-Las demandas y las necesidades en el territorio transitan hacia la política a través de los partidos políticos, se van transformando en participación política y hay grandes expectativas en relación con lo que pueda pasar en 2027. Este país elige presidente y también elegirá acá cargos muy importantes, las conducciones del Estado. ¿Cómo se siente esta actividad dentro del territorio del Chaco profundo y también dentro del Partido Justicialista? El Partido Justicialista hizo un congreso muy importante en San Bernardo y un llamado del presidente del Partido Justicialista, el senador Jorge Capitanich, a la unidad de todo el movimiento para pensar un proyecto de gobierno hacia el próximo año. ¿Cómo recibió el mensaje? ¿Cómo recibió también el mensaje del resto de los dirigentes del justicialismo y cómo lo va a protagonizar hacia 2027?
-Dos cuestiones. La primera tiene que ver con la situación del Chaco en la Argentina, que vos lo decís: también se elige presidente y no hay modelo de provincia sin un modelo nacional, sin un modelo de país. Creo que no ha pasado, mirá, no ha pasado con otro gobierno radical tampoco, que el gobernador esté acompañando ideológicamente al presidente sin defender los intereses de su provincia, como lo hacen otros gobernadores radicales. A mí, no digo que me dé orgullo, pero me encantaría que Leandro Zdero sea como Gustavo Valdés, como Maximiliano Pullaro o como el gobernador de Entre Ríos, que pelean por los recursos que les corresponden a sus provincias. Y cuando están en contra de lo que dice Javier Milei van a la Corte y le ganaron varios juicios al presidente. Y acá no ha pasado.
Milei ha engatusado a Leandro Zdero; él decía que era el Zorro de la Unión Cívica Radical y terminó siendo más una marmota que un zorro en el proceso de defensa de su provincia. Entonces, ese es el principal problema de hoy de nuestra provincia dentro de un país con grandes dificultades.
Ahora, eso tiene un correlato. Yo estoy convencido de que Leandro Zdero deja el gobierno en 570 o 569 días y va a dejar una provincia devastada. Un Insssep casi sin funcionar, con un déficit muy importante, salarios públicos en la peor caída de los últimos 20 años, con 7 mil empleos privados menos hoy y con un deterioro del desarrollo económico muy importante.
Entonces, el peronismo no solamente tiene que convocar a la unidad; me parece muy bien, el Congreso fue parte de eso, de que todos los sectores y vertientes del peronismo sean convocados a una discusión interna muy importante de unidad. Sin unidad me parece que va a ser muy dificultoso volver a ser una alternativa de gobierno, pero con eso ya no alcanza.
Me parece que la gente, más allá de votar partidos políticos y personas, está buscando a alguien que le resuelva la vida. Hoy, si hay algo que uno hace como mea culpa del proceso, es que la calle hoy está ordenada. ¿En qué sentido? En que la gente votó en contra de que los movimientos sociales, o una parte de los movimientos sociales, hagan desorden en las calles y algunos aprovechen al Estado para enriquecerse.
La gente votó en contra y el peronismo tomó nota de que eso no puede volver a ocurrir. Ahora sí, hay muchísimas organizaciones sociales que han hecho un trabajo espectacular y lo siguen haciendo a pulmón hoy, sin nadie, en los barrios más humildes. Pero se tomó nota y se hizo una autocrítica profunda dentro de nuestro partido.
Pero ahora, con eso tampoco alcanza. Nosotros tenemos que ser alternativa de cómo le ordenamos la vida a la gente de la puerta de su casa hacia adentro. Hoy el desorden económico es terrible. Entonces, ¿la gente va a votar? Seguramente. Es un pensamiento propio de quién tiene la capacidad o quiénes tienen la capacidad de poder resolver este quilombo, porque lo que va a dejar el gobernador el 10 de diciembre de 2027 es una catástrofe. Entonces, no solamente hay que tener la unidad del movimiento, como ha pasado en el partido, sino que hay dos cuestiones particulares.
La primera, una renovación muy importante. Desde ahora hacia adelante, en todos los partidos políticos se tiene que hablar de una renovación profunda de dirigentes. Y esto no tiene que ver con la edad. Porque uno, que es más pendejo y tiene 32 años, lo plantea y pareciera que quisiera que todos los dirigentes que tuvieron una representación hace muchísimo tiempo queden afuera. No. Tienen que acompañar el proceso porque son experiencia y son parte de eso. Están en su mediana edad y pueden ser partícipes de este proceso. Me parece súper necesario.
Y lo segundo es que nosotros podamos construir una alternativa de gobierno. Yo estoy cansado y no me vas a escuchar nunca discutir a un dirigente, discutir a un compañero o a un hombre de alguien. Hay que discutir ideas. El que empieza a discutir si le gusta más A, B, Pepito o Josecito es porque no puede construir una alternativa de gobierno.
Entonces, ¿al sector de la salud qué le vamos a ofrecer? ¿A la educación qué le vamos a ofrecer? ¿Al docente, al padre que lleva a sus hijos al colegio? ¿A los alumnos, a la juventud? ¿Cuál va a ser nuestro programa de obras? ¿Cuál va a ser el programa de desarrollo productivo? ¿Cuáles son los distritos económicos de nuestra provincia?
Me parece que esa falta de conocimiento, falta de argumentos y falta de visión de programa de gobierno hace que muchos dirigentes terminen entrando en discusiones personales sobre el programa de gobierno. Creo que es necesario y los días pasan. Tenemos 570 días para ponernos de acuerdo con todo esto. Va a ser complejo, pero es súper necesario.
-Muchísimas gracias, diputado.
-Gracias a ustedes. Bueno, perdón si me extendí.

