La expectativa que generó la salida del álbum y las figuritas oficiales del Mundial volvió a movilizar a miles de consumidores en todo el país, pero en el Chaco el entusiasmo chocó rápidamente con los problemas de abastecimiento. Desde la Asociación de Kiosqueros Unidos advirtieron que la provisión es insuficiente, que existen fuertes demoras en las entregas y que la situación se agravó por la aparición de productos imitaciones que afectan directamente las ventas del circuito oficial.
En diálogo con La Voz del Chaco, Rolando Kraemer, referente de la entidad que nuclea a kiosqueros de la provincia, describió un panorama complejo tanto por la falta de stock como por el delicado momento económico que atraviesa el sector. Según explicó, la demanda de figuritas superó ampliamente la capacidad de distribución y producción, generando incertidumbre entre comerciantes y consumidores.
“La situación de la figurita y de los álbumes en este momento está un poco complicada”, sostuvo Kraemer al referirse a los inconvenientes que atraviesan los kioscos para conseguir mercadería oficial. El dirigente explicó que la Asociación de Kiosqueros Unidos mantiene contacto permanente con la empresa Panini y con la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), aunque las respuestas continúan siendo insuficientes frente al nivel de demanda.
Kraemer detalló que hace alrededor de dos semanas llegó una primera partida de figuritas que se agotó rápidamente en los puntos de venta. Sin embargo, la reposición prevista sufrió nuevas demoras y recortes en las cantidades inicialmente solicitadas. “Teníamos otro turno de entrega, pero se demoró dos, tres o cuatro días hasta que nos confirmaron que hubo un recorte en las cantidades”, explicó.
El referente del sector indicó que, pese a que los pedidos ya fueron abonados, todavía continúan esperando que se concrete el embarque de la mercadería. “Estamos esperando que embarque, que demora otra vez dos o tres días más”, afirmó.
Movilidad
de ventas
En ese contexto, Kraemer reconoció que la venta de figuritas genera un alivio parcial para los kioscos, aunque aclaró que no alcanza para revertir el difícil escenario económico que enfrenta el rubro. “Cuando tenemos figuritas hay un repunte en las ventas generales que ayuda un poco al promedio mensual, pero no mucho más que eso”, señaló.
Según explicó, el fenómeno de las figuritas moviliza especialmente a niños, adolescentes y coleccionistas, lo que provoca un incremento en la circulación de clientes dentro de los comercios. Sin embargo, aclaró que ese movimiento no logra compensar la caída generalizada del consumo que viene afectando a los pequeños comerciantes desde hace varios años.
A la falta de stock oficial se sumó además otro problema que preocupa al sector: la proliferación de álbumes y figuritas imitaciones. Kraemer advirtió que estos productos perjudican tanto a los kioscos como a los consumidores, debido a la diferencia de calidad y a la informalidad del circuito de venta.
“Aparecieron algunas imitaciones de figuritas y del álbum de figuritas, y eso repercute negativamente en el rubro”, sostuvo. El dirigente remarcó que los kiosqueros trabajan únicamente con productos oficiales y cuestionó la competencia desleal que representan las copias no autorizadas.
“Nosotros estamos absolutamente en contra de eso y perjudica al normal funcionamiento de todo lo que sea oficial”, afirmó. Además, consideró que quienes adquieren productos imitaciones terminan encontrándose con materiales de menor calidad. “Supongo que al que compra esas imitaciones no le irá bien”, agregó.
Kraemer también señaló que el problema del faltante no es exclusivo del Chaco, sino que afecta a miles de puntos de venta en todo el país. En ese sentido, explicó que existe una comunicación permanente entre kiosqueros y distribuidores, aunque hasta el momento no aparecieron soluciones concretas.
“Hay más de tres mil puntos de venta en todo el país que trabajamos más o menos en la misma forma y todos estamos en la misma, esperando definiciones”, explicó. Según relató, la modalidad de distribución genera incertidumbre porque los pedidos inicialmente autorizados luego son reducidos de manera considerable.
