Las precipitaciones registradas en las últimas semanas en Resistencia y el área metropolitana volvieron a dejar calles anegadas, barrios bajo agua y vecinos con serias dificultades para transitar o resguardar sus viviendas. Sin embargo, desde la Administración Provincial del Agua (APA) aseguraron que el volumen de lluvia no fue excepcional y que los problemas responden, en gran medida, a deficiencias estructurales vinculadas a la expansión urbana sin planificación hidráulica adecuada.
Así lo sostuvo el presidente del organismo, Jorge Pilar, quien analizó la situación, detalló el funcionamiento del sistema de bombeo y remarcó la necesidad de avanzar en soluciones de largo plazo.
“No estamos frente a una extravagancia de agua si la comparamos con registros de años anteriores”, afirmó Pilar al referirse a las lluvias que afectaron a distintos sectores de la capital chaqueña. En ese sentido, explicó que el principal inconveniente radica en el modo en que crecieron las ciudades durante las últimas dos décadas. “En estos últimos 20 años se dio una expansión urbana sin una adecuada planificación; se hicieron pavimentos sin adecuación hidráulica y hoy vemos las consecuencias”, sostuvo en contacto con radio Libertad.
El funcionario señaló que muchas obras ejecutadas en gestiones anteriores no contemplaron el comportamiento natural del escurrimiento del agua. “Hay pavimentos que quedaron más bajos que los propios desagües. Eso es algo que todos vemos cuando llueve”, indicó, y aclaró que estas situaciones no pueden resolverse de manera inmediata ni aislada.
Pilar remarcó que, frente a este escenario, la APA viene trabajando en la elaboración de planes directores de drenaje pluvial urbano, con financiamiento gestionado ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI). “Hemos conseguido financiamiento para ir elaborando planes directores, como el del área metropolitana del Gran Resistencia, que es enorme y abarca miles de hectáreas”, explicó.
Obras mal planificadas
Consultado sobre la posibilidad de corregir en el corto plazo los errores de infraestructura heredados, el titular de la APA fue claro al señalar las limitaciones existentes. “Fueron obras mal planificadas y, por supuesto, cualquier obra mal planificada tiene consecuencias”, opinó, al tiempo que aclaró que no existe un diagnóstico único ni definitivo debido a la magnitud del área afectada.
Las situaciones van apareciendo puntualmente con cada lluvia intensa. A veces no es mucho el milimetraje, pero cae mucha agua en poco tiempo, y ahí se evidencian los problemas”, explicó. En ese marco, detalló que el organismo realiza un mapeo permanente de los puntos críticos para identificar las zonas más vulnerables.“Uno de los casos mencionados fue el de la urbanización conocida como La Rubita, donde las familias padecen recurrentes problemas de drenaje. “Lamentablemente, las familias que viven ahí tienen un serio problema de drenaje. El proyecto y la ejecución de las obras van a demorar, y también encontrar una solución que sea sustentable en el tiempo”, sostuvo Pilar.
La problemática se replica en arterias clave de la ciudad, como la avenida Arribálzaga y la calle 25, que, según describió el funcionario, “se transforman prácticamente en una laguna cada vez que llueve”. Si bien reconoció que se trata de una arteria muy transitada y prioritaria, advirtió que las soluciones requieren intervenciones integrales y coordinación entre distintos niveles del Estado.
límites de la intervención
Pilar contrastó estos casos con obras recientes que sí dieron resultados positivos. “La repavimentación de la avenida 9 de Julio, realizada en esta gestión junto con la Municipalidad de Resistencia, hoy no presenta acumulación de agua”, destacó. Según explicó, tanto en Resistencia como en Barranqueras el escurrimiento funciona correctamente, con la excepción de la rotonda de Villa Monona.
Sobre ese punto, aclaró que la APA no puede intervenir directamente. “La municipalidad de Barranqueras debe resolver una cuestión de drenaje pluvial urbano. Nosotros no podemos inmiscuirnos por la autonomía municipal que establece la Constitución Provincial”, señaló, aunque remarcó la importancia del trabajo conjunto.
En ese marco, relató que, por pedido del gobernador, la APA colaboró recientemente con el municipio de Barranqueras ante una situación crítica. “El intendente a cargo nos solicitó bolsas de arena y, aunque teníamos un stock muy pequeño, se las facilitamos”, dijo, y agregó que la gestión municipal enfrenta “problemas estructurales y coyunturales muy serios”.
