El mercado laboral argentino atraviesa el Día Internacional del Trabajador con señales de deterioro: sube el desempleo, cae el empleo registrado y crecen las formas más inestables de inserción, en un contexto donde los ingresos pierden frente a la inflación.
El desempleo alcanzó el 7,5%, por encima del 6,2% registrado en 2023 y del 7,2% de 2024. Al mismo tiempo, se redujo el empleo formal, mientras aumentaron los trabajos no registrados y el cuentapropismo. Esta dinámica consolidó un escenario de mayor precarización y expansión del pluriempleo.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la evolución del empleo. «El nivel de empleo no cayó. Cayó el nivel de empleo registrado. Obviamente no nos encanta y por eso mandamos la Ley de Modernización Laboral», sostuvo en ExpoEFI. Además, afirmó que «la cantidad de empleo con respecto a 2023 ha subido» y que se crearon más de 100.000 puestos de trabajo.
Sin embargo, los datos oficiales muestran otra tendencia. Según el propio INDEC, entre 2024 y 2025 se destruyeron 93.101 puestos de trabajo en los aglomerados urbanos, lo que implica una caída del 0,7%.
En ese mismo período, los asalariados se redujeron en 1,8% (174.719 empleos menos), mientras que los cuentapropistas crecieron 3,2% (105.016 nuevos trabajadores) . También retrocedió la categoría de empleadores en 6,8% y aumentaron los trabajadores familiares sin remuneración.
Los registros sin estacionalidad de la Secretaría de Trabajo indican que el empleo total se contrajo 3,9% entre noviembre de 2023 y enero de 2026. En ese lapso, los asalariados, tanto públicos como privados, se redujeron en 283.306 puestos, mientras que el trabajo en casas particulares cayó 4,5%.
En contraste, el trabajo independiente mostró avances: los autónomos crecieron 1,4% y los monotributistas 7,8%. A la vez, el monotributo social registró una fuerte caída del 60,7%, en medio del proceso de reempadronamiento.
El cambio en la composición del empleo refleja una sustitución de puestos con mayor estabilidad y derechos por otros más frágiles. La industria y la construcción aparecen entre los sectores más afectados, con caídas del 6,1% y 17,7%, respectivamente, en comparación con agosto de 2023.
Tras el freno de la obra pública, la construcción mostró una leve recuperación en lo que va del año, aunque aún lejos de compensar la caída previa. En la industria, en cambio, persiste la pérdida de empleo, en especial en puestos calificados.
«Hay un deterioro en la calidad del empleo. Hoy, a diferencia de los 90″s, la tasa de desempleo es un indicador menos informativo acerca del estado del mercado laboral, debido a que el crecimiento de los informales y no asalariados funciona como «colchón» que te amortigua el impacto de contracciones en el sector formal del empleo», analizó Bautista Santamarina, economista de Empiria. Según explicó, el menor desempleo relativo se sostiene en la expansión del sector informal.
Esa heterogeneidad también impacta en los niveles de pobreza. De acuerdo con estimaciones de Empiria, los trabajadores formales presentan las tasas más bajas, mientras que los cuentapropistas e informales registran niveles que van del 19% al 40%.
El avance del empleo inestable también se expresa en el crecimiento del pluriempleo. Cada vez más trabajadores combinan distintas actividades para sostener ingresos. «Un puesto cuentapropista puede ser un asalariado también: un empleado público que trabaja de chofer, por ejemplo», explicó el economista Federico Pastrana, de CP-Consultores.
Detrás de este fenómeno aparece otro dato clave: la caída del salario real. Los ingresos de los trabajadores registrados acumularon una baja de 4,3% entre septiembre y febrero. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la pérdida alcanza el 8,9%, con mayor impacto en el sector público, donde la caída llegó al 18,4%. En el sector privado, el retroceso fue del 3,5%.
En febrero, el salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino mostró una leve baja real mensual del 0,2%, luego de dos meses de mejora. Aunque el nivel general se ubicó por encima de noviembre de 2023, los salarios de los principales convenios colectivos registraron una caída real del 1,7% en ese mes y quedaron por debajo del inicio de la actual gestión.

