo tanto, un paso importante para reconstruir una relación comercial que había quedado condicionada por los resultados negativos de las operaciones anteriores.
El primer envío se concreta con zapallo plomo salteño, una variedad que presenta características similares a las del zapallo camote requerido por el mercado chileno.
La disponibilidad de esta producción en otras zonas agrícolas permitió encontrar una alternativa frente a las dificultades que atravesó el ensayo inicial con semillas específicas.
De esta manera, los importadores resolvieron avanzar con una compra que posibilita reactivar el intercambio y comprobar nuevamente las condiciones de abastecimiento desde el territorio argentino.
Gestiones para eliminar trabas
Frente a ese escenario, Detzel inició desde 2023 una serie de gestiones destinadas a modificar las disposiciones que, según sus planteos, perjudicaban a los productores y dificultaban la comercialización internacional de productos hortícolas.
Entre las principales iniciativas impulsó reclamos para revisar normativas consideradas obsoletas y simplificar los procedimientos vinculados con el acondicionamiento, envasado y comercialización de las mercaderías destinadas a la exportación.
El objetivo consistía en reducir exigencias que generaban costos y demoras sin perder de vista los controles sanitarios y aduaneros correspondientes.
Dentro de ese proceso, uno de los contactos institucionales destacados fue el establecido con Federico Sturzenegger, a quien Detzel transmitió los problemas que enfrentaban los productores de la región.
Posteriormente, desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, Sturzenegger impulsó modificaciones regulatorias orientadas a simplificar distintos procedimientos administrativos.
Esos cambios permitieron eliminar numerosas exigencias burocráticas relacionadas con el acondicionamiento y envasado de productos hortícolas destinados a los mercados externos, una modificación que contribuyó a mejorar las condiciones para concretar operaciones comerciales.
La eliminación de las trabas normativas, sin embargo, no resolvía por sí sola el problema generado por la interrupción del vínculo con los compradores.
Los empresarios chilenos habían sufrido pérdidas concretas y tenían razones económicas para evitar una nueva operación en condiciones similares.
Por ese motivo, Detzel debió desarrollar una segunda etapa de trabajo orientada a reconstruir la confianza comercial, explicar las modificaciones implementadas y demostrar que los procedimientos habían cambiado respecto de la experiencia de 2022.
» Las pérdidas que interrumpieron el intercambio
El antecedente más importante de esta historia se remonta a fines de 2022, cuando empresarios chilenos llegaron a la región para adquirir zapallos y concretaron la carga de dos camiones.
Sin embargo, la operación encontró una serie de obstáculos vinculados con los requisitos administrativos y sanitarios exigidos para concretar la exportación. Entre las disposiciones que debían cumplirse figuraban el embolsado obligatorio de los productos, el etiquetado, el troquelado y otras condiciones de acondicionamiento establecidas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Las exigencias generaron dificultades para organizar la mercadería y completar los procedimientos necesarios para su salida del país.
A esos inconvenientes se sumaron los problemas operativos registrados en la frontera, que prolongaron los tiempos de espera y terminaron afectando directamente la operación comercial.
Como consecuencia, los cargamentos permanecieron aproximadamente 15 días detenidos en Aduana, un período durante el cual los productos sufrieron un importante deterioro y perdieron parte de sus condiciones de comercialización.
El perjuicio económico recayó sobre los compradores chilenos, que debieron afrontar pérdidas considerables por una mercadería que no pudo llegar oportunamente a su destino.
La experiencia tuvo consecuencias que excedieron aquella operación puntual, debido a que los importadores resolvieron no continuar comprando en la región.
La decisión interrumpió una posibilidad de comercialización externa que podía beneficiar a los productores chaqueños y dejó en evidencia el impacto que las dificultades administrativas pueden tener sobre actividades agrícolas sujetas a tiempos de conservación y transporte.
La salida de los empresarios chilenos representó un retroceso para las perspectivas exportadoras de la zona, especialmente porque se había logrado establecer un contacto comercial concreto y materializar las primeras cargas.
La imposibilidad de sostener el intercambio no estuvo relacionada únicamente con la disponibilidad de producción, sino también con las condiciones exigidas para completar el proceso de exportación.
La mercadería deteriorada, las pérdidas económicas y la falta de previsibilidad terminaron deteriorando la relación entre los compradores y los proveedores argentinos, hasta provocar el alejamiento del mercado chileno.