Crecimiento urbano
Otro de los puntos abordados por Pilar fue el funcionamiento de las estaciones de bombeo, que en muchos casos quedaron obsoletas frente al crecimiento urbano. “Hay estaciones que fueron diseñadas para otro momento. El municipio decide seguir urbanizando, tirando más agua hacia las lagunas, pero la bomba es la misma de siempre”, explicó
“Los vecinos viven con una angustia permanente, porque el sistema no da abasto”, sostuvo.“También se refirió al barrio Ucal, en Barranqueras, donde los reclamos vecinales son constantes. “La estación de bombeo está pensada para ese barrio, pe ro se hicieron cuneteos que traen agua de otros sectores. Nosotros sacamos agua, pero permanentemente sigue entrando de otro barrio”, describió, y reiteró que se trata de una situación compleja que requiere planificación previa.
En ese sentido, Pilar enfatizó que el drenaje pluvial urbano es responsabilidad de los municipios, aunque destacó que la APA colabora cuando es convocada. “A veces no estamos al tanto de decisiones que se toman a nivel municipal y que impactan directamente en el sistema”, advirtió.
funcionamiento del sistema
En relación con las condiciones climáticas, el titular de la APA explicó cómo se interpretan las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). “Cuando uno abre el mapa de alertas, hay que ver de qué tipo de alerta se trata: tormentas eléctricas, lluvias o abundante caída de agua”, indicó.
Según detalló, la alerta vigente no preveía lluvias extremas. “No estábamos ante una alerta naranja por abundante caída de agua. Se esperaban precipitaciones del orden de los 60 o 70 milímetros en la jornada”, afirmó.
Ante ese pronóstico, la APA activó medidas preventivas. “Veníamos trabajando con bombeo preventivo, generando volumen de espera en las nueve lagunas del área metropolitana”, explicó Pilar, y aseguró que todo el sistema funcionó según lo previsto.“Nuestra gente estuvo en sus lugares de trabajo, los equipos disponibles respondieron y la capacidad de bombeo fue suficiente para una situación normal como esta”, sostuvo. Además, señaló que el sistema cuenta con redundancias para eventos extremos y que hay equipos en proceso de reparación y mantenimiento para ampliar la capacidad operativa.
excede la lluvia
Más allá del aspecto técnico, Pilar reconoció que los anegamientos dejan al descubierto problemáticas más profundas. “La lluvia evidencia errores de infraestructura, pero también falta de compromiso ciudadano”, opinó, al mencionar la acumulación de basura en desagües y cunetas.
Es habitual ver residuos obstruyendo los sistemas de escurrimiento. Personas que sacan la basura fuera de horario o sectores donde no hay recolección regular y los residuos terminan en espacios verdes”, describió, y advirtió que estas prácticas agravan los anegamientos.
Asimismo, hizo referencia al avance de loteos y construcciones en zonas inundables, muchas veces sin información adecuada. “Hay gente que compra o construye en épocas secas y después, cuando caen 70 u 80 milímetros, se encuentra con el agua hasta la rodilla”, lamentó.
Casos como el de Puerto Tirol, donde lluvias moderadas afectaron a numerosos loteos, fueron citados como ejemplo de una problemática recurrente. “Se vendieron terrenos en zonas inundables y las consecuencias las pagan las familias”, sostuvo.
Desafíos a futuro
Finalmente, Pilar remarcó que las lluvias intensas de los últimos meses plantean desafíos urgentes para la región. “Tuvimos un diciembre histórico en cuanto a precipitaciones y enero arrancó de la misma manera. Esto nos obliga a repensar el crecimiento urbano y la infraestructura”, afirmó.
En ese sentido, recordó una frase que, según dijo, resume la situación: “El agua siempre tiene memoria. Si se construye en un lugar que fue un pulmón de escurrimiento, tarde o temprano el agua vuelve”.
Con ese diagnóstico, desde la APA insistieron en la necesidad de planificación, coordinación entre municipios y Provincia, y políticas sostenibles en el tiempo, para evitar que cada lluvia vuelva a convertir a los anegamientos en una postal repetida de Resistencia y su área metropolitana.

