Por Noel Eugenio Breard*
El último dato de la deuda pública (un aumento cercano a los 5.800 millones de dólares en enero) no es solo un número, es una señal clara: la deuda sigue creciendo aun cuando el discurso oficial habla de ajuste y estabilización.
El equipo económico encabezado por Luis Caputo prioriza el endeudamiento en pesos para reducir el riesgo cambiario. Sin embargo, el financiamiento sigue siendo caro y depende en gran parte de capitales de corto plazo atraídos por tasas altas. Esos fondos pueden sostener el esquema hoy, pero también retirarse rápidamente y generar tensión mañana.
Muchos analistas advierten que cuando la deuda crece más rápido que la productividad, la economía entra en una zona de fragilidad. Ray Dalio lo señala en «Principios», para superar grandes crisis de deuda: ningún país puede sostener indefinidamente un endeudamiento superior a su capacidad de generar riqueza.
Durante años se creyó que el problema era solo el déficit fiscal, hoy sabemos que no alcanza con equilibrar las cuentas. Por su volumen y dinámica, la deuda tiene inercia propia: intereses y refinanciaciones generan nueva deuda incluso en contextos de ajuste.
Por eso el equilibrio fiscal es necesario, pero no suficiente, nuestro país necesita un triángulo estratégico con tres pilares. Primero, equilibrio fiscal con legitimidad social, ordenar las cuentas es clave, pero sin afectar la cohesión social ni la producción. Segundo, manejo inteligente de la deuda, no solo refinanciar, sino evaluar reestructuraciones preventivas y herramientas que reduzcan la carga financiera. Tercero, transformación productiva; sin crecimiento real y más valor agregado, cualquier alivio financiero será temporal.
Durante años, figuras como Daniel Marx simbolizaron una etapa donde la ingeniería financiera marcó el ritmo, el debate no es personal, es estructural: si la deuda seguirá siendo el eje o si el país pondrá en el centro la producción y el desarrollo federal.
Las crisis no estallan de un día para otro, se gestan lentamente cuando se postergan decisiones de fondo. Argentina necesita anticiparse y convertir su capacidad productiva en la base de un nuevo equilibrio económico y social.
*Senador Provincial UCR.