“Pedimos veinte mil figuritas y después te dicen que se habilitaron seis mil y no tenés a quién reclamarle”, cuestionó.
Para Kraemer, una de las causas principales del problema estuvo relacionada con las demoras internacionales en la planificación y producción del material oficial. El dirigente señaló que la incertidumbre inicial respecto a algunos países participantes del torneo, producto de conflictos bélicos y definiciones pendientes, habría retrasado el proceso de impresión.
“Me comentaron que no había una definición muy clara al principio respecto de los países que iban a formar parte del Mundial por el tema de la guerra, entonces se demoró la impresión”, explicó.
En esa línea, descartó que exista una intención deliberada de restringir la comercialización y atribuyó el faltante a limitaciones productivas. “No es que la gente de Panini no quiera vender las figuritas. Creo que no las tienen, que están fabricando y no dan abasto”, sostuvo.
La situación general
Más allá del fenómeno puntual de las figuritas, el referente de los kiosqueros chaqueños dedicó buena parte de sus declaraciones a describir el contexto económico que atraviesa el sector. Según explicó, la caída del poder adquisitivo y el aumento constante de costos obligaron a los pequeños comerciantes a modificar hábitos de compra, reducir inversiones y administrar cuidadosamente cada gasto.
“La situación está difícil para todo el mundo”, resumió Kraemer. El dirigente señaló que los kiosqueros vienen atravesando una crisis sostenida desde hace varios años y que el escenario actual obliga a extremar precauciones para evitar desequilibrios financieros.
“Hubo que hacer un ajuste hace ya más de un año para adaptar la nueva realidad económica”, indicó. En ese sentido, sostuvo que la crisis no es reciente y que el sector viene acumulando dificultades desde hace al menos un lustro.
“Nosotros venimos sufriendo desde hace por lo menos cinco años”, afirmó.
Kraemer explicó que actualmente cualquier inversión dentro de un kiosco implica un riesgo importante debido a la inestabilidad económica y a la escasa capacidad financiera de los pequeños comercios. Desde la compra de una heladera hasta tareas de mantenimiento o incorporación de nuevos productos representan decisiones que deben evaluarse cuidadosamente.
“Esa situación te obliga a tener mucho cuidado cuando uno va a comprar o hacer alguna inversión en el negocio”, expresó.
El referente enumeró algunos ejemplos concretos de gastos que hoy resultan difíciles de afrontar para el sector. “Llámese una heladera, refacción, pintura o incluso incorporar mercadería nueva para mejorar la oferta”, mencionó.
Según explicó, ampliar la variedad de productos sigue siendo una necesidad para sostener el nivel de ventas, pero cualquier error puede transformarse rápidamente en un problema económico difícil de revertir. “Si uno se equivoca y se pasa el mambo, por ahí se convierte en un problema financiero”, advirtió.
En esa línea, remarcó que los kioscos tienen una capacidad muy limitada de respuesta frente a situaciones imprevistas, conflictos laborales o endeudamiento. “El kiosco no tiene demasiada capacidad de respuesta”, sostuvo.
“Si vos te equivocaste mal o tenés un conflicto laboral grave, es muy difícil con los ingresos que tenemos hacer frente a ese tipo de cosas”, agregó.
El panorama descripto por Kraemer refleja las dificultades que enfrentan miles de pequeños comerciantes en distintos puntos del país. Aunque fenómenos como el álbum del Mundial generan momentos puntuales de mayor movimiento comercial, la incertidumbre económica, la inflación y la caída del consumo continúan condicionando la actividad diaria de los kioscos.
Mientras tanto, los clientes siguen buscando figuritas en cada reposición y los comerciantes esperan nuevas entregas que permitan responder a una demanda que, por ahora, continúa muy por encima de la oferta disponible.

