Las farmacias argentinas atraviesan una situación crítica, debido a las demoras en los pagos de prestaciones por parte de obras sociales y del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (Pami), según advirtió la presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (Cofa), Alejandra Gómez.
Durante una visita institucional al Chaco, la dirigente explicó que el atraso en los reintegros compromete la capacidad de las farmacias para sostener la compra de medicamentos y garantizar la atención de millones de afiliados en todo el país, especialmente adultos mayores y pacientes con tratamientos crónicos.
«La situación es bastante compleja», afirmó Gómez a Radio Libertad al describir el panorama que atraviesa el sector.
La titular de Cofa señaló que las farmacias vienen manifestando su preocupación desde hace meses y remarcó que el medicamento «es un bien social» indispensable para prevenir, tratar y cuidar la salud de la población.
«Cuando hablamos de medicamentos y del sector farmacéutico, estamos hablando de un producto que se usa para cuidar, tratar y prevenir la salud. Lo importante es garantizar el acceso del paciente al medicamento», sostuvo.
La dirigente visitó el Chaco junto a integrantes de la nueva comisión directiva de la Confederación, que asumió en noviembre pasado y comenzó una recorrida institucional por distintas provincias del Nordeste Argentino. Según explicó, el itinerario incluyó actividades en el Chaco, Corrientes y Formosa con encuentros junto a colegios farmacéuticos y profesionales del sector.
En ese marco, Gómez hizo foco en el impacto que tiene la demora en los pagos de Pami, la obra social con mayor cantidad de afiliados del país. «Pami es la obra social más grande y la que más afiliados tiene», indicó, y precisó que el organismo cuenta con «entre cinco y seis millones» de beneficiarios a nivel nacional.
La presidenta de Cofa explicó que las farmacias compran medicamentos a las droguerías, pagan por adelantado esos productos y luego esperan el reintegro correspondiente de las obras sociales y del Pami. Cuando esos pagos se retrasan, señaló, la cadena financiera comienza a deteriorarse rápidamente.
«Nosotros no somos formadores del precio del medicamento, pero sí compramos los medicamentos a la droguería, los pagamos, los dispensamos y después tenemos que esperar el pago de la obra social», explicó.
Según sostuvo, en los últimos meses el sector se vio «bastante afectado» por las demoras en los pagos. Aunque indicó que hubo compromisos oficiales para regularizar la situación, remarcó que el problema persiste y obliga a las farmacias a sostener diariamente un delicado equilibrio financiero.
«Hoy estamos siguiendo día a día esto para que efectivamente se cumpla y podamos seguir comprando medicamentos para darle al paciente lo que necesita», señaló.
Provisión
en riesgo
Gómez advirtió que el principal riesgo es la interrupción de la cadena de abastecimiento. Explicó que cuando las farmacias no logran afrontar sus obligaciones con las droguerías, las cuentas corrientes pueden bloquearse y eso pone en peligro la provisión de medicamentos.
«Si esa cadena se interrumpe y la obra social o el instituto no paga, lo que empieza a pasar es que no podemos comprar medicamentos o tenemos las cuentas con las droguerías complicadas», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el escenario podría agravarse si los incumplimientos continúan. «Puede haber realmente una crisis sanitaria si no se garantiza que esa cuenta esté activa», alertó.
La titular de Cofa aclaró que actualmente existe un compromiso para evitar que se produzca un corte en las prestaciones, aunque reconoció que la situación cotidiana de las farmacias continúa siendo muy difícil.
«Hoy tenemos un compromiso de que eso no suceda, pero la verdad es que en el día a día se hace muy difícil para el farmacéutico sostener la prestación cuando hay atrasos», dijo.
Gómez explicó, además, que el problema impacta tanto en las farmacias pequeñas como en las grandes cadenas. «Esto afecta a todos los modelos de farmacia», aseguró.
Detalló que existen farmacias unipersonales, donde el farmacéutico es propietario y trabajador al mismo tiempo, pero también establecimientos de mayor estructura que deben afrontar costos operativos elevados. En ambos casos, señaló, la demora en los pagos repercute directamente en la capacidad financiera para sostener el servicio.
«Hay farmacias donde el farmacéutico es dueño de su farmacia y también farmacias más grandes con otras estructuras, pero todas tienen que sostenerse», expresó.
La presidenta de Cofa remarcó que las farmacias ya realizan un esfuerzo económico importante para garantizar la atención a afiliados de Pami y de otras obras sociales. «La farmacia hace un aporte económico para poder brindar la prestación», indicó.
En ese contexto, señaló que muchas prestaciones correspondientes al mes de marzo ya fueron abonadas por las farmacias a las droguerías, aunque todavía no recibieron los pagos correspondientes por parte de las obras sociales.
«Nosotros ya abonamos esas prestaciones y necesitamos que la obra social las pague», sostuvo.
Escenario económico
La dirigente también vinculó la situación con el complejo contexto económico nacional y el deterioro del poder adquisitivo de jubilados y trabajadores. Si bien aclaró que los farmacéuticos no fijan los precios de los medicamentos, reconoció que el aumento de costos impacta fuertemente en los pacientes.
«Es la industria farmacéutica la que fija los precios y nosotros nos manejamos con esos valores», explicó.
Según indicó, aunque algunos medicamentos aumentaron por debajo de la inflación general, el problema principal radica en que los ingresos de los pacientes no evolucionan al mismo ritmo.
«El paciente probablemente no recibe un aumento de ingresos o de jubilación de la misma manera que aumenta todo lo demás», señaló.
Asimismo, Gómez afirmó que esa situación se refleja diariamente en el mostrador de las farmacias, donde muchos pacientes manifiestan dificultades para acceder a sus tratamientos.
«Muchas veces el paciente te dice ‘no me alcanza, no lo puedo llevar’. Eso lo vivimos todos los días», relató.
La dirigente sostuvo que las farmacias son muchas veces «la primera cara visible» frente al paciente y terminan siendo receptoras directas del malestar social derivado de la crisis económica y sanitaria.
«Somos quienes vemos más de cerca estas situaciones porque estamos en el mostrador, en contacto permanente con la gente», indicó.
Además, insistió en que el medicamento no puede considerarse un bien de consumo más, ya que detrás de cada tratamiento existe una necesidad sanitaria concreta.
«Una persona no va a la farmacia porque tiene ganas. Va porque necesita un medicamento para tratar una patología o prevenir otra», remarcó.
En relación con los afiliados de Pami, Gómez recordó que se trata principalmente de adultos mayores con enfermedades crónicas y tratamientos permanentes, por lo que cualquier interrupción en la provisión puede tener consecuencias severas.
«Estamos hablando de nuestros adultos mayores, de pacientes que consumen medicamentos para sostener tratamientos indispensables», sostuvo.
Reclamo
unÁnime
Las declaraciones de la presidenta de Cofa se suman a los reclamos que distintas entidades farmacéuticas vienen realizando en los últimos meses ante las dificultades financieras del sistema de prestaciones. Desde el sector advierten que la combinación de atrasos, inflación y aumento de costos amenaza la sustentabilidad económica de muchas farmacias, especialmente las independientes y de menor escala.
Mientras tanto, las entidades farmacéuticas continúan negociando con PAMI y otras obras sociales para normalizar el flujo de pagos y evitar un escenario de desabastecimiento que afecte a millones de pacientes en todo el país.
«Necesitamos que vuelva a ingresar dinero para poder seguir comprando medicamentos y sosteniendo la atención», concluyó Gómez.

