El diputado nacional por el Chaco, Aldo Leiva, cuestionó con dureza la apertura de sesiones ordinarias encabezada por el presidente Javier Milei y calificó como «lamentable» el tono utilizado por el mandatario ante la asamblea legislativa.
En una extensa entrevista, el legislador peronista analizó el discurso presidencial, criticó lo que consideró una falta de respeto institucional y advirtió sobre un escenario de mayor ajuste y conflictividad social para el año en curso.
«Preferí verlo por televisión para no convalidar ese trato»
Leiva comenzó relatando cómo vivió la jornada de apertura de sesiones. Si bien se encontraba en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), decidió no asistir al recinto.
«Yo siempre digo que tengo el estómago para cualquier cosa, pero como sabía que no podíamos esperar otra cosa que lo que hizo Milei, preferí no estar en el recinto», expresó.
En declaraciones a Radio Libertad, el diputado explicó que su decisión no fue producto de desinterés, sino de una postura institucional. «Estoy en Caba por respeto a las instituciones, por respeto al Parlamento. Pero había cuestiones que estoy seguro que no ameritaban perder el tiempo sentarme y mirarlo en el mismo recinto», sostuvo.
En ese sentido, detalló que siguió el discurso a unas «cinco o seis cuadras del Congreso», a través de la televisión. «Estuve mirándolo por televisión, aguantando y soportando la barrabasada que dijo, porque uno tiene que estar informado. Uno tiene que estar al tanto de las cosas que suceden por la responsabilidad lógica que tiene», remarcó.
Críticas al contenido del discurso
Para Leiva, el presidente evitó referirse a los problemas estructurales del país y optó por un tono confrontativo. «No puede venir a hablar del crecimiento del país ni de la solución de los problemas de fondo que tenemos», afirmó.
El legislador utilizó una metáfora futbolera para graficar su postura: «Hay un dicho que se utiliza en el fútbol: que no hay mejor defensa que un buen ataque.
Como no tenía absolutamente nada que exponer, lo mejor que se le ocurrió fue atacar, atacar y atacar, sin fundamento».
A su juicio, el mensaje presidencial careció de propuestas concretas y se apoyó en la descalificación permanente. «La verdad que es lamentable para un presidente de la Nación. Uno analiza el contexto de los más de cuarenta años de democracia ininterrumpida que tenemos y no se dio nunca este nivel de agresividad», enfatizó.
«Un nivel de agresividad inédito en democracia»
Leiva recordó que no es la primera vez que observa este comportamiento por parte del mandatario. «No es de ahora. Lo hizo también el primer año de gobierno, cuando fue y habló prácticamente de espaldas al Congreso de la Nación. Lo repitió el año pasado y ahora no iba a ser la excepción», señaló.
El diputado remarcó que, en su experiencia parlamentaria, nunca presenció un escenario similar. «Yo no he visto nunca un presidente o una presidenta estar en las condiciones en las que estuvo Milei. Insisto: no ahora, sino en todas las veces que visitó el Congreso», dijo.
Incluso comparó la situación con etapas anteriores de fuerte polarización política. «Hubo marcada polarización en la sociedad argentina, pero nunca hubo situaciones tan bajas, tan ordinarias como la que hemos vivido», afirmó.
Leiva recordó además que el propio Milei integró el Congreso como diputado nacional y que, en ese rol, escuchó discursos presidenciales anteriores.
«Cuando él fue diputado, estuvo presente en las oportunidades en que habló el entonces presidente Alberto Fernández. Yo no recuerdo en absoluto que haya habido situaciones como estas en ese tiempo», subrayó.
Advertencia sobre más ajuste y conflicto
Más allá de las formas, Leiva puso el foco en lo que interpreta como el trasfondo del mensaje presidencial. «Si uno puede leer entre líneas, no tengo la menor duda de que se viene más ajuste, que se viene más cierre de empresas, que se vienen más persecuciones políticas, judiciales y mediáticas», advirtió.
Según el diputado, el discurso no ofreció señales de alivio para los sectores productivos ni para los trabajadores. «En definitiva, es más de lo mismo. Va a ser un año muy difícil para la sociedad argentina en su conjunto», anticipó.
Desde su mirada, el gobierno nacional profundizará un modelo económico que impacta de lleno en el empleo y en la actividad industrial. «No escuché propuestas concretas para reactivar la producción ni para fortalecer el mercado interno. Lo que escuché fue confrontación permanente», cuestionó.
«Confío en la madurez del pueblo argentino»
Pese a su diagnóstico crítico, Leiva apeló a la «madurez» del electorado de cara al futuro político del país.
«En lo personal, siempre confío en la madurez de nuestro pueblo, en el sentido de saber que hay que prepararse de cara a 2027», sostuvo.
Y agregó: «De la misma manera que se le dio la posibilidad de gobernar nuestro país, vamos a tener la posibilidad de mandarlo a la casa. Y que nunca más personajes como estos vuelvan a embarrar de tal manera nuestra democracia y nuestras instituciones».
Para el diputado chaqueño, la respuesta debe canalizarse por vías institucionales y electorales. «Los hombres y mujeres de la democracia tenemos que tener claro dónde estamos parados, el contexto y el momento. Las diferencias se resuelven con más democracia, no con agresiones», concluyó.
En un escenario político marcado por la tensión y la polarización, las declaraciones de Aldo Leiva reflejan el clima que atraviesa el Congreso y anticipan un año legislativo atravesado por fuertes debates, tanto en el plano económico como en el institucional.
Cruces, insultos y «puesta en escena»
Consultado sobre las escenas de tensión, cruces verbales e insultos que se produjeron durante la sesión -que algunos medios calificaron como la apertura «más ordinaria»-, Leiva fue categórico.
«Un Presidente de la Nación no se puede enganchar porque alguien le grita algo», sostuvo y agregó: «La responsabilidad que uno tiene va más allá de un grito, va más allá de algún contexto que no debiera ser».
Para el legislador, el jefe de Estado debe mantener la templanza y la investidura más allá de las provocaciones. «Se supone que es un acto donde el presidente le habla al país, le habla a sus representantes, marca las líneas de gestión. No es posible que de manera desaforada se pare y permanentemente tenga como única respuesta la agresión», manifestó.
En esa línea, reiteró que su ausencia en el recinto respondió a la previsibilidad del escenario. «Yo sabía lo que iba a pasar.
No me quería ver envuelto en ese trato ordinario, irresponsable, de falta de consideración para el cuerpo en su conjunto y para la sociedad argentina», expresó.

