Lula da Silva se impuso este domingo en el balotaje contra Flávio Bolsonaro y logró la reelección. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró el 51,75% de los votos, frente al 48,25% del candidato de la ultraderecha, y tendrá un cuarto mandato como presidente de Brasil, una marca inédita en la historia del país.
En la primera vuelta de 4 de octubre, Lula había conseguido el 45,1% de los votos y Bolsonaro el 47%. Los sondeos no habían previsto esos dos puntos de diferencia. Desde 1989, cuando Brasil retomó las elecciones presidenciales directas, todos los ganadores de la primera vuelta llegaron al Palacio de Planalto. Lula quebró esa regla.
El líder del PT, que el martes cumplirá 81 años y acaba de disputar su séptima elección presidencial, admitió esa noche que el resultado lo había sorprendido, pero dijo que confiaba en darlo vuelta. Movilizó a sus bases y lanzó un paquete de medidas sociales para acortar distancias. Su agenda incluyó derechos sociales, inversión pública, seguridad basada en inteligencia y control de la deforestación amazónica.
Durante la campaña, el mandatario presentó la elección como «una defensa de la democracia» frente al posible regreso de la familia Bolsonaro. Al votar este domingo en el estado de San Pablo, afirmó que su rival quería «gobernar con la bandera estadounidense».
Flávio Bolsonaro prometió cambios ante el alza del costo de vida y la inseguridad, y Lula respondió: «El cambio no es privar a la gente de sus derechos».

