La Bienal Internacional de Escultura vivirá hoy su jornada más esperada con la proclamación de los ganadores del Certamen Internacional, instancia que marcará el cierre de una nueva edición del encuentro organizado por la Fundación Urunday y el Gobierno del Chaco.
Después de ocho jornadas de trabajo ininterrumpido frente a miles de visitantes, los diez escultores internacionales concluyeron ayer sus obras, poniendo fin a un proceso creativo que volvió a distinguir a Resistencia como uno de los pocos lugares del mundo donde el arte se produce a cielo abierto y en permanente diálogo con el público.
La expectativa se concentrará esta tarde cuando el jurado anuncie el veredicto y entregue los premios de una competencia que reunió artistas de Argentina, Bulgaria, Chile, España, Turquía, Ucrania, Uzbekistán, Bielorrusia, Italia y Polonia. Más allá de los resultados, las diez esculturas permanecerán en la provincia para incorporarse al patrimonio del Museo a Cielo Abierto, consolidando un legado que ya supera las 700 obras distribuidas en espacios públicos.
La ceremonia de premiación constituirá el punto culminante de una Bienal que, durante más de una semana, volvió a reunir arte, formación, turismo, inclusión y espectáculos, con miles de visitantes recorriendo diariamente el predio del Domo del Centenario.
Tres nuevas obras
La jornada de ayer también dejó nuevos aportes al patrimonio escultórico de Resistencia con el emplazamiento de tres obras que desde ahora pasarán a integrar el paisaje urbano de la ciudad. Por la mañana fue inaugurada «Síntesis de amor», de la reconocida escultora Lucy Mattos, una donación realizada especialmente para la capital chaqueña. La pieza fue instalada en el Parque Intercultural 2 de Febrero y se suma al circuito permanente de esculturas que distingue a Resistencia.
Horas más tarde quedó emplazada «Tiempo», de la artista letona Solveiga Vasiljeva, ganadora del Primer Premio de la Bienal Internacional de Escultura 2024. La obra propone una reflexión sobre las distintas dimensiones del tiempo y simboliza la continuidad del legado que cada edición deja en la ciudad.
El cierre de la jornada estuvo marcado por una de las propuestas más singulares de esta Bienal: la quema performática de «Rugido de fuego», de la artista argentina Desirée de Ridder, una obra inspirada en el yaguareté chaqueño que utilizó el fuego como parte esencial de su lenguaje artístico, en contraposición a las esculturas destinadas a permanecer en el espacio público.
El chamamé tuvo su lugar
La programación artística volvió a convocar a un importante marco de público. Uno de los momentos más destacados fue la ronda de acordeones organizada por el ciclo Madre Canción, donde compartieron escenario Julio Ramírez, Sebastián Flores, Lucas Monzón, el gaúcho brasileño Renato Borghetti y el chaqueño Chango Spasiuk, quienes dialogaron sobre la historia, la evolución y la identidad del acordeón como instrumento fundamental de la música regional.
Por la noche, el escenario principal recibió al Ensamble Filarmónico Juvenil, al Ensamble del Litoral y a los ganadores del Pre Laborde y Pre Cosquín, antes de la esperada presentación de Spasiuk y del virtuoso acordeonista brasileño Borghetti, dos referentes que ofrecieron uno de los espectáculos musicales más convocantes de la presente edición.
Un puente entre culturas
Mientras los escultores daban los últimos retoques a sus obras, otro equipo trabajó silenciosamente para que el intercambio entre artistas y organización fuera posible. Las traductoras e intérpretes de la Bienal desempeñaron un rol fundamental durante toda la competencia, resolviendo desde cuestiones técnicas relacionadas con herramientas y materiales hasta la comunicación cotidiana entre escultores provenientes de distintos continentes. El trabajo comenzó varios meses antes del inicio del certamen con el estudio de terminología específica y de las necesidades de cada participante. Durante la Bienal, ese puente idiomático permitió que el proceso creativo transcurriera sin obstáculos y favoreció el vínculo entre los artistas internacionales y el público chaqueño.
La Bienal piensa el patrimonio
Ayer continuó además el Simposio Internacional ICLAFI–ICOMOS, que reúne en Resistencia a especialistas de dieciséis países para debatir sobre legislación patrimonial, derechos culturales, gestión del patrimonio y cooperación internacional. El encuentro, desarrollado en el marco de la Bienal, posiciona a la provincia como sede de un espacio académico de alcance internacional vinculado a la preservación del patrimonio cultural y fortalece los vínculos con organismos consultivos de la UNESCO.
Córdoba ganó el Premio Desafío
La antesala de la definición del Certamen Internacional dejó ayer otro de los momentos destacados de la Bienal con la entrega de premios del X Premio Desafío «Hierros Líder», el concurso destinado a estudiantes de instituciones de enseñanza artística de todo el país que funciona como semillero de nuevos escultores.
El Primer Premio «Ing. Jorge Cura» fue para el equipo de la Universidad Provincial de Córdoba, integrado por Néstor Fabián Ponce, Luca Daniel Vargas Ferreyra y Gustavo Julián Pizarro, autores de la obra «Metamorfosis Interna». La propuesta, realizada en madera de urunday, fue reconocida por el jurado entre los equipos participantes de esta décima edición del certamen. Además del máximo galardón, el jurado otorgó reconocimientos a la obra «Illam», de la Universidad Nacional de Tucumán; a «Urundé’y: Guardián Incorruptible», del Instituto Superior del Profesorado de Enseñanza de Bellas Artes del Chaco, integrada por Andrea Marina Cazzaniga, Marcos Nahuel Alexis Fernández y Ricardo José Ruiz; y a «Fragmentos», presentada por la Escuela Superior de Enseñanza Artística Manuel Belgrano, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Más allá de los resultados, el Premio Desafío volvió a confirmar su papel como espacio de formación e intercambio para las nuevas generaciones de escultores, permitiendo que estudiantes de distintas provincias compartieran durante cuatro jornadas el mismo ámbito de trabajo que los artistas del Certamen Internacional, en una experiencia que combina aprendizaje, competencia y convivencia artística.

