Después de más de veinticinco años de negociaciones ininterrumpidas, el Consejo Europeo aprobó formalmente el Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, marcando un hito político y comercial de alcance global. La decisión fue adoptada tras una reunión clave del Consejo de Representantes, donde los embajadores de los veintisiete Estados miembros adelantaron sus votos, confirmando que se había alcanzado el número necesario de adhesiones para habilitar la concreción del tratado.
La ratificación volvió a quedar asentada durante la sesión general celebrada en Bruselas, instancia en la que veintiún países votaron a favor del acuerdo. Entre los respaldos más relevantes se destacaron Alemania, España e Italia, considerados actores centrales dentro del bloque europeo. En contraposición, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría expresaron su rechazo, mientras que Bélgica optó por la abstención, configurando un escenario de mayorías suficientes para avanzar.
El respaldo europeo fue el resultado de intensas negociaciones internas que se aceleraron en los días previos a la votación. Las diferencias históricas, especialmente vinculadas a cuestiones ambientales, agrícolas y de protección de mercados, habían postergado reiteradamente la definición política. Sin embargo, el consenso alcanzado permitió destrabar una negociación considerada una de las más complejas de la historia reciente de la Unión Europea.
La aprobación del Consejo Europeo habilitó de inmediato el siguiente paso institucional del proceso: la firma del acuerdo por parte de las autoridades del Mercosur. Los cuatro países miembros del bloque sudamericano aguardaban esta definición para comunicar oficialmente el inicio de la etapa de rúbrica, instancia necesaria para continuar con el proceso de ratificación parlamentaria.
Este aval europeo representó, además, una señal política de respaldo a la estrategia de apertura comercial y cooperación internacional impulsada por ambos bloques, en un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas de valor y debates sobre proteccionismo y multilateralismo.
LA FIRMA EN ASUNCIÓN Y LA PARTICIPACIÓN ARGENTINA
Con la aprobación ya confirmada, se estableció que el acto de firma del Acuerdo Mercosur-Unión Europea se realizará el próximo 17 de enero en Asunción, capital de Paraguay, país que ejerce actualmente la presidencia pro tempore del bloque sudamericano. Argentina participará de la ceremonia, junto a Brasil, Uruguay y el país anfitrión, en un evento que marcará la conclusión formal de décadas de negociaciones.
El canciller argentino, Pablo Quirno, confirmó la participación del país a través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, donde señaló que «luego de más de 30 años de negociaciones, firmaremos el 17 de enero en Paraguay un acuerdo histórico y el más ambicioso entre ambos bloques».
Si bien el esquema definitivo de la ceremonia aún no fue comunicado oficialmente, fuentes del bloque indicaron que la firma «podría darse a nivel de ministros». En ese caso, los encargados de rubricar el tratado serían los cancilleres Pablo Quirno por Argentina, Rubén Ramírez Lezcano por Paraguay, Mauro Vieira por Brasil y Mario Lubetkin por Uruguay. La concreción del acto de firma permitirá formalizar la voluntad política de los Estados parte, aunque el acuerdo aún deberá atravesar los procesos legislativos correspondientes antes de su entrada en vigor definitiva, prevista, si no hay demoras, para finales de 2026.
Alcances del tratado
El Acuerdo Mercosur-Unión Europea es un tratado político y comercial que busca profundizar las relaciones entre ambas regiones mediante la apertura de mercados y la cooperación institucional. Su estructura se apoya en tres pilares: el diálogo político y la promoción de los derechos humanos, la cooperación económica, social y ambiental, y la liberalización del comercio de bienes, servicios e inversiones. Desde el punto de vista económico, se trata del mayor acuerdo de libre comercio celebrado por el Mercosur. Creará un mercado integrado de más de 700 millones de personas, representando cerca del 35 por ciento del comercio global y más del 30 por ciento del Producto Bruto Interno mundial, según los datos oficiales. La entrada en vigor del tratado dependerá ahora de la aprobación del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales de los países del Mercosur, cerrando un proceso que, tras más de veinticinco años, avanza hacia su etapa decisiva.
Respaldo
El anuncio de la firma generó reacciones inmediatas en los principales actores políticos involucrados. El presidente, Javier Milei, mantiene su agenda abierta para esa fecha, lo que incrementó las expectativas sobre una posible participación de los jefes de Estado. En ese marco, el mandatario expresó su satisfacción al publicar en redes sociales la frase «Siguen las buenas noticias».
En el plano europeo, se espera la presencia de la presidenta del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, quien ya había participado en diciembre de 2024 de la Cumbre de Presidentes del Mercosur celebrada en Uruguay. Su eventual asistencia reforzaría el carácter político del acto y el respaldo institucional del bloque europeo.

