Continúa hoy el paro por tiempo indeterminado en el servicio de transporte urbano del Gran Resistencia, que comenzó a las 0 de ayer, convocado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA) Chaco por demoras y pagos incompletos de salarios por parte de las empresas.
La protesta, que afecta a cerca de 450 mil usuarios del área metropolitana, dejó una postal desértica en las paradas de colectivos en distintos puntos de la ciudad sin pasajeros ni unidades.
En avenidas troncales y zonas céntricas, la ausencia de colectivos modificó la dinámica habitual del tránsito y dejó a trabajadores, estudiantes y jubilados sin su principal medio de movilidad.
En paralelo, se pudo ver un aumento en la actividad de taxis, remises y plataformas digitales de transporte, que se convirtieron en alternativas obligadas para quienes necesitaban trasladarse.
Conductores consultados señalaron que la demanda creció de manera sostenida desde la madrugada, mientras que usuarios advirtieron sobre mayores tiempos de espera y costos más elevados que otros días.
Los puntos del conflicto
La protesta se efectivizó ante la falta de cancelación del porcentaje restante de los haberes de enero y de la tercera cuota del aguinaldo.
La decisión fue ratificada por el secretario general del gremio en la provincia, Raúl Abraham, quien explicó que las empresas abonaron solo una parte de los haberes y aún adeudan casi el 50% del salario correspondiente al mes en curso. «Los trabajadores quieren cobrar todo junto porque tienen compromisos.
Hay alquileres, intereses y obligaciones. Es una situación muy difícil», sostuvo el dirigente al fundamentar la medida.
Si bien se esperaba un canal de comunicación que destrabase el conflicto, el gremio no recibió convocatoria alguna ni compromiso de pago por lo que el paro continuará hasta que «las empresas paguen», señaló el dirigente.
«Hasta ahora, nada», indicaron, al tiempo que advirtieron que la protesta continuará mientras no se concrete el pago total o se convoque a una instancia formal de diálogo. «Si no aparece la plata, lamentablemente no hay levantamiento», sostuvo Abraham.
Escenario complejo
El conflicto involucra entre otras, a las empresas Transportes del Chaco Metropolitano (TCM) y Ersa Urbano, que meses atrás habían aplicado un procedimiento preventivo de crisis.
Entre septiembre y noviembre se acordó una reducción transitoria del salario básico de $1.300.000 a $1.200.000, con el objetivo de evitar despidos.
Posteriormente, se estableció un esquema mixto similar al de otras firmas del sector: $1.200.000 remunerativos más $100 mil no remunerativos a pagar el 18 de cada mes.
Sin embargo, según explicó Abraham, en enero las empresas volvieron a abonar solo $1 millón, argumentando dificultades financieras, lo que profundizó el malestar entre los trabajadores.
El escenario se complejizó además por las suspensiones de choferes registradas en ambas compañías. El titular de la UTA Chaco indicó que, tras negociaciones sindicales, algunos casos se resolvieron mediante adelanto o fraccionamiento de vacaciones para evitar que los empleados permanecieran dos meses sin ingresos, aunque reconoció que la situación general sigue siendo delicada.
El paro impacta en un sistema que, según datos oficiales del Ministerio de Transporte en 2022, beneficia a más de 450 mil usuarios en el Área Metropolitana del Gran Resistencia a través del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana (Sitam) paralizando cerca de 230 de 17 líneas adjudicadas a diversas empresas.
Ese entramado constituye la columna vertebral de la movilidad diaria en Resistencia, Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas. La interrupción total del servicio, aunque no es inédita, vuelve a poner en discusión la sustentabilidad del sistema, la dependencia de subsidios y la fragilidad financiera de las empresas concesionarias.
En barrios alejados del centro, donde el colectivo representa muchas veces la única opción de transporte accesible, el impacto fue aún más notorio.
Trabajadores informales y empleadas domésticas debieron reorganizar horarios o asumir mayores costos para cumplir con sus tareas. En establecimientos educativos y oficinas públicas también se registraron ausencias vinculadas a la falta de movilidad.
Hasta el cierre de esta edición no se había informado sobre una convocatoria oficial a audiencia de conciliación ni sobre un cronograma de pago que permitiera anticipar la normalización del servicio.
Desde el gremio insistieron en que la medida es consecuencia directa del incumplimiento salarial y remarcaron que la responsabilidad de destrabar el conflicto recae en las empresas. La incertidumbre domina el escenario. Sin un acuerdo a la vista y con la advertencia sindical de sostener el paro por tiempo indeterminado.
