La Policía del Chaco informó avances en la causa por supuesta extorsión iniciada tras la denuncia presentada por un vecino de Resistencia, quien alertó sobre una serie de amenazas, hostigamientos y exigencias económicas dirigidas hacia su hijo menor de edad.
El caso comenzó a ser investigado por el Departamento Investigaciones Complejas luego de que la familia denunciara que el adolescente (16) era sometido a presiones constantes por parte de un hombre mayor de edad que le exigía transferencias de dinero bajo intimidación.
De acuerdo con la información oficial, el denunciante se presentó en la sede del Departamento Investigaciones Complejas durante la mañana del pasado 25 y relató que su hijo venía siendo acosado de manera sistemática. Según la denuncia, el sospechoso obligaba al joven a efectuar transferencias de dinero y mantenía sobre él un esquema de intimidación que se sostenía mediante amenazas reiteradas y hostigamiento psicológico.
La investigación preliminar permitió reconstruir parte de la maniobra denunciada y establecer que el adolescente habría realizado transferencias por un monto total cercano a los $300 mil. Los comprobantes bancarios, registros de llamadas y conversaciones que no habían sido eliminadas constituyeron elementos centrales para que los investigadores comenzaran a delinear las primeras hipótesis sobre el funcionamiento del mecanismo de extorsión.
Uno de los aspectos que llamó particularmente la atención de los investigadores fue la conducta atribuida al principal sospechoso, quien, según consta en la denuncia, llegó incluso a apropiarse durante algunos minutos del teléfono celular de la víctima para intentar eliminar mensajes, registros de transferencias y otros elementos que pudieran comprometerlo.
Ese episodio fue considerado por los agentes como un intento deliberado de destrucción de pruebas vinculadas a la maniobra denunciada.
EL PROCEDIMIENTO
Y LA DETENCIÓN
Con los elementos reunidos durante las primeras horas de investigación, personal policial se dirigió hasta un domicilio ubicado sobre calle Monteagudo al 750, donde se desarrolló un procedimiento que culminó con la conducción del principal investigado y de otro familiar.
La actuación estuvo a cargo del Departamento Investigaciones Complejas, área especializada en delitos complejos y tareas de inteligencia criminal.
Según precisó la Policía del Chaco, el principal sospechoso fue posteriormente trasladado a la Comisaría Octava Metropolitana, donde quedó alojado a disposición de la Justicia.
Paralelamente, el Juzgado de Faltas dispuso que se labre un acta por «supuesta infracción al artículo 60° (perturbaciones y desorden)», en el marco de las actuaciones derivadas del operativo realizado en el lugar.
Las autoridades señalaron que la intervención policial permitió avanzar rápidamente sobre una causa que presentaba múltiples elementos tecnológicos y comunicacionales para analizar. En ese sentido, la preservación de los registros digitales resultó clave para reconstruir el vínculo entre el sospechoso y la víctima, así como también para determinar la modalidad utilizada para exigir dinero al adolescente.
NUEVAS AMENAZAS
Y GIRO EN LA INVESTIGACIÓN
Tras la detención del principal sospechoso, las áreas de inteligencia criminal detectaron que la víctima continuó recibiendo mensajes con nuevas solicitudes de dinero.
La persistencia de las exigencias económicas, aun después de concretada la aprehensión, generó preocupación entre los investigadores y motivó la activación inmediata de protocolos tecnológicos destinados a establecer el origen de las comunicaciones.
A partir de ese escenario, especialistas informáticos de la fuerza iniciaron tareas de análisis técnico orientadas a rastrear el flujo de mensajes y verificar si las comunicaciones provenían efectivamente del detenido. El trabajo incluyó tareas de identificación de líneas telefónicas, reconstrucción de conexiones y análisis de dispositivos vinculados a la causa.
Como resultado de esas pericias, la Policía del Chaco informó que «el actual flujo de mensajes extorsivos no es efectuado por el ciudadano que se encuentra alojado en la comisaría Octava Metropolitana y a disposición de la Magistratura Judicial». La aclaración fue considerada relevante por las autoridades debido a la necesidad de delimitar responsabilidades dentro del expediente en curso.
Las tareas investigativas permitieron establecer que el detenido había utilizado de manera temporal un teléfono celular prestado para cometer los ilícitos iniciales.
Esa circunstancia modificó parcialmente el enfoque de la investigación, ya que abrió nuevas líneas de análisis vinculadas con el origen real de las comunicaciones y la posible participación de otras personas en las maniobras denunciadas.

