La concejala del Partido Justicialista (PJ), Lucila Masin, cuestionó la asignación de casi $42 millones para la construcción de un pequeño quiosco dentro del edificiao municipal. Denunció falta de información, y una «inversión que no está en el rango de las prioridades» en un contexto de crisis social y económica.
En medio de un escenario marcado por fuertes tensiones económicas y demandas sociales crecientes, una nueva polémica se instaló en Resistencia tras conocerse el monto destinado a la construcción de un kiosco dentro del edificio municipal.
Asimismo, expresó duras críticas hacia la decisión del Ejecutivo local, al considerar que el costo de la obra resulta «sorpresivo y hasta exorbitante» en relación con sus características estructurales.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, la edila no solo puso en duda la razonabilidad del gasto, sino que además denunció la falta de transparencia en torno al proceso administrativo y alertó sobre un patrón de decisiones que, según afirmó, «no responden a las necesidades reales de la ciudadanía».
Masin fue contundente al referirse al presupuesto asignado a la obra: «Primero es sorpresivo y hasta exorbitante el monto que se fija para la construcción de un kiosco».
Según detalló, la estructura en cuestión estaría compuesta por materiales livianos, lo que agrava aún más la controversia en torno al costo.
«Si uno se acerca a la Municipalidad puede ver que la estructura está conformada por material MDF, por placas, y la verdad es que no se condice con el monto predeterminado para la ejecución de esta obra», explicó.
De acuerdo a la información que circula, la inversión rondaría los 42 millones de pesos para una construcción de aproximadamente tres metros por tres metros. «Llama poderosamente la atención por el monto, el tamaño, el espacio y la calidad de materiales que se utilizan», remarcó.
La concejal subrayó que el cuestionamiento no surge únicamente desde el ámbito político, sino también desde el propio personal municipal. «Lo que llamó la atención no fueron solamente los concejales, sino los mismos trabajadores municipales que pueden observar cómo se está construyendo el kiosco y advierten que el monto no condice con el tipo de obra», afirmó.
Falta de transparencia y prioridades cuestionadas
Más allá del caso puntual, Masin encuadró la situación dentro de una problemática más amplia vinculada a la gestión municipal. «Llama poderosamente la atención la forma en la que avanzan con este tipo de intervenciones sin brindar información clara sobre el destino de los recursos», señaló.
La edila consideró que estas decisiones reflejan una desconexión con las necesidades urgentes de la población. «En el contexto económico actual, que es adverso para la gran mayoría, se hacen este tipo de inversiones mientras hay demandas básicas que siguen sin respuesta», sostuvo.
Como ejemplo, mencionó problemas estructurales en la ciudad, particularmente en el sistema cloacal. «Nos compartieron información sobre cómo están colapsando los servicios cloacales en distintos puntos de Resistencia. En la plaza 25 de Mayo, por ejemplo, había un olor insoportable por el desborde de aguas cloacales», describió.
En esa línea, cuestionó la ausencia del municipio en la resolución de estos problemas: «No está ni para controlar, ni para intervenir, ni para articular con la empresa provincial de agua».
«Una inversión de prioridades»
Para la concejala, el eje central del conflicto radica en lo que definió como una «inversión de prioridades» por parte de la gestión municipal. «Se invierten $42 millones en un quiosco de tres por tres metros mientras hay problemáticas urgentes sin resolver», enfatizó.
La crítica se profundiza al considerar el contexto social. «Estamos atravesando una situación extremadamente crítica. Yo la calificaría como una crisis humanitaria», afirmó.
Masin sostuvo que, en este escenario, las decisiones políticas deberían orientarse a garantizar condiciones básicas de vida. «Hay que definir cuáles son las prioridades y dar respuestas concretas para que los vecinos puedan vivir mejor», expresó.
Proyectos paralizados y burocracia
La concejala también denunció la paralización de iniciativas legislativas vinculadas a problemáticas sociales. Entre ellas, destacó un proyecto de emergencia alimentaria presentado en abril de 2024.
«Hace dos años que presentamos este proyecto y hasta el día de hoy no fue tratado ni discutido», indicó.
Según explicó, el proyecto busca declarar la emergencia alimentaria en la ciudad por el plazo de un año, con el objetivo de implementar políticas específicas para asistir a los sectores más vulnerables.
«Estamos hablando de una ciudad donde cerca del 70% de la población está en situación de pobreza. ¿No es importante discutir una emergencia alimentaria en este contexto?», cuestionó.
Para Masin, la falta de avance en estas iniciativas responde a una combinación de factores políticos y administrativos. «Hay una burocratización excesiva que dilata los debates y, además, muchas veces los proyectos de la oposición no tienen relevancia para el Ejecutivo», denunció.
Condiciones edilicias en deterioro
Otro de los puntos abordados por la edil fue el estado de las instalaciones públicas, tanto en el ámbito municipal como legislativo. En ese sentido, describió condiciones edilicias «alarmantes» en distintos espacios.
«La sala de reuniones del bloque justicialista está colapsada: problemas en el techo, humedad, desperfectos técnicos. Es un riesgo para los trabajadores», aseguró.
Según detalló, esta situación persiste desde hace meses sin que se haya brindado una solución. «No hay respuesta por parte de las autoridades para resolver estos problemas básicos», agregó.
¿Nuevo edificio o mantenimiento?
Consultada sobre la posibilidad de avanzar en la construcción de un nuevo edificio municipal, Masin planteó una postura crítica. «No sé si hoy es relevante tener un nuevo edificio, sino cuidar lo que ya tenemos», afirmó.
En su visión, la discusión debe centrarse en la asignación de recursos en función del contexto social. «En esta etapa de crisis, la política tiene que estar al servicio de la comunidad y no alejada de sus problemas reales», sostuvo.
El rol de la política en tiempos de crisis
En el tramo final de sus declaraciones, la concejal reflexionó sobre la responsabilidad de la dirigencia política en el contexto actual. «Tenemos que tener madurez política para discutir los temas que verdaderamente le interesan a la gente», planteó.
En ese sentido, enumeró una serie de ejes que, a su criterio, deberían ser prioritarios: «El desarrollo, la producción, las condiciones salariales y la estabilidad laboral».
Finalmente, advirtió sobre el riesgo de una desconexión entre la política institucional y la realidad cotidiana de la ciudadanía. «Podemos discutir dentro de un recinto, pero si eso no tiene correlato con la vida de la gente, pierde sentido», concluyó.
Pedido
de informes
Según explicó Masin, la normativa permite la contratación directa en obras cuyo monto no supere los 100 millones, lo que en este caso habilitaría ese procedimiento.
Sin embargo, la concejala insistió en que el problema no radica en el mecanismo, sino en la falta de coherencia entre el gasto y la obra ejecutada.
«Lo que estamos planteando es la relación entre el monto, la estructura y las dimensiones del kiosco. Por eso vamos a hacer un pedido de informes para conocer el monto final, la empresa adjudicataria, las dimensiones reales y todas las características de la obra», adelantó.
En ese sentido, denunció reiteradas dificultades para acceder a información pública: «Cada vez que solicitamos informes al Ejecutivo municipal, no obtenemos respuesta. Esto es grave porque estamos hablando de fondos públicos, que pertenecen a los vecinos y vecinas».

